LA ENTREVISTA MOTIVACIONAL.   

 

 

 

 

LA ENTREVISTA MOTIVACIONAL

Rainier Boshoff

 
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INTRODUCCIÓN: FACTORES DE ADQUISICIÓN Y MANTENIMIENTO

 



El conocimiento de las variables que afectan a la dependencia al alcohol es de excepcional importancia. Se trata de una serie de factores diversos( influencias ambientales, predisposiciones biológicas, dimensiones de la personalidad, factores de aprendizaje, el uso de alcohol como automedicación, etc.) que interactúan conjuntamente y cuyo peso específico varia mucho de unos casos a otros.



La etiología del abuso de alcohol se relaciona con cuatro factores:

- Factores sociales: Toda cultura que consume colectivamente una droga- el alcohol en este caso- tiende a ensalzar al máximo sus valores positivos y a minusvalorar sus efectos negativos. La aceptación social y disponibilidad ambiental, junto con el aumento del poder adquisitivo, constituye un factor determinante en el consumo normal y patológico de esta sustancia.

 


El consumo de esta sustancia está asociado a los hábitos de alimentación, a la búsqueda de diversión y nuevas sensaciones, a la hospitalidad y cohesión grupal, así como a un rito de iniciación a la vida adulta.

- Factores biológicos: los distintos grados de resistencia biológica ante el consumo de alcohol, se relacionan con factores hereditarios y situacionales.

- Factores psicológicos: En función de la existencia de variables de vulnerabilidad psicológica, la predicción de un mayor o menor riesgo de abuso de alcohol deriva, más que de una personalidad previa, de las actitudes ante el consumo de alcohol y de los distintos afrontamientos para hacer frente a las situaciones difíciles. Los condicionantes actuales( actitudes, expectativas, estrategias de afrontamiento, etc) son más determinantes que los problemas remotos( problemas en la niñez, dimensiones de la personalidad, etc.)

Los modelos de aprendizaje son un factor psicológico importante para el inicio del consumo de alcohol. El alivio de un estímulo emocional desagradable obtenido mediante una sustancia química se aprende con facilidad. El aprendizaje social en el hogar desempeña un papel muy importante. También la conducta imitativa respecto al alcohol se puede desarrollar por influencia de los compañeros del sujeto, sobre todo por parte de aquellos que cuentan con una personalidad atractiva y tienen cierta capacidad de liderazgo.

Desde una perspectiva cognitiva, un aspecto de interés es el relacionado con las expectativas conductuales y emocionales del sujeto. Las expectativas positivas acerca de lo que puede experimentar bajo los efectos del alcohol, mantenida a partir de los modelos de observación cercanos, contribuyen a mantener una conducta que puede resultar incluso inicialmente desagradable y llegar a modular incluso los efectos del alcohol sobre la conducta.

En el mantenimiento del abuso de alcohol las teorías del aprendizaje ayudan a entender el desarrollo de la dependencia. El refuerzo en los seres humanos por consumir una droga es tanto farmacológico como social. Los estímulos neutros asociados a las drogas pueden ser de amplio rango( por ejemplo, las fiestas, los lugares de consumo, los ratos de ocio, etc), llegan a desencadenar el deseo o la conducta de consumir sustancias psicoactivas y explican en muchos casos la dependencia psicológica y los procesos de recaída ulteriores( Graña y Carboles, 1991;O ‘ Brien, Childress, McLellan y Ehrman, 1990).

Una nota común a todos los sujetos dependientes a las drogas es que las conductas adictivas acaban por estar controladas por reforzadores negativos( evitación de algún tipo de malestar), mientras que las conductas de consumo de las drogas en las personas no dependientes está regulda fundamentalmente, por reforzadores positivos( Echeburúa, 19980).



LA ENTREVISTA MOTIVACIONAL

1. ¿ QUE ES LO QUE HACE CAMBIAR A LAS PERSONAS?

 

 



La motivación es un estado de disponibilidad o deseo de cambiar, el cual puede fluctuar de un momento a otro o de una situación a otra.

Un modelo útil para comprender cómose produce el cambio lo han elaborado dos psicólogos: James Prochaska y Carlo DiClemente. Estos autores han elaborado una serie de etapas por las que cruza una persona en el proceso de cambio de un problema. Dentro de este enfoque, la motivación se puede entender como el estado presente de una persona o la etapa de preparación hacia el cambio.

La “ rueda del cambio” que surge del modelo de Prochaska y Carlo DiClemente admite el dibujo de hasta seis etapas. El hecho de que la rueda sea un círculo refleja la realidad de que en cualquier proceso de cambio la persona gira alrededor del proceso varias veces antes de alcanzar un cambio estable. Este modelo también considera que un terapeuta debe utilizar diferentes tácticas con un paciente, dependiendo del momento del proceso de cambio en que éste se encuentre.
El punto de entrada del proceso de cambio es la etapa de “precontemplación”. Una persona que se aproxima a esta etapa y a la que se le indica que tiene un problema se puede sentir más sorprendida que defensiva. El uso correcto del término” precontemplador” indica que alguien sabe que tiene un problema pero no es consciente de él. Una persona que se sitúa en esta etapa necesita información y feedback, a fin de que pueda aumentar su conciencia del problema y la posibilidad de cambiar.

La siguiente es la fase denominada de “ contemplación”.La persona contempladora probablemente discurrirá entre las razones por las que debe preocuparse de su problema y las razones que cree tener para no preocuparse. La experiencia de la persona contempladora queda descrita como un tipo de oscilación entre las razones para cambiar y las razones para continuar de la misma manera. La tarea del terapeuta en esta etapa consiste en ayudar a que la balanza se decante a favor del cambio. De vez en cuando la ventana se decanta a favor, y durante este periodo de tiempo los comentarios de la persona reflejan un buen grado de motivación, esto es el inicio de la etapa de determinación en la que se abre la entrada a un nuevo periodo de tiempo. La tarea de un terapeuta cuando un paciente esta en esta etapa de determinación no es la de motivarle sino la de aconsejarle el recurso terapéutico más adecuado, accesible, apropiado y efectivo.

La siguiente etapa es la de “acción”. Aquí la persona se implica en acciones que le llevarán a un cambio. El objetivo es el de producir un cambio en el problema que se desea resolver. Siguiendo a dicha etapa se encuentra la de “mantenimiento”, el reto de la misma consiste en mantener el cambio conseguido en la etapa anterior, y el de prevenir la recaída.

Si la “ recaída “ se produce , la tarea del individuo consiste en empezar a girar de nuevo alrededor de la rueda. Aquí la tarea del terapeuta es ayudar a la persona a evitar el desconsuelo y la desmoralización, continuar el cambio inicialmente planteado, renovar la determinación, y poner de nuevo a punto los esfuerzos realizados para volver a alcanzar la etapa de acción y mantenimiento.

Desde un enfoque pragmático otra forma de definir la motivación es como; la probabilidad de que una persona inicie, continúe, y se comprometa con una estrategia específica para cambiar. Esto plantea una pregunta práctica: ¿ que estrategias puede utilizar un terapeuta para aumentar la motivación respecto al cambio?. Por la anterior definición de motivación, sería razonable buscar las técnicas específicas para aumentar la probabilidad de conductas que promuevan el cambio.

Ocho estrategias son básicas para promover la motivación hacia al cambio:

- Ofrecer consejo: Un consejo dado con claridad es un elemento que estimula el cambio. Como mínimo, el consejo debe: 1) identificar claramente el problema o el área problemática, 2) explicar por qué el cambio es importante, y 3) recomendar un cambio específico. Promover a las personas con estrategias alternativas concretas para cambiar, le puede ayudar a seguir el curso del cambio recomendado.
 

 


- Eliminar obstáculos: Identificar y eliminar obstáculos importantes que existen en los esfuerzos hacia el cambio. Un consejo motivacional efectivo ayuda a que un paciente identifique y supere esos factores inhibidores. Una vez que esos obstáculos se han identificado, la tarea del terapeuta es ayudar al paciente a resolver los problemas prácticos.
La mayoría de esos problemas tienen que ver con el acceso al tratamiento o con otras estrategias para el cambio.
Otros factores de acceso son menos tangibles pero también significativos: los retrasos en el horario en la sala de espera, grado de confort, un sentimiento de pertenencia al grupo y la adecuación cultural son obstáculos para el proceso de cambio.
Finalmente, algunos obstáculos para el cambio son más actitudinales que manifiestos. Una persona puede tener miedo a que el cambio produzca consecuencias aversivas en su vida o le prive de oportunidades importantes para recibir refuerzo positivo.

- Ofrecer alternativas: Un terapeuta que desee aumentar la motivación para el cambio ha de tener en cuenta que debe ayudar a sus pacientes
a sentir su libertad ( y de hecho responsabilidad) de su elección personal. Ofrecer a los pacientes la posibilidad de elegir entre enfoques diferentes puede disminuir la resistencia y el abandono, y mejorar tanto el cumplimiento como los resultados.

- Disminuir la deseabilidad: En la etapa de contemplación , una persona sopesa los beneficios y los costos del cambio en contraposición con las ventajas de continuar como lo hacía hasta entonces. Las estrategias de motivación para esta etapa requieren retirar el peso que afecta el lado del statu quo, y aumentar el peso del cambio. Un peso que favorece el statu quo es la deseabilidad de la conducta presente. Es prudente pensar que una conducta que persiste a pesar de las consecuencias negativas se mantiene por otros incentivos positivos. Una tarea motivacional para el terapeuta, por lo tanto, consiste en identificar los incentivos positivos para el paciente para continuar con su conducta presente. Cuando se aclaren esos incentivos positivos, el terapeuta puede buscar aproximaciones efectivas para disminuirlos, anularlos o compensarlos.
Disponemos de varias estrategias para disminuir la percepción de deseabilidad de una conducta problemática. El valor incentivo de las conductas disminuye a través de métodos de contracondicionamiento aversivos tales como la sensibilización encubierta. Un enfoque alternativo consiste en aumentar la conciencia de la persona de las consecuencias aversivas de la conducta. También cabe realizar cambios a través de las contingencias sociales que disminuyen las consecuencias positivas y aumentan las consecuencias negativas de la conducta problemática.

- Practicar empatía: Estudios experimentales y de correlación han demostrado que un estilo terapéutico empático está asociado con bajos niveles de resistencia a los pacientes y con un cambio de la conducta a un mayor largo plazo. Este tipo de empatía es una habilidad que se aprende y cuyo objetivo es el de comprender el significado de los demás a través del uso de la escucha reflexiva. Requiere una atención clara ante cada uno de los nuevos comentarios que haga el paciente, y una elaboración continuada de hipótesis sobre el significado subyacente de dichos comentarios.

- Ofrecer feedback: Un conocimiento claro de la situación actual es un elemento crucial en la motivación hacia el cambio. Este feedback se produce de varias maneras; preocupación de la familia y amigos, test objetivos, autorregistro diario, etc. Una tarea motivacional importante del terapeuta es, la de proporcionar un feedback sobre la situación actual y sobre sus consecuencias o riesgos.

- Aclarar objetivos: El feedback se debe comparar con algún otro patrón. Este proceso de autoevaluación, influye en el hecho de si se producirá un cambio o no. Se sabe que ayudar a la persona a que formule objetivos claros facilita en gran manera el cambio. Sin embargo, para una persona es importante que pueda ver el objetivo de una manera realista y alcanzable.

- Ofrecer ayuda activa: El terapeuta debe estar interesado de forma activa y afirmativa por el proceso de cambio de su paciente.



2. LA AMBIVALENCIA

 



Las personas que luchan con sus problemas adictivos entran habitualmente en las consultas terapéuticas con motivaciones fluctuantes y conflictivas. Quieren, pero no quieren. En lugar de considerar la ambivalencia como un “ mal signo” e intentar persuadir al paciente para que cambie de opinión, resulta de mayor utilidad el considerarlo como normal, aceptable y comprensible. Cuando un terapeuta comprende la normalidad de la ambivalencia y la forma en que ésta actúa, se producen menos problemas de comunicación y de lucha de poder. En lugar de atacar la “ negación”, el terapeuta ve con una mayor claridad la complejidad del dilema del paciente. Este enfoque, a su vez, provoca menos resistencia por parte del paciente y facilita un progreso en la terapia. De alguna manera, la entrevista motivacional se centra alrededor del manejo de la ambivalencia durante el tratamiento.

2.1. COMPRENDER LA AMBIVALENCIA

En muchos casos comprender la ambivalencia es trabajar con el núcleo del problema.

La ambivalencia es un estado de la mente en que la persona tiene sentimientos conflictivos simultáneos sobre algo. En el caso de las conductas adictivas esto se aplica a la persona que se siente claramente ambivalente entre llevar a cabo una conducta en cuestión( comer, beber, fumar) o no realizarla.

¿ Como surgen dichos conflictos?. Ciertamente surgen en diferentes grados, y parecen aumentar o disminuir a través del tiempo.

Un ingrediente importante es la existencia de apego a la conducta.
Uno de los procesos de apego frecuentes es la dependencia farmacológica, los cambios físicos se producen a medida que el cuerpo se adapta a la presencia de la droga. Cuando se retira la droga, el cuerpo responde en consecuencia en forma de malestar. Para el bebedor de alcohol, este proceso que aparece tras la retirada de la sustancia objeto de dependencia varía desde una resaca hasta un estado de delirium tremens.

Un fenómeno relacionado es el de tolerancia. Con el tiempo las personas requieren una “ dosis” cada vez mayor de la droga o de la conducta a fin de poder experimentar el mismo efecto deseado.

Los procesos de aprendizaje o de condicionamiento suelen configurar también fuerzas poderosas de apego a las conductas problemáticas.

Las personas a veces utilizan también las conductas adictivas como una forma de afrontamiento- un patrón conocido como “ dependencia psicológica”. Llegan a depender de una droga que les ayude a enfrentarse a estados difíciles o no placenteros.

Dentro de los distintos tipos de conflictos por los que las personas pueden pasar, el más relevante de todos es el de “aproximación- evitación”. Aquí las personas se sienten tanto atraídas como repelidas por un mismo objeto.

Una forma útil de ilustrar el conflicto de ambivalencia es a través de la metáfora de la balanza. Existen dos tipos de peso en ambas partes de la balanza. Una tiene que ver con los beneficios percibidos de un curso particular de acciones y el otro tiene que ver con los costos percibidos de un curse de acción alternativo. Otro aspecto de esta balanza es el conflicto de aproximación- evitación: a medida que el peso empieza a ceder hacia uno de los lados, las personas tienden a situarse en ( y cambiar el peso hacia) el lado opuesto.

Otra forma de ilustrar esto es a través de la hoja de “balance decisional” que se puede usar para especificar lo que una persona percibe como beneficioso y lo que percibe como costes asociados con una conducta determinada. Esta hoja se puede usar en la entrevista motivacional para profundizar el estado de la ambivalencia, para aclarar los factores motivacionales contrapuestos, y para estimular a la persona a que considere la posibilidad de cambiar.

2.2. COMPLICACIONES DE LA AMBIVALENCIA

a) Los valores: El terapeuta no debe pensar que el paciente verá los costos y beneficios de la misma manera que él. Además, lo que es altamente valorado para algunas personas( por ejemplo, estar sanos, ser popular...) quizás no tenga tanta importancia para otras.

b) Las expectativas: Las personas tienen expectativas particulares sobre los posibles resultados, tanto positivos como negativos, de ciertos cursos de acción. Estas expectativas suelen tener un efecto poderoso sobre la conducta.

c) La autoestima: La importancia de los valores habituales de las personas se pueden ver infravalorados por una pobre autoestima. En ocasiones el aumento de la autoestima es un prerrequisito necesario para que surja la motivación para el cambio.

d) El contexto social: Los factores sociales y culturales afectan a las percepciones que tienen las personas de sus conductas, así como también de las valoraciones que hacen de los costos y beneficios. Un sistema motivacional de un paciente no se puede entender sin tener en cuenta su contexto social, tanto familiar, de amigos, como de su propia comunidad.

e) La respuesta paradójica: Un aumento en el coste concreto de la conducta no significa que necesariamente el cambio sea más probable. Un simple aumento de las consecuencias dolorosas no es siempre exitoso a la hora de abandonar ciertas conductas.
¿ Cómo puede ocurrir una respuesta tan paradójica?. La teoría de la reacción psicológica predeciría un aumento en el grado de atracción de una conducta “ problemática” si una persona percibe que su libertad como persona se ve amenazada

f) Disminución de control: Las conductas adictivas a menudo se ven acompañadas de alguna alteración de los procesos de autocontrol. Esta no es una situación desesperanzadora en manera alguna; simplemente indica que más allá de construir una motivación la persona necesitará de un apoyo adicional para establecer y mantener un nuevo curso en sus conductas.

2.3. TRABAJANDO LA AMBIVALENCIA

 



La forma en que un terapeuta responde a la ambivalencia es algo determinante. Existe una trampa de confrontación- negación en la que los terapeutas y los pacientes pueden caer muy fácilmente. En esta trampa, el terapeuta asume la responsabilidad de asumir la parte pro- cambio del conflicto del paciente, y al paciente se le deja que defienda la parte de mantener el statu quo.

Finalmente, trabajar con la ambivalencia no es la única parte del trabajo. La entrevista motivacional promueve la disponibilidad del paciente para el cambio, y para intentar varias alternativas conductuales que le lleven a la recuperación y a la salud. En ocasiones es suficiente con ayudar a los pacientes a romper con su ambivalencia, y algunos siguen el proceso de cambio por sí solos desde ese momento. Otras veces es necesario proporcionarle habilidades, ayudas y estrategias para el cambio posterior.



3. ¿ QUE ES LA ENTREVISTA MOTIVACIONAL?.

Se trata de una forma concreta para ayudar a las personas para que reconozcan y se ocupen de sus problemas potenciales. Resulta particularmente útil con las personas que son reticentes a cambiar y que se muestran ambivalentes ante el cambio. Intenta ayudar a resolver la ambivalencia y hacer que una persona progrese a lo largo del camino hacia el cambio.

En la entrevista motivacional, el terapeuta no asume un rol autoritario. Se evita el mensaje de” Yo experto”, la responsabilidad para el cambio se deja en manos del individuo. El paciente es libre de aceptar el consejo del terapeuta o no.

Las estrategias de la entrevista motivacional son más persuasivas que coercivas, más de apoyo que de discusión. El objetivo global consiste en aumentar la motivación intrínseca del paciente, de manera que el cambio surja de dentro más que se imponga desde fuera

Cinco son los principios generales que subyacen a la entrevista motivacional:

1. Expresar la empatía: La actitud que subyace a este principio se podría llamar “ de aceptación”. Mediante una escucha reflexiva adecuada, los terapeutas intentan comprender los sentimientos y perspectivas de los pacientes sin juzgar, criticar o culpabilizar. Es importante hacer notar aquí que la aceptación no es lo mismo que el acuerdo o la aprobación. Paradójicamente, este tipo de aceptación de las personas tal y como son parece liberarlas para cambiar.
Esta actitud de aceptación y respeto también constituye una relación terapéutica de trabajo, y fomenta la autoestima del paciente- una condición importante para el cambio.
La ambivalencia debe ser aceptada como parte normal de la experiencia humana y del cambio.

2. Crear una discrepancia: Crear y potenciar en la mente del paciente, una discrepancia entre la conducta actual y unos objetivos más amplios. Esta forma se podría provocar a partir de una concienciación de los costes de la conducta actual. Un objetivo de la entrevista motivacional es el de crear una discrepancia- hacer uso de ella, aumentarla y amplificarla hasta que se supere el apego que la persona tiene a la conducta presente. El enfoque general consiste en hacer que sea el propio paciente el que dé las razones para cambiar, más que el terapeuta.

3. Evitar la discusión: El terapeuta debe evitar discutir y las confrontaciones cara a cara. La discusión directa tiende a provocar una reacción por parte de las personas, es decir, provoca que las personas se afirmen en su libertad para hacer lo que les viene en gana.
Un tema en el que pueden surgir discusiones, particularmente en el tratamiento de las conductas adictivas, se refiere a la aplicabilidad de una etiqueta diagnóstica. Intentar forzar a un paciente a aceptar una etiqueta de este tipo puede ser contraterapéutico.

4.Darle un giro a la resistencia: El terapeuta no impone nuevos puntos de vista u objetivos sino que el paciente es invitado a considerar la nueva información y se le ofrecen nuevas perspectivas para hacerlo. En la entrevista motivacional también el terapeuta genera preguntas o problemas al paciente.
Darle un giro a la resistencia por lo tanto, incluye el echo de implicar al paciente de forma activa en el proceso de resolución del problemas.

5.Fomentar la autoeficacia: La autoeficacia se refiere a la creencia que tiene una persona sobre su habilidad para llevar a cabo una tarea específica con éxito. La autoeficacia es una herramienta clave para la motivación para el cambio.
Las propias expectativas del terapeuta sobre las posibilidades que tiene el paciente de recuperarse podrán tener un impacto poderoso sobre los resultados. Un objetivo general de la entrevista motivacional es el de aumentar las percepciones de los pacientes sobre su capacidad para hacer frente a los obstáculos y tener éxito en el cambio.

 

 




TRATAMIENTO DE LOS PROBLEMAS DE BEBIDA

 



Las fases del tratamiento de bebida son : motivar para la terapia, deshabituación al alcohol y rehabilitación. Los objetivos de cada fase son: hacer al paciente consciente del problema planteado e implicarle activamente en el tratamiento, eliminar la dependencia psicológica y crear nuevos hábitos sustitutorios y controlar la recaída y crear un nuevo estilo de vida.

Sobre la primera fase ya hemos hablado anteriormente en el apartado de entrevista motivacional por lo que en este apartado nos centraremos especialmente en las dos últimas fases y cómo hacer frente a los objetivos planteados por las mismas.

1.Intervenciones breves específicas:
a) Control del ansia de beber ( “ craving”).

El ansia de beber se refiere al estado subjetivo de deseo o necesidad de consumir alcohol. Este deseo se percibe como algo tan potente que el sujeto no puede resistirlo, a pesar de que posteriormente pueda arrepentirse de su conducta.
Las técnicas de distracción cognitiva tienen por objetivo desconectar los deseos o pensamientos de beber de las conductas que lleva a cabo la persona. Tipos de distracciones serían: la orientación atencional a sucesos externos no amenazantes, ocupar la mente en una actividad absorbente o realizar ejercicio físico.

Se trata de aguantar el tirón inicial con la seguridad de que el paciente va a ser capaz de aguantarlo.

b) Desarrollo de conductas gratificantes

Un indicador del consumo patológico de alcohol es que una persona limita drásticamente el ocio, afiliaciones o relaciones sociales, a conductas relacionadas, de una forma directa o indirecta, con el consumo de alcohol.

Se trata de enseñar al paciente nuevas pautas de conducta que le generen una gratificación sustitutiva de la que hasta ahora experimentaba con el consumo abusivo de alcohol
Hay dos aspectos cruciales desde este punto de vista: ocupar el tiempo libre con actividades gratificantes y establecer relaciones sociales con personas no bebedoras. La búsqueda de conductas gratificantes contribuyen a crear expectativas positivas de futuro y a reducir, por tanto, la pérdida de motivación y el temor a la recaída. Las actividades externas ayuda al sujeto a encontrarse en nuevas situaciones y a romper los hábitos de aislamiento.

Hay algunas motivaciones que ayudan en el esfuerzo que supone el cambio en el estilo de vida. apoyo social y familiar, mejoría de los recursos económicos, etc. Es muy importante que los pacientes se autogratifiquen por los logros obtenidos, con recompensas de tipo material o mental.


c) Solución de problemas específicos.
• Afrontamiento de la presión social.

Es importante eludir los circuitos de riesgo, es decir, los bares o los lugares que el sujeto tiene asociados a un consumo abusivo de alcohol, así como a los antiguos compañeros de bebida, que pueden facilitar la recaída en las conductas adictivas.

La presión social constituye un desencadenante frecuente en los episodios de bebida, por
ello, conviene enseñar a los paciente a automatizar frases que contrarresten dicha presión social o que ofrezcan una respuesta alternativa.
• Control de la ansiedad.

La tensión, la inquietud, el nerviosismo, etc., pueden descontrolar al sujeto y conducirle de nuevo a la bebida.

El control de la respiración y la relajación constituyen un medio adecuado para reducir la tensión y para controlar las respuestas de activación del organismo.
• Superación de la depresión.

Un estado de ánimo triste facilita la recaída en la adicción. Cuando una persona se encuentra decaída, tiende a añorar los buenos momentos vividos con el alcohol y a olvidar, sin embargo, las consecuencias negativas que le ha acarreado.

 



Un problema adicional en el bebedor de alcohol suele ser la existencia de un repertorio de conductas pobre, relacionado a su vez, con sensaciones de aburrimiento y/ o soledad. Una vía de actuación en estas circunstancias es distraerse, practicar alguna actividad agradable y charlar con otras personas.

Los pensamientos negativos pueden llevar también a una persona a un estado de ánimo triste y contribuyen a aumentar el riesgo de recaídas en el alcohol. Los acontecimiento de la vida cotidiana pueden llevar a una persona a un estado de ánimo deprimido. Lo importante no son, sin embargo, los sucesos, sino los pensamientos- los denominados pensamientos automáticos- que uno tiene sobre los sucesos.
Lo que procede en estas circunstancias es modificar los pensamientos automáticos y sustituirlos por racionales.

• Afrontamiento de los conflictos interpersonales y de pareja.

Los problemas de pareja son frecuentes en bebedores en tratamiento y constituyen un factor de alto riesgo de recaída. Dejar de beber en exceso tiende a mejorar la relación de pareja, pero la recuperación de la confianza no es algo automático. La pareja puede no fiarse del comportamiento del paciente y necesitar un tiempo para modificar el escepticismo sobre el cambio. Por otra parte, la nueva situación requiere una reestructuración de las relaciones familiares, que obliga a todos los miembros de la familia a nuevos procesos de adaptación.

2. Terapia de grupo.

En estos grupos se trata de crear conciencia de que las personas con problemas de bebida son enfermas y no viciosas, de enseñarles a abandonar las autojustificaciones y de prepararles a afrontar los problemas cotidianos familiares y laborales, así como prevenir las posibles recaídas.

El tratamiento en grupo, a modo de complemento de la terapia individual, funciona como un componente adecuado en el alcoholismo para desvelar mecanismos de autoengaño, crear una motivación para el cambio y elaborar conjuntamente medios de solución de problemas cotidianos planteados. La presión positiva y el apoyo social de los compañeros, así como la sensación de pertenencia a un grupo, el aprendizaje por medio de los demás y la ayuda a otras personas, son factores determinantes en la eficacia de estos grupos.

4. Prevención de recaídas

Se trata, en primer lugar de verbalizar las recaídas. La actitud sana ante una recaída, que va a depender entre otras circunstancias, de la propia actitud del terapeuta, familia y amigos.
La actuación terapéutica adecuada en éste contexto implica el desarrollo de habilidades específicas para impedir la recaída, y por otro lado, el cambio global del tipo de vida del paciente

a) Habilidades específicas.

Los puntos de intervención para evitar las recaídas son los siguientes:

- Identificación de las situaciones de alto riesgo: Enseñar al paciente a identificar las situaciones de alto riesgo que aumentan la probabilidad de recaída y que son variables de una persona a otra.
- Respuestas de afrontamiento adecuadas a situaciones problemáticas: Conviene enseñar al sujeto habilidades necesarias para hacer frente a las situaciones de alto riesgo. Las posibles areas de actuación incluyen autoafirmación, control de estrés, relajación, habilidades de comunicación y habilidades de solución de problemas.
- Cambio de expectativas sobre las consecuencias de consumo de alcohol: Informar sistemáticamente al paciente sobre los efectos a medio y largo plazo de las conductas adictivas, así como actuar sobre algunos errores cognitivos.
Si en la persona se ha producido una recaída, se trata de enseñar a la persona a que considere el fallo como un error aislado en el proceso de aprendizaje de la bebida controlada y contrarrestar la situación de malestar emocional generada por el desánimo.


b) Exposición controlada a situaciones de riesgo.
La recuperación total( objetiva y subjetiva) sólo se produce cuando el sujeto se expone, en una fase avanzada del tratamiento, a los indicios de riesgo de forma progresiva y regular y es capaz de resistirse a ellos. La exposición a los indicios de riesgo debe hacerse inicialmente en compañía de alguna persona de confianza. Hacerlo a solas es algo que debe intentarse sólo cuando ya se ha ensayado esta situación repetidas veces con otras personas

Solo cuando se ha llegado a esta fase el paciente adquiere una confianza en su capacidad de autocontrol ante las diversas situaciones cotidianas. El riesgo de recaída en estas circunstancias es menor.

c) Cambio en la vida global

Es fundamental proporcionar al paciente nuevas metas y ofrecerle actividades alternativas a las que dedicar el tiempo que invertía en el consumo de alcohol. Se trata de reestablecer el equilibrio del paciente mediante la dedicación de un tiempo diario a la práctica de actividades gratificantes y de crear unos nuevos hábitos sustitutivos de los anteriores.
 

 

Celos
Disciplina
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Madurez lectora

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Mal comportamiento

Trastornos del sueño

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Escritura

Autoaprendizaje

Control Esfínteres Diurno

Mantener entrevistas