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Currículo de Aragón para la etapa de Infantil en Psicólogo Escolar

 

 

 

 

 

 

 

 

SEGUNDO CICLO DE EDUCACIÓN INFANTIL: ORIENTACIONES PARA LA EVALUACIÓN

 

 

 

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1. ¿Cómo debe evaluarse al alumnado del segundo ciclo (3 a 6 años) de la etapa de Educación Infantil?

La evaluación es un elemento fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje que tiene como función obtener información para reajustar la intervención educativa.

Permite conocer cómo se está desarrollando el proceso y valorar la consecución de los objetivos educativos; por tanto, debe estar totalmente integrada en el proceso de planificación y programación de las actividades de enseñanza y aprendizaje.

El referente para establecer los criterios de evaluación lo constituyen los objetivos generales, los objetivos de las áreas y los contenidos, así como las competencias básicas, teniendo en cuenta las características y necesidades del alumnado. Los criterios asocian las capacidades que se pretenden desarrollar a los contenidos fundamentales que permiten dicho desarrollo, indicando con suficiente claridad el tipo y el grado de aprendizaje que se desea que adquiera el alumnado.

Las actividades de evaluación se situarán en el mismo marco de referencia que las actividades de aprendizaje, diseñándose de forma conjunta, de modo que sean coherentes con el proceso de enseñanza e informen al alumnado sobre su propio progreso y a los profesores sobre su alumnado y sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje.

El equipo de profesores llevará a cabo la planificación del proceso evaluador en el Proyecto curricular, estableciendo los criterios, estrategias y medidas de refuerzo y adaptación curricular. Igualmente, el profesorado planificará la evaluación en las programaciones de ciclo y de aula.

La evaluación es indispensable para atender de forma adecuada a la diversidad del grupo, ya que informará si se les proporcionan experiencias que los ayuden a avanzar y desarrollarse dentro de sus posibilidades.

Si la finalidad de la evaluación consiste en regular y mejorar la propuesta educativa, su objeto será el desarrollo de las capacidades en los alumnos y la práctica educativa relacionadas entre sí.

La evaluación en Educación infantil tiene una función formativa, sin carácter de promoción ni de calificación del alumnado, y se debe realizar de manera continua, sin perjuicio de que existan momentos concretos en los que se intensifique. En cualquier caso, se hace necesario que el profesorado mantenga actualizado un registro en el que constate los progresos y dificultades de los alumnos.

Se puede realizar en diferentes momentos:

a) La evaluación inicial tiene por objeto proporcionar información sobre los conocimientos y las capacidades de los niños en relación con nuevos contenidos de aprendizaje. Las fuentes de información que aportan datos relevantes para esta evaluación son diversas y su importancia depende del momento y de los objetivos que se pretenden conseguir: inicio de escolaridad, inicio de curso, inicio de un determinado aprendizaje...

Al inicio de la escolaridad, se recogerá la información facilitada por las familias sobre el desarrollo del niño y otros datos de interés. Además, se incluirán los datos aportados en las observaciones realizadas durante las primeras semanas de escolaridad, que informarán del grado de desarrollo de las capacidades básicas de cada uno de los niños y niñas.

b) La evaluación formativa es la que se realiza durante el mismo proceso de enseñanza y aprendizaje. Se observan y valoran los progresos, dificultades y necesidades del alumnado ante determinadas tareas, con el fin de ajustar la intervención y la ayuda que se le debe prestar. Se realiza de una manera continua y estrechamente relacionada con las propuestas educativas que se plantean. El equipo educativo podrá elaborar una ficha de recogida de datos partiendo de los criterios de evaluación planteados para cada nivel, donde se anotarán los progresos alcanzados por cada uno de los niños.

c) La evaluación sumativa se realiza cuando se da por concluido un proceso de enseñanza y aprendizaje. Sirve para valorar en qué medida se han conseguido las intenciones educativas que guiaban la programación y la intervención. Los datos más significativos del desarrollo del aprendizaje de cada niño se registrarán en los informes pertinentes, de forma que faciliten la acción educativa posterior con él. De esta evaluación se sacarán las conclusiones pertinentes para modificar la programación en función de los resultados obtenidos y los esperados.

La técnica más usual de evaluación consistirá en la observación sistemática. La observación tiene indudables ventajas, ya que se integra en el proceso de enseñanza y aprendizaje sin introducir cambios en la dinámica del grupo. Permite obtener información útil para poder tomar decisiones que ayuden a regular la intervención educativa y a comprender mejor al alumnado. Ésta puede incluir momentos en que el educador evalúe la capacidad de mejora y aprendizaje del alumnado cuando se le proporcionan ayudas, modelos y pautas. Otros recursos pueden ser los registros anecdóticos (anotación de comportamientos o situaciones), la recopilación de diversas producciones de los niños a lo largo del ciclo, así como otros datos (fotos, anotaciones de las tutorías individuales, de las asambleas…) y los diarios de clase (datos y valoración de cada jornada). También se utilizarán los datos aportados en las tutorías individuales y colectivas.

Es conveniente comunicar al alumnado las valoraciones y comentarios derivados de la evaluación de una forma intencionada, con la finalidad de motivarlos para nuevos aprendizajes, y ayudarlos en el conocimiento de sus posibilidades y necesidades.

La información que se facilite a las familias deberá adoptar un carácter cualitativo, en el que se expresen los progresos en los distintos ámbitos más que las carencias y dificultades. Se tratará de compartir la evaluación realizada en la escuela con las valoraciones y observaciones de la familia con respecto a sus hijos para establecer líneas de colaboración y ayudarlos a avanzar. Para ello, el profesorado debe seleccionar la información que pueda ser más significativa para las familias.


2. ¿Cómo debe evaluarse la practica educativa en el segundo ciclo de la etapa de Infantil?

Analizar y evaluar la intervención educativa y las actividades son tareas en las que intervienen muchos factores, dependiendo del enfoque metodológico que se adopte. El profesorado ha de constatar qué aspectos de su intervención han favorecido el aprendizaje y en qué otros podrían incorporarse cambios o mejoras. Los resultados incidirán en la adaptación del Proyecto Curricular y de la Programación de Aula.

Los elementos que pueden ser objeto de evaluación son:

a) Valoración de los resultados obtenidos en función de los esperados y de la planificación realizada.
b) Intervención con sus alumnos.
c) Organización del espacio, materiales y tiempos.
d) Adecuación de las programaciones, medidas de refuerzo o adaptaciones curriculares.
e) Relación familia-escuela.
f) Coordinación entre el profesorado de Educación infantil y el de Educación primaria.
g) Participación en el diseño y desarrollo de los documentos del centro.


Las respuestas a las preguntas anteriores están tomadas íntegramente del Currículo de la Etapa de Infantil de Aragón, publicado como Anexo a la ORDEN de 28 de marzo de 2008, del Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón. (BOA 14-04-2008)