1. PROBLEMAS Y DIFICULTADES
QUE SUELEN PRESENTARSE EN EL DESARROLLO
EVOLUTIVO DEL NIÑO DE EDUCACION INFANTIL (DE
TRES A SEIS AÑOS). DEFINICION DE ENURESIS,
ENCOPRESIS, RABIETAS, CELOTIPIA Y ANSIEDAD POR
SEPARACION
ENURESIS
La enuresis se define como una micción
fundamentalmente normal que ocurre inconsciente
e involuntariamente durante el sueño, al menos
una vez a la semana en un niño/a de edad
superior a los cinco años, en ausencia de
defectos congénitos o adquiridos del tracto
urinario.
La enuresis puede clasificarse en:
• Primaria: la presenta el niño desde siempre y
tiene tendencia a la curación espontánea.
• Secundaria: si ha existido un periodo más o
menos prolongado de continencia (de seis a doce
meses).
Cada uno de estos tipos pueden ser a su vez:
• Nocturna: aquella en la que los episodios
enuréticos ocurren durante la noche o bien
durante el sueño. Esta es la forma más común de
enuresis.
• Diurna: aquella en la que los episodios
enuréticos ocurren durante el día o bien durante
las horas en las que no se esté durmiendo.
ENCOPRESIS
Es la conducta que supone un descontrol
intestinal, sin alteración de órganos implicados
en dicha acción. Se caracteriza por la presencia
de materia fecal en la ropa, en la cama o en
otros lugares inadecuados.
Se estima que a partir de los cuatro o cinco
años ya es edad suficiente para haber logrado un
control adecuado sobre este tipo de acción y,
además, también cabe decir que la incidencia es
más frecuente en los niños que en las niñas.
Alrededor de los seis o de los siete años de
edad, los niños que padecen de este tipo de
conducta suelen superar el problema, aunque es
aconsejable solucionarlo cuanto antes debido a
que a estas edades es posible que la autoestima
de dichos niños ya esté dañada.
RABIETAS INFANTILES
Entendemos por rabietas aquellos comportamientos
(llantos, gritos, tirarse al suelo, encerrarse,
enfurruñarse, quejarse, etc.) que aparecen
cuando no se satisface alguna de las demandas
del niño/a y que, de forma pretendida, buscan el
salirse con la suya y así obtener aquello que no
han podido conseguir mediante otro modo.
Tratar las rabietas no es castigar al niño ni a
su forma de actuar. No atender este tipo de
comportamientos no consiste en rechazar al niño
de forma afectiva y sí en retirar la atención
ante la rabieta y darla ante otro comportamiento
más adecuado. Hay que tener cuidado para no
confundir una rabieta con una necesidad real del
niño de ser atendido.
CELOTIPIA
Los celos forman parte de las medidas de defensa
y de consecución de privilegios de los niños, es
decir, cumplen una determinada función. Con
ellos, el niño trata de amparar unas
prerrogativas que creía tener y que piensa que
puede perder ante la aparición de un nuevo
hermano o de un nuevo familiar que va a vivir en
su misma casa. Estos celos son inconscientes y
empiezan a mostrarlos con objeto de conseguir
atención, afecto y otro tipo de beneficios. Se
debe de tener mucho cuidado con esta situación
ya que si por sentir celos son premiados de
alguna forma (comprarle un juguete porque
también se lo han comprado a su hermano/a,
familiar, etc.), poco a poco aprenden que
mostrarse celosos les produce algún tipo de
beneficio. Son más frecuentes los celos de los
hermanos mayores hacia los pequeños y, si son
varios hermanos, los demás seguirán esta misma
actitud cuando se den cuenta de que de esa forma
pueden conseguir privilegios.
En ocasiones, los celos son agresivos y estos se
manifiestan porque el niño tiene conductas
agresivas contra sus hermanos. Disimulan más su
expresión cuanto más perseguidos son los celos
por los padres y, sobre todo, si éstos los
castigan.
A la hora de tratar los celos lo que hay que
tener como premisa principal es: No Premiar los
Celos. A los niños no hay que concederles ningún
beneficio ante una situación de celos.
No hay que tratar de igualar a todos los hijos
en toda ocasión, habrá veces en las que se les
dará lo mismo a cada uno de ellos, sin embargo,
habrá otras ocasiones en las que no puede ser
así y no se deberá forzar la situación para que
lo sea.
ANSIEDAD POR SEPARACIÓN
Es una etapa normal del desarrollo durante la
cual el niño experimenta ansiedad cuando se
separa de sus padres, sienten una preocupación a
cerca de la pérdida o daño de éstos, renuncian
constantemente a ir a la escuela u otros lugares
debido al miedo a que los separen de ellos y
renuncian a acostarse sin la presencia cercana
de sus padres aquejándose de dolencias físicas
de forma repetitiva.
La resolución de la ansiedad por separación
depende de un sentimiento adecuado de seguridad
y confianza en personas distintas a los padres,
la seguridad en su entorno y, la confianza de
que sus padres van a regresar tras un
determinado periodo de tiempo. Aun después de
que el niño haya superado esta etapa de forma
exitosa, puede retornar durante periodos de
estrés.
Cuando los niños se enfrentan a según que
situaciones, como por ejemplo la estancia en el
hospital, y experimentan estrés, como en el caso
de un dolor o de una enfermedad, buscan la
seguridad, comodidad y protección de sus padres
y, cuando no pueden estar con ellos,
experimentan sufrimiento.
No se requiere ningún tratamiento para la
separación ordinaria.
2. EL DIVORCIO DE LOS PADRES
Cuando dos personas deciden separarse, ocurren
una serie de hechos que suelen ser incómodos, y
en medio de todas las cuestiones legales y de la
vivencia emocional de cada miembro de la antigua
pareja, existe otra situación a la que muchas
veces no se le da la importancia suficiente y
que requiere de un adecuado manejo para
sobrellevarla, y es la vivencia que los hijos
están teniendo ante la separación.
Se suele coincidir al hablar de la familia en
que ésta es el núcleo de nuestra sociedad y que
su importancia es vital para el sano desarrollo
de todos los seres humanos. Si embargo, en
algunas circunstancias el divorcio puede ser una
medida necesaria, ya que, cuando la relación de
pareja se ha tornado demasiado conflictiva y se
han agotado todos los recursos para solucionar
la situación, ésta tiene repercusiones graves
sobre los hijos.
2.1. LA IMPORTANCIA DEL APEGO
Los niños, desde muy pequeños establecen
vínculos de apego con las personas que los
cuidan, siendo éstas la madre y el padre
generalmente. Esto es un símbolo de salud.
Sin apegos seguros y sin el contacto físico y la
ternura en que se sustente, los niños no se
desarrollan con normalidad. Cuando los niños
crecen sin este tipo de vínculos, se sienten
inseguros y no confían en sí mismos, tienen
dificultades para establecer relaciones con
otras personas y corren el riesgo de desarrollar
diversos trastornos de comportamiento y de
personalidad.
Estar lejos de un padre, aunque se trate de un
mal padre, despierta uno de los sentimientos más
alteradores que un niño puede experimentar
(ansiedad por separación), llegando a sufrir
este tipo de sentimientos hasta los más
pequeños. Cuando los padres deciden divorciarse
y uno de ellos tiene que irse de casa, la
sensación de seguridad se ve amenazada.
El experto en psicología infantil Jonh Bowlby,
señaló que cuando un niño es abandonado o bien
cuando se le separa de alguno de sus padres
durante mucho tiempo, experimenta un síndrome de
ansiedad agudo en tres fases:
• Primero se enfada y protesta por lo ocurrido.
• Después se vuelve reservado y triste, incluso
se deprime, pierde peso o tiene problemas de
sueño.
• Finalmente llega el desapego.
A veces, niega todo tipo de interés por el padre
ausente y, en su búsqueda de apego con otros
adultos, acaba volviéndose caprichoso y
demasiado absorbente.
Es normal que un niño eche en falta al
progenitor que se ha ido de casa. Aun pudiéndole
ver con regularidad gracias a un buen régimen de
visitas, muchos niños se sentirán tristes e
insatisfechos. Aunque el padre o la madre ya no
vivan en casa, los sentimientos de apego del
niño siguen vivos.
2.2. COMPETENCIAS DE UN NIÑO DE TRES A SEIS
AÑOS PARA AFRONTAR EL DIVORCIO.
El niño cambia de status y se transforma en un
niño grande. Su dominio de la palabra, su
desempeño psicomotriz y su ingreso a la escuela
modifican su papel en el seno de la familia y le
confieren un lugar particular en la sociedad.
Estas alteraciones en su vida social van
acompañadas de un cambio profundo en las
relaciones que él establece con cada uno de sus
padres. La intensidad de las manifestaciones que
presenta el niño y lo que ellas implican (el
descubrimiento de su propia identidad y la
ambivalencia de sus sentimientos, su
autoafirmación), justifican que este periodo
resulte comparable al de la adolescencia. Si la
separación paternal sobreviene en este momento,
ella puede entrañar problemas de comportamiento
que repercutan en los primeros pasos del niño en
el universo escolar.
En esta edad, el niño afirma lo que piensa, si
bien es incapaz de demostrarlo. Su pensamiento
funciona sobre una base intuitiva y mágica.
Puede anticipar una respuesta sólo cuando ya la
ha experimentado repetidamente. Por tanto,
explicarle al niño que es lo que va a suceder
resulta esencial para que él lo comprenda, se
apropie de los acontecimientos de su vida y se
anticipe a ellos, pero con la condición de que
cada elemento le sea presentado de manera
concreta y en relación directa con él, dado que
el pequeño funciona de manera totalmente
egocéntrica.
Cuando sus padres se separan, el pequeño piensa
en sí mismo y se cuestiona acerca de los cambios
que se operarán en su vida cotidiana. Es incapaz
de imaginar las consecuencias lejanas de esa
ruptura, así como la forma en que sus padres la
resisten. Percibe su sufrimiento, pero en
ocasiones se le dificulta comprender a qué
obedece. El niño, egocéntrico en grado sumo, se
siente responsable, e incluso culpable, de una
situación que no entiende del todo. El pequeño
puede tener la impresión de que su padre se ha
marchado debido a que él no se portó bien y le
hizo enojar. Su comportamiento se hace difícil
con su madre y en la escuela, como si con ello
pretendiera recibir su castigo. Los correctivos
no tendrán efecto ni finalidad en tanto no se
plantee la verdadera razón de la marcha del
padre y no se le dé sentido a ésta, la cual ha
experimentado el niño dolorosamente. Este
sentimiento de culpabilidad suele ser muy
intenso y, rara vez se expresa por medio de
palabras. La mayoría de las veces, la voz de
alerta la da un comportamiento agresivo o el
repliegue en sí mismo. Con el propósito de
ayudar a la desculpabilización del niño, es
fundamental que se le explique la situación y se
le brinde seguridad; sin embargo, hay ocasiones
en que es necesario que esté más crecido con el
fin de que pueda comprender mejor una realidad
compleja.
En esta edad, el niño entiende mejor la
situación familiar, pero no por ello la acepta.
Cuando se le pregunta: “¿Sabes porqué se han
separado tus padres?”, responde: “Sí, porque ya
no se quieren”. A la pregunta: “¿Qué te gustaría
que sucediera ahora?”, responde sonriendo:
“Vivir con papá y con mamá”; “¿Sabes que eso es
imposible?”, “Sí, pero yo lo quiero”. La
comprensión intelectual se encuentra, al parecer
desvinculada del deseo afectivo. Son necesarios
el paso del tiempo y cierta madurez para que el
niño tome en cuenta la realidad y la integre en
su vida afectiva, así como para que pueda
revestir deseos realizables y renunciar a sus
sueños imposibles. De esta manera hay algunos
niños que hacen cuanto pueden para propiciar el
encuentro de sus padres, llegando incluso al
extremo de ponerse enfermos (“En el hospital,
mis papás están juntos, como antes”) o de
observar en la escuela una conducta insoportable
con objeto de que la maestra cite a ambos padres
para hablar con ellos. El niño abriga el deseo
de vivir con sus dos padres, y espera que ello
se realice como por milagro.
Algunos padres se culpabilizan por no poder
responder favorablemente al deseo de su hijo
pese a que lo entienden, y es, sin duda, por
esta razón por la que se les dificulta enterarse
de cuanto sufre su hijo. Este sufrimiento
responde a una pregunta que deja a los padres
desarmados: “¿Por qué?” Cuando los niños sienten
que esa pregunta es la causa de un sufrimiento
adicional para el adulto, la ocultan o la
reprimen. Todo lo que el adulto percibe como
insoportable lo es así mismo para el niño. La
culpabilidad que experimentan los niños es tanto
más obsesiva por cuanto remite, a menudo, a la
del adulto.
Los padres debilitados por la ruptura de la
pareja parental pueden ser protegidos por el
hijo, quien se siente responsable de su
sufrimiento. En estos casos el niño adapta su
comportamiento a las reacciones del adulto,
invirtiendo así los papeles en el seno de la
familia. Algunos niños se mostrarán
particularmente contentos con el fin de distraer
al padre que está triste. Otros más serán
especialmente amables y serviciales para
compensar lo que ellos consideran una
equivocación perpetrada contra el progenitor que
se ocupa de ellos. Esta parentalización del niño
no lo beneficia, no corresponde a una maduración
interna y se inscribe en una relación de
dependencia invertida con el padre que no
consigue superar el sufrimiento ni asumir su
función parental. Mientras perdura esa
situación, el niño sufre por tener que
mantenerse en ese papel, y en ocasiones
manifiesta tal sufrimiento a través de una
descompensación en otra esfera, como puede ser
la enfermedad o la depresión.
El pequeño no decodifica el lenguaje del adulto
valiéndose del mismo sistema de referencia.
Interpreta cada palabra en función de sí mismo y
es incapaz de percibir todas las implicaciones
simbólicas que expresa la palabra del adulto. El
niño, siendo como es un diestro imitador, puede
manejar un discurso que a los padres les parezca
coherente y verdadero, cuando resulta que dicho
discurso no se remite forzosamente a las mismas
necesidades.
No siempre se lleva a cabo la adecuación entre
una proposición verbal y su significado. Por lo
tanto, es necesario descifrar el lenguaje del
niño y adaptarse a su manera de reflexionar,
advertidos de que se corre un riesgo
considerable de proyectar sobre sus palabras las
del adulto. Hasta los seis años de edad, el
lenguaje del niño expresa su visión egocéntrica,
característica de su visión del mundo. No habla
sino de él, aun cuando se refiera a lo que hacen
o sienten otros niños. Es incapaz de adoptar el
punto de vista de su interlocutor o de adaptar
sus miras a lo que se le expresa en cierto
momento. Si siente que el adulto no lo
comprende, puede repetir una situación
conflictiva en tanto no obtenga respuesta a su
verdadera petición, o bien, puede reprimir sus
sentimientos y someterse, sin comprenderla, a la
voluntad de sus padres.
2.3. EL IMPACTO EMOCIONAL DEL DIVORCIO SOBRE
EL DESARROLLO EVOLUTIVO DEL NIÑO
Etapa de desarrollo Situación cognitiva
Respuesta emocional (0-2 años tras el divorcio)
Guardería y preescolar.
• Entienden divorcio como separación física.
• Perciben divorcio como temporal.
• Confusión en intercambios afectivos, confunden
positivo y negativo de cada figura parental.
• Entienden divorcio en términos diádicos,
pensando que su conducta puede ser la causa del
divorcio.
• Miedos.
• Regresión.
• Fantasías amenazantes.
• Aturdimiento, perplejidad.
• Suplencia afectiva.
• Fantasías negativas.
• Juego alterado/inhibido.
• Incremento conductas agresivas.
• Inhibición, agresividad.
• Culpabilidad.
• Mayores necesidades emocionales.
Aunque el divorcio se lleve a cabo en las
mejores condiciones e, independientemente de la
edad, es de esperar que surjan ciertas
dificultades debido a que la familia, tal y como
el niño la ha conocido durante toda su vida,
cambiará.
Frecuentemente, el período más crítico para los
niños es el año siguiente a la separación de los
padres.
Las reacciones generales de los niños ante
separación son:
• Conmoción.
• Tristeza.
• Miedo.
• Negación.
• Vergüenza.
• Hiperresponsabilidad.
• Enfado.
• Culpa.
• Soledad.
• Regresión.
• Problemas escolares.
• Problemas de sueño.
• Problemas de alimentación.
• La fantasía de la reunificación.
• Reacciones físicas.
CONMOCION
A menudo, esta es la primera de las reacciones
enumeradas. Un hijo puede sospechar que las
cosas andan mal, pero hasta el día en el cual
uno de los progenitores se va de casa o bien, es
él mismo el que se muda, trata de no creerlo.
Pueden experimentar un pequeño sentimiento de
alegría cuando acaban las peleas verbales o
físicas y es entonces cuando aparece la culpa
por sentirse de esa manera.
La conmoción puede tener varios efectos. Puede
parecer aturdido, casi apático y ausente, a
veces causa problemas físicos, malestares
estomacales, vómitos, erupción alérgica. Por la
acumulación de tensión que ha soportado, el niño
puede volverse propenso a contraer diferentes
tipos de infecciones como por ejemplo oculares o
en los oídos, resfriados o bien tener tos.
TRISTEZA
La tristeza es la reacción principal de los
niños ante la separación de los padres y la
consiguiente división de la familia.
La familia ha cambiado y nunca volverá a ser
como antes; esta es una realidad que el niño
tiene que ir elaborando.
El padre y la madre son irremplazables en la
vida de un niño, y con la separación el menor va
a perder, inevitablemente, la relación cotidiana
con uno de ellos.
La separación conlleva otras pérdidas, puede
perder la referencia con sus amigos, de su
colegio, de su barrio. En muchas ocasiones
pierde el contacto con una de las ramas de la
familia, ya no verá a sus tíos, abuelos, primos;
por ello, es tan importante que ante la
separación el niño tenga el menor número de
cambos y pérdidas posible. Los niveles de
tristeza del niño irán asociados al número e
intensidad de dichas pérdidas.
El niño puede manifestar su tristeza de manera
diversa: llorando, permaneciendo más callado,
alejado, abstraído, mostrando dificultades para
disfrutar con las actividades que le resultaban
divertidas anteriormente. Otra forma frecuente
de expresar la tristeza es el enfado, las
conductas agresivas y oposicionistas, la
hiperactividad, que pueden confundirse con
alteraciones del comportamiento, que no hacen
sino enmascarar la sintomatología depresiva.
La expresión del sentimiento de tristeza es
especialmente reprimido en el caso de los
varones des edades muy tempranas. “Los niños no
lloran”, “compórtate como un hombre” son
mensajes enormemente perjudiciales en momentos
en que es beneficiosa su expresión.
MIEDO
Los niños en la edad preescolar pueden presentar
miedos a ser abandonados por el padre con quien
viven, miedo a que no les quiera el padre no
custodio, miedo a quedarse sin comida, sin casa,
etc.
La angustia de separación puede reaparecer. El
niño tenía antes dos padres y ahora sólo tiene
uno, y el temor de perder a esa persona le
resulta insoportable.
La forma más común de manifestar estos miedos
puede ser a través del llanto frecuente, del
aumento de las conductas de apego, de la
inquietud o del rechazo ante la separación del
padre o de la madre o bien de cualquier otra
persona con quien el niño tenga un vínculo de
apego.
Es frecuente que los niños lleguen a pensar y a
sentir que si sus padres han dejado de quererse,
también pueden dejar de quererles a ellos. Ésta
suele ser otra fuente de preocupación e
inseguridad en los niños.
NEGACION
No aceptar el hecho de que los padres se han
divorciado es una reacción muy fuerte que puede
persistir a lo largo de muchos años. Las
fantasías de que vuelvan a estar juntos, de que
todos conformen de nuevo una familia son muy
intensas.
Estos sentimientos son muy comunes y a menudo
están reforzados cuando el padre, la madre o
ambos, no han podido ellos mismos aceptar la
realidad del divorcio.
VERGÜENZA
Muchos niños sienten vergüenza, ya que todavía
hay un cierto estigma en relación al divorcio,
es un signo de fracaso, de rechazo, de ser
distinto, y sienten esta vergüenza al decir que
sus padres se están separando.
A veces, los amigos cambian de actitud, se
pueden volver extremadamente críticos en lugar
de comprensivos, sobre todo los niños más
grandes. Los niños notan la desaprobación y sus
emociones se agitan con mayor fuerza dentro de
ellos.
HIPERRESPONSABILIDAD
El alejamiento de uno de los progenitores
amenaza la seguridad de todos los miembros de la
familia; algunos miembros reaccionan asumiendo
la responsabilidad de proteger sus hogares y a
sus hermanos.
ENFADO
El enfado es otra de las reacciones frecuentes;
es una situación ante la cual el niño no puede
hacer nada y que le provoca muchas emociones
nuevas y no agradables.
Los niños manifiestan ese enfado de diferentes
formas: con actitudes de desobediencia hacia los
padres y profesores, peleándose con otros niños;
también se observan niños que no exteriorizan su
enfado, como reacción a un entorno que se lo
censura excesivamente; en estos casos es
probable que lo que observemos sean reacciones
depresivas.
CULPA
La culpa surge de la creencia infantil de que
ellos son el centro del universo, y por ello
tienen que ser la causa o el fin de todo lo que
ocurre a su alrededor. El niño siente que si se
hubiera portado mejor, si hubiera estudiado más,
si no hubiera enfadado a papá, si no hubiera
deseado en secreto que mamá o papá se fuesen de
casa..., seguro que no se habrían separado.
Muchos niños se sienten responsables de la
ruptura de sus padres y también de la
reconciliación de éstos, por lo que intentan
hacer lo posible para que se unan de nuevo.
Los años preescolares son considerados críticos
para el desarrollo del niño; muchos
especialistas de la primera infancia plantean
que la culminación con éxito, o sin él, del
desarrollo que afronta el preescolar determina
su actitud en el resto de su vida.
Estos años suponen en el proceso evolutivo del
niño el nacimiento de su conciencia (super-yo,
en términos psiquiátricos-psicológicos), y la
aparición de un orden moral, un sentimiento de
lo que es bueno o malo; todo ello conlleva que
aparezca la posible carga de culpa. El niño se
culpa de todo lo que vaya mal en su familia, y
por consiguiente de la separación de sus padres.
SOLEDAD
Cuando un miembro deja de formar parte de una
familia, hay un enorme hueco en su lugar. Los
niños se sienten solos debido a que uno de los
padres ha dejado de vivir con ellos, con
independencia del tipo de relación mantuvieran
con él.
En la mayoría de las familias, el progenitor
custodio, que con mayor frecuencia es la madre,
pasará menos tiempo que antes con los hijos, ya
que necesitará aumentar su jornada laboral por
motivos económicos o incorporarse al mundo
laboral cuando no lo había hecho antes. El
progenitor custodio deberá asumir las tareas de
la casa que antes compartía con su ex cónyuge,
lo que inevitablemente le va a restar tiempo de
atención y dedicación a sus hijos. El resultado
de todo ellos es que el niño estará más tiempo
solo.
REGRESION
La reacción regresiva es frecuente en muchos
niños ante la separación de los padres; este
tipo de reacciones permite al niño evadirse de
los acontecimientos estresantes que está
viviendo y retirarse mentalmente a un lugar
donde se sentía más seguro y tranquilo.
Las conductas regresivas pueden manifestarse de
varias formas; las más habituales son: chuparse
el dedo pulgar, habla infantil, hacerse pipí en
la cama, tener rabietas, mostrarse más
dependiente de los padres y con conductas más
infantiles (dejar de usar el tenedor o la
cuchara, pedir el alimento en biberón), volver a
establecer relación con algún objeto de apego de
etapas anteriores (muñeca, juguete de peluche,
sábanas, etc.).
La regresión es la reacción más universal de los
preescolares ante el divorcio de los padres.
PROBLEMAS ESCOLARES
Las repercusiones que la separación de los
padres van a tener en los rendimientos escolares
y en la adaptación al ámbito educativo son
inevitables; con frecuencia, durante el proceso
de separación las calificaciones bajan, los
niveles de atención y concentración descienden y
el niño suele mostrarse más abstraído en la
clase.
PROBLEMAS DE SUEÑO
Las alteraciones en el sueño son un síntoma
frecuente en el proceso de separación; los niños
suelen presentar ansiedad, pesadillas
frecuentes, negativa a irse a la cama, insomnio
y miedo a dormir solos.
Los problemas de sueño deben desaparecer
conforme vaya evolucionando el proceso de
adaptación a la nueva situación.
PROBLEMAS DE ALIMENTACION
Es importante que el estrés de las primeras
fases del proceso de separación afecte a los
hábitos alimenticios de los niños. Las
reacciones más frecuentes son la inapetencia en
mayor o menor grado, o por el contrario, el
comer en exceso.
También son frecuentes los comportamientos
regresivos asociados a las conductas
alimentarias: negarse a comer solo cuando ya lo
estaba haciendo antes de la separación o negarse
a comer alimentos sólidos.
Pueden aparecer comportamientos caprichosos:
sólo come si el alimento se lo da un miembro de
la familia, rechaza muchos tipos de alimentos,
volviéndose altamente selectivo.
En niños que están con altos niveles de ansiedad
pueden aparecer vómitos repetidos y rechazo a
tragar alimentos.
LA FANTASIA DE LA REUNIFICACION DE LOS PADRES
Es frecuente que el niño albergue la esperanza
de que sus padres vuelvan a vivir juntos; tomada
la decisión de la separación es preciso
aclararle que esto no sucederá.
El niño tolera muy mal la falta de comunicación
entre sus padres; de alguna manera intenta
forzar la comunicación y puede presentar
síntomas psicopatológicos con el ánimo de
provocar el contacto entre ellos. En otras
ocasiones, el niño enfrenta a sus padres y crea
situaciones de conflicto: mientras se pelean,
queda posibilidad de reencuentro; para el niño
hubo un tiempo en que sus padres discutían y
estaban juntos.
Muchos niños malinterpretan la cooperación entre
sus padres como un signo evidente de que van a
volver a estar juntos.
REACCIONES FISICAS
Algunos niños somatizan las reacciones llegando
a tener fiebre, tos, vómitos, no comiendo y/o
durmiendo de forma adecuada o tartamudeando.
En ocasiones tratan de enfermar deliberadamente,
pueden mojar la cama, desobedecer, gritar,
negarse a dormir por la noche, romper sus
juguetes, etc.
Todas las reacciones generales que hemos
comentado se pueden considerar normales al
comienzo de la separación de los padres, el niño
progresivamente se irá adaptando a la nueva
situación y estos síntomas irán remitiendo. Si
persisten en el tiempo, es conveniente consultar
con un especialista para que realice una
valoración.
3. PROGRAMA DE PREVENCION
Considero fundamental el trabajo con los padres
y es por ello por lo que he centrado este
proyecto en una escuela orientada hacia los
mismos ("Escuela de Padres") en la que se les
enseñen las pautas a seguir durante el
transcurso del divorcio y así poder minimizar
las posibles consecuencias emocionales en sus
hijos.
En la edad comprendida entre los tres y los seis
años, los hijos pasan la mayor parte del tiempo
con sus padres y sienten un fuerte apego
dirigido hacia ellos, con lo cual, son los más
idóneos para ayudarlos en esta etapa de cambios
inevitables.
No creo necesario el trabajo de prevención con
los niños afectados debido a que los considero
más bien víctimas en todo este proceso, al
contrario, ahora más que nunca, necesitarán más
cariño, atención y, sobre todo, comprensión, sin
descartar una intervención si ello fuera
necesario.
Tampoco veo como fundamental el trabajo
orientado a los profesores, aunque si será
beneficioso enseñarles algunas pautas a seguir
cuando se encuentren en ciertas situaciones que
para ellos muchas veces no son fáciles. Dichas
pautas se abordan en el apartado siguiente.
Es importante decir que, aunque el divorcio se
lleve a cabo en las mejores condiciones, es de
esperar que surjan dificultades debido a que la
familia, tal y como el niño la ha conocido a lo
largo de toda su vida, sufrirá importantes
cambios.
La intensidad de la reacción del niño va a
depender en gran medida de los trastornos que la
separación de sus padres ocasione en su vida,
del nivel y de la intensidad de los conflictos
entre sus progenitores y, de la prolongación de
dichos conflictos.
Un divorcio entre una pareja no tiene porqué ser
algo traumático ni conllevar situaciones
emocionales negativas para los hijos, lo dañino
para ellos en una separación no se centra en la
nueva situación legal, sino en la acumulación de
situaciones en las que falta el cariño y el
respeto mutuo y, donde reina un clima de
hostilidad y de rencor.
El divorcio por si mismo no es el que determina
las alteraciones en los hijos, sino ciertas
variables que acompañan frecuentemente la
ruptura familiar.
La repercusión de la separación se amortiguará
cuando se potencien al máximo las relaciones
paterno-familiares y se tomen las decisiones
relativas al niño pensando en sus necesidades,
evitando que las diferencias de criterio se
dirijan en perjuicio de aquel.
La mejor separación es aquella en la que se da
un mínimo conflicto explícito entre los padres y
se mantiene al niño al margen de dichos
conflictos por mínimos que estos puedan ser.
3.1. PAUTAS CON LOS PROFESORES
Cuando una pareja decide divorciarse deberían
informar a los maestros de sus hijos lo antes
posible de tal acontecimiento. Lo ideal sería
que los padres acudiesen juntos para hablar de
dicha situación con el maestro o maestros. Este
hecho, permite demostrar que ambos progenitores
se responsabilizarán de la educación de sus
hijos. En caso de no poder ir juntos pueden
hacerlo por separado, ya que lo realmente
importante es que los profesores puedan mantener
una conversación con cada uno de los
progenitores.
Los principales puntos que los padres deberían
exponer en este tipo de conversaciones hacia los
maestros, serían los siguientes:
• Darles una idea general de la situación
familiar; con quien vive el niño, cualquier
dificultad que pueda tener, etc.
• Indicarles cuales son las asignaturas que se
les da mejor a su hijo para que los maestros
puedan apoyarse en ellas. Comentando sus puntos
fuertes, logrará crear una imagen positiva del
niño en la mente de sus profesores.
• Pedirles que les informen de cualquier
dificultad académica o cambio de comportamiento
que detecten en el pequeño.
• Pedirles que les asignen responsabilidades
especiales para fomentar la autoestima del niño.
• Indicarles cuales son los intereses y
habilidades que tiene el niño para que se le
pueda dar la oportunidad de demostrar lo que
vale.
• Sugerirles que dediquen a su hijo una atención
o empatía extra en aquellos casos en los que
parezca distraído o preocupado.
• Pedir a los maestros o al claustro información
sobre programas o servicios especiales para
hijos de padres divorciados.
• Pedirles información sobre las actividades
deportivas, musicales, artísticas o de otro tipo
que ofrezca el colegio de sus hijos a niños de
su edad. Participando en actividades
extraescolares, sus hijos desarrollarán nuevas
habilidades, se relacionarán con otras personas
y se sentirán bien consigo mismos. De esta
forma, se reducirán las posibilidades de que
desarrollen problemas de conducta.
Una vez enumerados diferentes puntos a exponer
por parte de los padres hacia los maestros de
sus hijos y, debido a la importancia que tienen
las reuniones de este tipo, los padres deberían
preocuparse de:
• Ponerse de acuerdo con su ex cónyuge para
concertar reuniones con los maestros de sus
hijos.
• Los padres que no tienen la custodia de sus
hijos y viven lejos del colegio en el que
estudian, deben de hacer un esfuerzo por conocer
a los profesores de los niños.
• Aunque a un padre le cueste mucho trabajo
hablar con los maestros de sus hijos sobre
ciertos temas, les será de gran ayuda tener en
cuenta que la mayoría de ellos han tratado ya
con hijos de padres divorciados y, que a menudo,
se desviven por dedicarles una atención extra.
Además, debido a su formación, los profesores
suelen ser más sensibles y objetivos al tratar
la conducta de los niños y saben aconsejar de
manera acertada a los padres. En el caso de que
un maestro sugiera a los padres de un
determinado niño que éste necesita ayuda
psiquiátrica o psicológica, aquellos no deben
sentirse ofendidos.
Centrándonos únicamente en los profesores, las
pautas que estos deberían de seguir a la hora de
tratar determinados casos y ayudar en la medida
de lo posible a los hijos de padres divorciados
serían las siguientes:
• En los casos en los que un niño se queda
triste cuando el padre o la madre lo dejan en el
colegio, el maestro puede mostrarle al niño un
reloj y enseñarle que cuando las agujas marquen
una hora determinada o bien cuando suene el
timbre correspondiente, mamá o papá regresarán a
buscarle. Es frecuente que cuando esa hora de
recogida se esté aproximando el niño comience a
llorar, pero con el paso de los días, pronto
empezará a confiar nuevamente en los adultos.
• Al hacer las tarjetas de felicitación de los
días del padre o de la madre, no habrá que
avergonzar a un niño que ya no conviva con su
padre o con su madre o bien que en la actualidad
se de el caso de que tenga dos padres y/o dos
madres (además de los progenitores, un padrastro
y/o una madrastra). El maestro ha de evitar
decir en clase frases como: "Dile a tu padre que
esta noche te firme este papel", sino que
debería decir : "Dile a tu papá o a tu mamá, el
que esté de los dos esta noche en tu casa, que
firme este papel".
• Deben permanecer disponibles como confidentes
del niño, pero nunca presionarles para que
hablen.
• Han de mantener un contacto estrecho con el
progenitor que vive con el niño, viendo así si
hay cambios en el rendimiento o en la conducta.
• Pueden ayudar a los padres para hacerles ver
que los adultos y los niños tienen diferentes
perspectivas de las relaciones, que su hijo no
necesariamente siente las mismas emociones que
ellos.
• Han de continuar tratando a estos niños de la
misma manera que al resto de los niños de la
clase.
• A veces, es difícil para los profesores ser
imparciales cuando los padres les cuentan
historias o versiones opuestas de determinados
hechos. Deben de recordar que al final, es el
niño el que termina sufriendo.
• El niño, muchas veces lo que pretende es el
ser escuchado, pero esto no requiere que nadie
se entrometa en sus asuntos ya que nada puede
hacer cambiar la situación ni resolver la
separación de los padres.
• Si el niño es nuevo en el colegio debido a que
tuvo que mudarse de domicilio al llevarse a cabo
la separación de los padres, se le debe de
prestar más atención que al resto de sus
compañeros debido a que el sentimiento de
aislamiento se les puede agudizar mucho más. Se
les debe permitir hablar y desahogarse todo lo
que quieran sobre su antiguo colegio, amigos,
familia, etc De esta forma se les ayudará a
sentirse menos extraños ante el cambio.
3.2. ESCUELA DE PADRES
En este apartado, expondremos las formas más
adecuadas de llevar a cabo un divorcio con
respecto a los hijos, daremos las pautas y las
claves para que éstos sobrelleven el divorcio de
sus padres de la mejor forma posible, evitando
así las consecuencias emocionales negativas que
les puedan surgir.
Se tratarán casos con familias normales, o lo
que es lo mismo, sin que haya malos tratos de
por medio, ni abusos sexuales, drogadicciones,
alcoholismo, etc., por considerar que en
cualquiera de estos casos se deberá de acudir al
especialista pertinente para cada una de las
situaciones.
Se intentarán resolver las dudas habituales que
les surgen a los padres durante el transcurso
del divorcio.
3.2.1. DIFICULTADES DE LOS PROGRAMAS DE
ESCUELA DE PADRES
Los principales problemas que se plantean a la
hora de realizar un programa de escuela de
padres son los citados a continuación:
• Problemas de tiempo, horarios y obligaciones
laborales de los participantes.
• Escasa comprensión de los objetivos por parte
de los padres.
• Escasa adecuación a las necesidades de los
padres.
• Temor hacia el cambio.
• Conflictos entre los participantes y/o el
orientador.
• Personal con formación y aptitudes
inadecuadas.
• Disminución del interés por parte de los
padres.
• Problemas en el funcionamiento de los grupos
tales como el negarse a participar o a colaborar
cuando se requiera.
• Falta de regularidad en la asistencia por
parte de los participantes.
3.2.2. JUSTIFICACION DEL PROGRAMA
Al haberse convertido el divorcio de una pareja
en un fenómeno tan frecuente, conlleva la
consecuente preocupación por los efectos que
puede tener en la salud psicológica de los niños
y por como hay que tratar esta situación a fin
de minimizar el posible trauma emocional en
ellos.
En numerosas ocasiones, se actúa de forma
perjudicial para el menor por falta de
conocimiento, por falta de información adecuada,
pero también se observa que existe en los padres
variables de personalidad que dificultan el
proceso de separación y, consecuentemente,
influye negativamente en los niños: inmadurez,
baja autoestima, inseguridad, dependencia, etc.
El número de preguntas que surgen sobre la
separación y el divorcio con respecto a los
niños es muy amplio.
3.2.3. OBJETIVOS DEL PROGRAMA
Como objetivos de un programa de escuela de
padres tenemos los siguientes:
• Enseñar a los padres estrategias de
comunicación y de resolución de conflictos.
• Dar respuesta a las cuestiones que preocupan a
los padres con respecto a sus hijos.
• Realizar un análisis y exposición de todos
aquellos factores que se consideran
determinantes para que uno de los
acontecimientos más estresantes en la infancia
no derive en trastornos psíquicos posteriores.
• Ayudar a los padres a manejar afectivamente
los cambios que conlleva la separación o el
divorcio entre ellos.
• Facilitar el ajuste de los padres y de sus
hijos a la nueva realidad.
• Ayudar a los padres ponerse de acuerdo en
temas como la custodia y relaciones filiales de
una manera más objetiva pensando en el bien de
los hijos.
3.2.4. CONTENIDOS QUE SE VAN A TRABAJAR
El taller, proporciona información a los padres
sobre los siguientes temas:
• El proceso del divorcio (como hay que
plantearlo y exponerlo, etc.).
• Como ayudar a los hijos en los impactos
psicológicos y emocionales del divorcio en la
etapa del desarrollo.
• Importancia de reducir la exposición de los
niños al conflicto para minimizar los efectos
emocionales.
• Importancia de mantener y fortalecer los lazos
afectivos con los hijos.
3.2.5. TIPOS DE ACTIVIDADES
Los tipos de actividades a realizar en un
programa de escuela de padres se pueden resumir
en las siguientes:
• Charlas
• Role-playing (ejercicios prácticos basados en
escenas cotidianas de relaciones entre padres e
hijos).
• Exposición de videos.
• Exposición de diapositiva y de transparencias
de los conceptos principales de cada una de las
sesiones.
• Ejercicios prácticos.
• Registros de evaluación.
3.2.6. METODOLOGIA
La metodología del programa es participativa y
activa y:
• Se dirige a grupos de padres entre quince y
veinte participantes y consta de siete sesiones
de entre dos y tres horas de duración cada una
de ellas.
• Se atenderá a parejas de forma individual si
se cree necesario.
• Ofrece materiales teóricos y ejercicios
prácticos para que los padres practiquen
estrategias tanto en las sesiones como en el
hogar.
• Se requiere la presencia de un monitor
especializado y dinamizador de los grupos de los
padres.
3.2.7. RECURSOS Y MATERIALES
Como recursos y materiales que se emplearán en
la escuela de padres se requerirá:
• Videos.
• Transparencias.
• Diapositivas
• Registros de evaluación.
3.2.8. MODOS DE LLEVAR A CABO LA EVALUACION
Pasaremos a los padres antes y después de la
asistencia a la escuela unos registros de
evaluación pretest y postest y unos
cuestionarios para rellenar con el fin de
conocer qué es lo que más les preocupa cuando
entran en la escuela de padres y saber en qué
les hemos ayudado.
3.2.9. DESARROLLO DE LA ESCUELA DE PADRES
Antes de dar comienzo a las sesiones de la
escuela de padres, se les pasará a éstos unos
cuestionarios para poder saber qué es lo que más
les preocupa en relación al divorcio y a los
problemas que éste puede ocasionarles a sus
hijos.
PRIMERA SESION: Como explicar a los hijos el
divorcio.
Ayudar a un niño a comprender las razones de la
disolución de un matrimonio no es tarea fácil y
es por ello por lo que en esta sesión
trabajaremos tratando de buscar la mejor forma
de comunicar a un hijo el divorcio de sus padres
así como lo que no hay que decirles, ya que se
considera que esto último es igual o incluso más
importante que lo anterior.
• Primero elegirán el momento idóneo.
o Tiene que ser un momento tranquilo en el que
tanto usted como su cónyuge estén sosegados y
cuando toda su familia tenga mucho tiempo por
delante para poder hablar sin prisas y sin
interrupciones.
o Nunca elija la hora de irse a la cama ya que
el niño no podrá conciliar el sueño tras la
noticia. Tampoco es un buen momento antes de
salir de casa ni cuando vaya a dar comienzo un
nuevo periodo escolar.
• Intenten no mostrarse excesivamente
preocupados y no pierdan el control: a los niños
les afecta mucho ver llorar a sus padres y se
mostrarán poco dispuestos a hacer preguntas o a
exteriorizar sus sentimientos para terminar
cuanto antes con la conversación y con las
lágrimas de los progenitores. Es por este motivo
por el cual los dos miembros de la pareja que
deberán de mostrarse seguros de la información
suministrada ya que así los niños reaccionarán
con una mayor confianza.
• Es muy importante que le presenten la ruptura
como una decisión tomada de forma conjunta entre
usted y su pareja. Transmitir a los hijos que
uno de los padres quiere separarse y el otro no,
sólo contribuirá a hacer más dolorosa la
situación.
• Si su pareja se niega a participar en la
conversación, no hay que decirle a los niños que
ella es la culpable de su ruptura debido a que
la cuestión de la culpa tan solo les concierne a
los adultos y esto no debería ser una carga para
los niños.
• Aun cuando uno de los dos progenitores ha sido
infiel y/o cruel con su respectiva pareja, lo
más conveniente es tratar evitar las palabras
vengativas. Sin embargo, nunca han de mentir al
niño y hacerle creer que por ejemplo papi es un
santo, que sólo tuvo mala suerte y que es
maravilloso. Así sólo lograrían confundirlo y
harían que el niño se preguntara el porqué de la
separación de ustedes.
• El niño tiene que ser informado:
o Sin información, los niños no pueden
comprender; con verdades a medias o con
argumentos engañosos, su hijo tenderá a
fantasear.
o Es importante no informarle antes de que la
decisión no esté tomada debido a que el niño
entrará en un estado de ansiedad e
incertidumbre.
o La información que se le de su hijo debe de
aproximarse lo máximo posible a la verdad, sin
caer en pormenores que puedan ser dolorosos para
el niño.
• Nunca deben decirle a su hijo cosas como
estas:
o "Tu padre/madre nos deja. No entiendo como
puede hacernos esto. Nunca me ha querido."
o "Tu padre/madre tiene una aventura con
otra/otro. Ha dejado de necesitarnos."
• Hay que tener en cuenta que están tratando con
niños menores de seis años:
o Estos niños no necesitan que se les den
explicaciones largas y detalladas sobre la
ruptura matrimonial de usted y de su pareja.
o Los pequeños de esta edad piensan en sus
padres como una unidad indisoluble en lugar de
pensar en una mamá y en un papá por separado.
Por lo tanto, le deberán explicar que al
progenitor que se va de casa no le pasará nada
malo.
o "Los dos te seguimos amando". Este es un
mensaje muy importante para transmitírselo a su
hijo.
• Lo primero que sus hijos pueden pensar es: "Si
mis papás ya no se aman, tal vez dentro de un
tiempo dejen de quererme a mí también". Este
punto es muy importante dejárselo muy claro a
los niños. Tendrán que decirles que ustedes
pueden dejar de ser marido y mujer, pero lo que
nunca podrán dejar de ser es padre o madre, eso
es para siempre.
• Es conveniente que le describan la nueva casa
del progenitor que se marcha del domicilio
familiar con palabras sencillas.
• El tono de voz es igual o más importante que
las palabras exactas que empleen, le ayudarán a
trasmitir a su hijo la sensación de seguridad de
que nadie va a desaparecer de su vida.
• "No es tu culpa”. Han de dejarle siempre bien
claro que no son la causa de la separación de
ustedes, que él no tiene la culpa. Un niño
pequeño cree implícitamente que hasta sus
pensamientos pueden hacer que las cosas sucedan
de forma mágica.
• Explíquenle su hijo que la separación evitará
más infelicidad. También tendrán que exponerle
que están pensando muchísimo a cerca de los
mejores arreglos para cada miembro de la
familia.
• Cuanto más participen los hijos en la toma de
decisiones familiares, estarán más preparados a
la hora de asumir sus propias decisiones en la
vida.
• Pregúntenle si entiende lo que se le está
diciendo. No es suficiente "decir y huir".
Explíquenle cuantas veces sea necesario la
situación durante los días posteriores, dejando
la vía libre para que sean ellos los que hagan
las preguntas.
• Habrán de escuchar atentamente las palabras de
su hijo. No le interrumpan ni den por sentado
que saben lo que va a decir.
• Empaticen con su hijo. Intenten ponerse en su
piel.
• Si la situación lo requiere, consuelen al
niño. Todo lo que necesitará será simplemente un
buen abrazo o unas cuantas palabras cariñosas.
Todos estos puntos se tratarán en esta primera
sesión, en la cual, los progenitotes podrán dar
sus opiniones, sus experiencias personales si
así lo desean y, se concluirá con una serie de
preguntas de los padres de aquellas dudas que
puedan tener.
SEGUNDA SESION: Que hacer ante las reacciones
más habituales en los niños tras el divorcio.
• Los niños tienen que dejar que sus emociones
afloren para poder elaborarlas y, los padres
deben ayudarles a hacerlo.
• Si a los pequeños no se les permite
enfrentarse a sus sentimientos, estos pueden
salir más adelante en forma de depresión,
ansiedad por separación, angustia, etc. Este
tipo de niños necesitarán y reclamarán más
atención de los adultos que lo rodean.
• Sabemos que es difícil proporcionar a los
niños el espacio emocional que necesitan para
elaborar sus sentimientos y ofrecerles un
interlocutor siempre dispuesto a escucharles en
unos momentos en los que los padres ya tienen
bastantes problemas intentando ordenar sus
propias emociones, pero es necesario.
En esta sesión daremos una serie de consejos
para los padres relacionadas con las reacciones
más frecuentes en sus hijos tras el divorcio. Se
trabajarán las emociones más comunes a través
del role-playing. En cada una de las parejas, el
padre o la madre interpretará el papel del niño.
TRISTEZA
Con demasiada frecuencia, los padres no aceptan
los sentimientos de tristeza de sus hijos ni los
suyos propios, bloqueando así todo el mundo
emocional del menor. Es especialmente reprimido
en el caso de varones desde muy pequeños con
frases del tipo: “los niños no lloran”, “sé un
hombre”, “pareces una niña”, las cuales, son
enormemente perjudiciales en momentos en los que
es tan beneficiosa su expresión.
La mejor forma de ayudar a su hijo a dominar la
tristeza, es dándole permiso para que la exprese
y hablándole sobre ella empleando sus propias
palabras. No ignore su tristeza ni espere que
termine por desvanecerse por sí sola.
Después de reconocer los sentimientos de los
niños y consolarlos, intente redirigirlos hacia
alguna actividad que les guste hacer. También es
muy beneficioso compartir sus propios
sentimientos con ellos: “¿sabes que hay veces
que yo también me pongo triste?”.
Es fundamental no utilizar frases como: “¡No
entiendo el porqué lloras ahora, pues se han
marchado todos los problemas de casa!”.
CULPA
Han de dejar claro que su hijo no es la causa de
la separación. Los niños han de entender que el
divorcio es algo permanente y que nada pueden
hacer para volver a unir a la familia. Esto se
le deberá repetir cuantas veces sea necesario,
pero nunca se le darán argumentos como: “lo
hacemos por el bien de vosotros”, ya que éstos
no benefician en nada al niño, al contrario.
Ellos tienen una gran tendencia a
autoinculparse, por lo tanto, hay que tener
mucho cuidado a la hora de elegir las palabras
adecuadas al entablar una conversación con él
relacionada con estos temas.
MIEDO
Pídanle a su hijo que describa de qué tiene
miedo exactamente. Para ayudarle, hay que
propiciar su expresión. Es fundamental
asegurarle que ninguno de los dos le va a
abandonar y mostrarse dispuestos a hablar sobre
sus miedos.
ENFADO
Han de evitar decirle que su enfado es algo malo
o forzarles a que lo guarden para ellos mismos.
Si no lo expresan, posiblemente terminarán
deprimiéndose. Tampoco hay que reforzar su
hostilidad hacia el otro progenitor diciéndole
cosas como: “estás enfadado con papá por lo que
nos ha hecho, ¿verdad?”. Tienen que ayudarle a
expresarlo de forma positiva y adecuada.
REGRESION
Si el divorcio es solucionado de forma madura
por los padres, estas reacciones regresivas
serán más breves. Es fundamental que no
castiguen a su hijo por las regresiones, el niño
necesita apoyo y seguridad por parte de ustedes.
Piensen que el niño no lo hace por portarse mal,
es tan simple como que todavía no está preparado
para abordar sus emociones.
PROBLEMAS DE SUEÑO
Es recomendable que el niño siga con los mismos
rituales al acostarse que mantenía antes de la
separación de sus padres. Si lloran y quieren
dormir con el cónyuge con el que viven, tienen
que tranquilizarle y decirle que tan solo está a
unos pasos de distancia y que le irá a ver antes
de irse a la cama. No se quede en la habitación
hasta que se duerma, puesto que luego tendrá
volverlo a hacer cada noche para que el niño
concilie el sueño y no le dará la oportunidad a
su hijo de tranquilizarse por sí solo.
PROBLEMAS ESCOLARES
No debe dejar de llevar al niño al colegio por
consolarlo ya que se establece una dependencia
entre el padre o la madre y el hijo. Si se
procediese de esta forma, cuando regresaran al
colegio pensarían que al progenitor con el cual
viven le podría ocurrir algo malo.
También es muy importante la presencia
continuada del progenitor no custodio en la vida
escolar del niño, ya que su falta les
repercutirá en su motivación de logro y en sus
aspiraciones educativas.
PROBLEMAS ALIMENTARIOS
Hay cambios en los hábitos alimentarios que
pueden ser una reacción normal a la ruptura
matrimonial. Es frecuente que el niño pierda el
apetito y no se interese por la comida, aunque,
a veces, ocurre todo lo contrario. Si el niño
gana o pierde más kilos de los normal, se debe
de acudir al pediatra.
FANTASIA DE REUNIFICACION DE SUS PADRES
Han de dejar claro a su hijo que ustedes no
volverán a estar juntos, pero que serán sus
padres para toda la vida y que siempre que los
necesite se reunirán y le apoyarán colaborando
para decidir que es lo mejor para ellos.
Todas estas reacciones que se acaban de enumerar
y para las cuales se han dado soluciones, son
normales ante el divorcio, pero no deben de
persistir más allá de cierto tiempo (entre seis
meses y un año), de lo contrario, se debe de
acudir al especialista.
Después de exponer todos estos puntos, se les
preguntará a los padres si sus hijos han tenido
reacciones diferentes a las enumeradas y, se les
intentará ayudar a entenderlas y a tratarlas de
la mejor manera posible.
TERCERA SESION: Saber diferenciar las
reacciones normales de las que no lo son.
En esta sesión proporcionaremos a los padres
hojas informativas sobre señales de alarma que
pueden percibir en sus hijos y que signifiquen
que éstos puedan requerir ayuda especializada de
un pediatra, psicólogo o psiquiatra. Algunas de
estas señales son:
• Su hijo está muy preocupado por sus
sentimientos y es incapaz de afrontarlos.
• Los profesores no dejan de preguntarle a su
hijo que qué es lo que le sucede. Su rendimiento
escolar empeora vertiginosamente.
• Tiene miedos o fobias sin razón y éstas
interfieren en sus actividades normales.
• Llora frecuentemente, se aísla de los demás,
no cesa de hablar de la muerte e insinúa que no
puede hacer las cosas él solo y que necesita
ayuda para todo.
• Siempre parece preocupado, intranquilo,
ansioso y tenso.
• No puede concentrarse en los deberes o en
otras tareas propias de su edad.
• Intenta autoestimularse o autolesionarse
continuamente.
• No tiene amigos y se mete en peleas de forma
muy frecuente.
• Parece tener baja autoestima y muy poca
confianza en sí mismo. “No hago nada bien”, “Soy
tonto”, “Ya sé que no me quieres”, son parte de
sus pensamientos.
• Los problemas de sueño no cesan: no concilian
el sueño adecuadamente, no quieren dormir solos
y tienen pesadillas y terrores nocturnos.
• Pierden toda clase de interés por jugar o
realizar actividades propias de su edad y, sus
juegos, giran siempre en torno a la ruptura
familiar y a la fantasía de que sus padres
puedan volver a unirse.
• Comienza a actuar de una forma sexualmente
provocativa.
Si su hijo presenta uno o dos de estos problemas
que se acaban de citar, tampoco es un motivo de
alarma, indica tan solo que hay que tomar alguna
medida extra. Pero en el caso de que se
presenten varios de estos síntomas a la vez,
habrá que acudir al especialista apropiado para
cada caso.
CUARTA SESION: Factores emocionales de
estabilización emocional.
Es muy importante para la estabilidad emocional
de los niños los factores que se citan a
continuación:
1. Mantener relaciones continuadas con ambos
progenitores.
• Para los niños que viven las separaciones de
sus padres, ésta significa la ruptura de la
relación con uno de los progenitores.
• Mantener el contacto tanto con el padre como
con la madre debe ser primordial para el
bienestar del niño.
• La relación continuada con cada uno de ellos
es un factor de estabilización emocional de
primera magnitud.
• Los hijos necesitan a los dos progenitores.
• La relaciones paternofiliales tienen que ser
regulares debido a que amortiguan los niveles de
ansiedad que manifiestan los hijos en la
separación de sus padres.
• Crea mayor perturbación psicológica las
visitas intermitentes o imprevistas por parte de
uno de los progenitores que la ausencia de
éstos.
2. Intentar minimizar los cambios familiares en
la época del postdivorcio.
• Normalmente, la separación de la pareja
conlleva cambios de domicilio de uno de los
padres. Si éste resulta ser el padre custodio,
el cambio de domicilio también suele conllevar
el consiguiente traslado de colegio, cambio de
barrio, de amigos, etc. en definitiva,
demasiadas situaciones nuevas para que las
afronte el niño en un corto periodo de tiempo.
• Cuanto más se respete la continuidad en la
vida del niño, más fácil será su adaptación a
los nuevos cambios.
• Ante los nuevos e inevitables cambios, los
niños necesitan mantener sus rutinas y, sus
primeras preguntas después de ser informados de
la separación suelen ser: “¿podré seguir yendo a
casa de los abuelos?”, etc.
• Lo mejor para la adaptación del niño es que
permanezca dentro del mismo espacio físico. Lo
primordial sería que los niños se quedasen en su
vivienda habitual y si es posible también en el
mismo colegio.
3. Transmitir la importancia del otro
progenitor.
• Es fundamental que el padre o la madre así
como aquellas personas allegadas al niño, tengan
presente que para que éste crezca sano y estable
necesita que se respete la imagen de sus padres.
Para que esto sea posible, es preciso aprender a
separar las vivencias que se han tenido como
pareja y no proyectarlas sobre la figura
paterna/materna.
• El niño que capte que su madre no acepte al
padre o viceversa, puede interiorizar este
rechazo de forma inconsciente y puede sentir que
si por ejemplo a su madre no le gusta su padre,
a él tampoco.
• Hay que convertir a la otra figura paternal en
alguien importante en la vida del niño: animarle
a que le llame por teléfono, a que cuando ocurra
alguna noticia importante en su vida se la
cuente, etc. Se trata de hacer que durante el
tiempo en el que el niño no esté con el
progenitor ausente, éste permanezca presente de
alguna forma. La mayor parte de los niños
necesitan una especie de permiso psicológico
para relacionarse con el padre no custodio.
4. Cooperar en la disciplina educativa.
• Es muy frecuente tener distintos criterios
educativos con la otra figura paternal.
• Normalmente, el progenitor custodio se
enfrenta a las tareas y rutinas cotidianas que
implican un mayor grado de supervisión y de
coherencia en la disciplina del niño. El padre
no custodio se aprovecha de la inexistencia de
horarios de los fines de semana y de las
vacaciones y, de aquellas actividades que pueden
realizar al tener todo el día libre sin horarios
de colegios y deberes. Esto, alimenta su imagen
de buen padre. Al pasar tan poco tiempo con
ellos, no les riñen, les conceden todos los
caprichos y no les suelen negar nada cayendo así
en un gravísimo error. Estos progenitores suelen
ser inseguros, con miedo a no ser unos buenos
padres para sus hijos y es habitual el intentar
rivalizar con el otro progenitor. Se trata de
una situación muy perjudicial para los niños
puesto que los hijos no quieren más a un padre o
a otro por la cantidad de regalos o de caprichos
que les puedan dar.
• Para ayudar a la estabilidad emocional de un
niño, es imprescindible la cooperación entre los
progenitores:
o Tener comunicación para hablar de rutinas
familiares.
o Horarios de alimentación y de sueño.
o Prácticas educativas.
o Programas de televisión.
o Actividades que pueden realizar.
ambos progenitores deben de llegar juntos a un
acuerdo.
5. Evitar el permisivismo y la sobreprotección.
• Muchos progenitores temen el no ser buenos
padres y, es ese temor el que les puede llegar a
provocarles comportamientos permisivos y
excesivamente tolerantes con el hijo.
• Debemos asumir el rol paternal:
o Enseñar al hijo a tolerar la frustración.
o Negarle según que cosas.
o No satisfacer todas y cada una de sus
demandas.
o Demorar la satisfacción de sus deseos.
No debemos pensar que esto provocará traumas en
los niños o que con ello dejarán de querernos.
La vivencia de la frustración en necesaria en la
infancia y permite una mejor adaptación a la
realidad.
• Los hijos necesitan límites claros, lógicos,
coherentes y justos por parte de los dos
progenitores.
• ¿Qué conductas han de evitar con respecto a su
hijos cuando el padre y la madre actúan por
separado?
o Utilizar a los hijos en beneficio propio o
para perjudicar al contrario.
o Ceder al chantaje de los hijos.
o Permitir que los hijos se enganchen a un solo
progenitor en una relación cerrada, dependiente
y empobrecida.
Estos puntos son muy importantes durante el
transcurso del divorcio y habrá que recalcarlos
en los padres.
Pondremos transparencias con los puntos más
importantes a tratar así como ejemplos prácticos
de casos reales de cada uno de estos puntos y de
lo que es positivo y negativo para el niño.
Dedicaremos los últimos minutos de la sesión
para preguntas sobre el tema.
QUINTA SESION: ¿Cómo podemos ayudar al niño
entre todos?.
Querer ayudar, saber cómo ayudar y poder ayudar
no es siempre lo mismo. Sabemos que hay familias
que necesitan mucha ayuda y otras que pueden
arreglarse bastante bien por sí mismas aunque
nunca estará de más el dejar que le gente
querida de nuestro alrededor como amigos,
parientes, abuelos, madrastras, padrastros, etc.
nos ayuden con los hijos tras el divorcio.
En esta sesión veremos en qué nos podemos
beneficiar de cada uno de estos grupos de gente
cercana y en qué nos pueden ayudar con respecto
a los niños.
PADRES
Si los hijos viven con usted:
• No los proteja demasiado, se sentirán mal con
usted y no aprenderán a ser independientes.
• No los ignore y se concentre en su trabajo.
Les faltará la seguridad y el cuidado que tan
necesario es para ellos.
• Deberá reconocer la infelicidad de su hijo,
aliviarlo cuando esté enojado y asegurarle que
las cosas cambiarán a mejor.
• Se puede ayudar mucho a su hijo con tan solo
estar con él y manteniendo la vida del hogar lo
más parecida posible a la que había antes de la
separación.
• Desarrolle la autoestima de su hijo. Aprecie
todo lo que haga correctamente por pequeñeces
que sean y realce su talento siempre que le sea
posible.
• Deberá de ser paciente y no esperar resultados
positivos de su hijo de forma inmediata.
• Recurra a sus amigos en busca de ayuda. Sus
hijos necesitan saber que la vida social es
todavía posible para usted y quieren verle
alegre y contento.
• No hay nada malo en llorar, dejen que los
niños compartan su llanto, les hará bien a
todos. Si el llora, nunca se ría ni le castigue,
muéstrele empatía.
• Nunca castigue sus emociones ni las censure.
Si los hijos no viven con usted:
• No les someta a un interrogatorio acerca de su
vida diaria o a cerca de los amigos que pueda
tener su ex pareja.
• Su domicilio tiene que representar un hogar y
no el lugar de entretenimiento de los fines de
semana.
• Si sospecha que su hijo está excesivamente
angustiado o que tiene una conducta inusual,
háblelo con su ex cónyuge sin echarle por ello
las culpas ni criticarlo, simplemente muéstrele
su preocupación.
• Al principio, las despedidas serán más
traumáticas (llantos, rabietas, pataleos, etc.),
pero se irán normalizando conforme pase el
tiempo, más aun si se vive cerca y las visitas
son frecuentes.
• Las visitas se tiene que convertir en algo
estable en la vida de su hijo. Para ellos es muy
necesario. Si alguna vez el niño prefiere irse a
casa de un amigo o de un familiar en el lugar de
ir a su casa, ni mucho menos debe de sentirse
ofendido, ha de darle libertad.
ABUELOS
• Los abuelos se hallan en una posición
privilegiada para ayudar a los niños.
• Deben de comenzar ayudando a los padres y
jamás han de criticar la separación ni a la ex
pareja de su hijo.
• Si ellos se encuentran disponibles para el
cuidado de los niños, se deberá de contar con
ellos cuando los padres no puedan hacerse cargo
por motivos mayores.
• El domicilio de los abuelos tanto maternos
como paternos puede convertirse en un lugar
neutral para las visitas de los padres no
custodios.
• No deben de tomar partido ni culpar a ninguno
de los padres, esto les dará a los nietos la
mayor ayuda que puedan recibir por parte de
ellos.
• No se puede negar a los hijos que sigan viendo
a sus abuelos ya que así se les puede causar
bastante daño tanto a unos como a los otros.
• Muchas veces, los abuelos tienen más tiempo
para acompañar a los niños que los mismos padres
que tienen la custodia.
• Con los abuelos, los niños crecen
emocionalmente y aprenden el valor de
interdependencia, ayudándoles al realizarles
recados o bien con tareas domésticas cotidianas.
MAESTROS
• Muchos niños pueden ser ayudados con el apoyo
de su maestro más que por derivación directa a
un psicólogo ya que éstos se encuentran en una
situación inmejorable para evaluar al niño y sus
problemas.
• Tienen experiencia, y si se coordinan con los
padres de forma frecuente son capaces de
detectar cuando y donde es necesaria la ayuda.
• La primera ayuda del maestro consiste en
evitar que el niño se sienta culpable debido a
que sino, éste puede sentirse diferente y pensar
que sus padres hicieron algo de lo que deben
avergonzarse.
PARIENTES
• Los tíos, primos o cualquier otro pariente de
los niños, también pueden desempeñar un papel
muy importante en la vida de éstos.
• Su implicación de forma regular transmite al
pequeño el mensaje de que tiene un apoyo real de
personas que lo quieren y en las cuales puede
confiar.
SEXTA SESION: Adaptarse a la vida en una
segunda familia.
Pasados entre uno y tres años tras el divorcio,
la mayoría de los adultos se han adaptado bien a
su nueva forma de vida y han recuperado su
equilibrio interior. Parte de este ajuste suele
incluir una relación afectiva estable y cada vez
es más habitual que las personas divorciadas
vivan con sus nuevas parejas antes de plantearse
la posibilidad de contraer matrimonio de nuevo,
aunque a largo plazo la mayoría de ellos vuelven
a casarse. El hecho de que un padre divorciado
contraiga otra vez matrimonio implica reconocer
que compartirá su vida con otra persona y que
reducirá la cantidad de tiempo y atención que va
a poder dedicar a sus hijos. Ante esta situación
los niños sienten como si estuvieran perdiendo a
sus padres otra vez.
Adaptarse a la nueva situación familiar puede
ser complicado, sobre todo si la persona que
contrae matrimonio con el padre de los niños
tiene hijos también.
Un segundo matrimonio implica una serie de
cambios difíciles y amargos para todos los
miembros de la familia, pero la transición será
más llevadera y el resultado más prometedor si
los adultos conocen las posibles reacciones de
los niños y tienen claro cual es el papel que la
nueva pareja del padre debe desempeñar en la
familia.
En esta sesión daremos algunas claves para
llevar de forma adecuada esta nueva situación y
ayudaremos al niño a la adaptación a la nueva
familia.
LAS PRIMERAS REACCIONES
• “¿Serás nuestro papá?” o, “¡Vete!, ¡tú no eres
nuestra mamá!” son preguntas o reacciones que
suelen tener los niños pequeños con la nueva
pareja de su padre o de su madre.
• Es más difícil explicar a un hijo que uno de
sus padres se vuelve a casar que la propia
separación.
• Ante esta situación, a un hijo se le ven
frustradas todas sus esperanzas de que sus
progenitores vuelvan a estar juntos y sus
reacciones serán variadas y temperamentales.
• Es mucho pedirle a un niño que se mude a la
casa de un hombre extraño ya que todavía esté
tratando de aceptar de forma desesperada que uno
de sus progenitores le ha dejado.
• Habrá de presenciar como esa nueva persona se
ha apoderado de la vida de su padre y sentirá
que se entromete en los momentos en los que
necesita estar a solas con él. Esta nueva
situación va a despertarle una amplia gama de
situaciones intensas, como el miedo, el
resentimiento, la rabia y, a menudo, una gran
tristeza y un sentimiento de impotencia cuando
la vida se desmorona a su alrededor y no hay
nada que hacer para impedirlo o para volver
atrás.
• Si se obliga a los niños a vivir con una nueva
familia demasiado pronto tras el divorcio, no
estarán emocionalmente preparados para elaborar
nuevas angustias. es entonces cuando aparecen
las acusaciones de haber robado a uno de los
progenitores.
• Para muchos niños, aceptar a un padrastro o a
una madrastra equivale a dar la espalda al padre
que creen que está siendo reemplazado o dejado
de lado.
• Para que las nuevas relaciones conyugales
tengan un buen inicio y un correcto desarrollo,
se necesita mucha paciencia, comprensión y
comunicación. Pautas recomendables a seguir para
ello son las siguientes:
o Dejar pasar un tiempo después de la separación
antes de presentar a la nueva pareja.
o No presentar a la nueva pareja en un encuentro
casual sin haber hablado antes de estas
personas.
o Los primeros encuentros serán breves y en un
lugar que no sea la el domicilio de la padre o
de la madre.
o Dejar que pregunten lo que ellos quieran a la
nueva pareja de su padre o de su madre.
o Tener en cuenta la edad del niño.
o Dejar claro que continúan teniendo a los papás
de siempre.
o No establecer comparaciones con su otro
progenitor.
o Tener siempre un respeto a la presencia del
padre o de la madre que viven con el niño.
o Responder severamente ante frases
descalificativas como: “Tú no eres mi madre”,
etc.
o Aceptar sentimientos de culpabilidad por creer
ocuparse más de los otros hijos que de los
propios.
o Evitar sobreproteger a nuestros hijos.
o Procurar dar un trato individualizado a cada
miembro de la familia.
o Cada hijo de ambas parejas necesitan un
espacio de intimidad.
• En la mayoría de los casos lo mejor es que le
padre o la madre sean los que comuniquen la
noticia del inminente matrimonio a cada uno de
sus hijos por separado y a solas con ellos. De
esta manera, el niño se siente mucho más libre
de expresar lo que quiera.
• El padre, nunca deberá pedir permiso a sus
hijos para poder casarse o no, de hacerlo,
estaría otorgando a sus hijos una autoridad
sobre su vida que no les corresponde. Volver a
casarse es una decisión que deben de tomar los
padres, no los hijos.
• Debido a que los niños suelen ser bastante
egocéntricos por naturaleza y quieren
estabilidad y predictibilidad en sus vidas,
necesitan saber como les afectará a ellos el
hecho de que uno de sus padres vuelva a casarse.
Necesitarán respuestas concretas a preguntas
también concretas.
• Si los niños no expresan abiertamente sus
preocupaciones, el padre deberá tratar este tipo
de cuestiones y no tratar de ignorar este tipo
de preocupaciones ya que es más que probable que
sus hijos estén confundidos y sientan un estrés
proporcional a los cambios que tengan que
afrontar.
Algunos puntos importantes de los progenitores
con respecto a sus hijos son los siguientes:
• El padre y su cónyuge deben pasar tiempo a
solas con cada uno de los niños con regularidad.
• Es responsabilidad del progenitor impartir
disciplina.
• No se debe de forzar al niño a que quiera y
acepte al nuevo cónyuge ni a llamarlo mamá o
papá. El niño se dirigirá al nuevo integrante de
la familia de la forma que más cómoda le
resulte.
• Respetar los rechazos al nuevo cónyuge. Es
normal al principio que el niño tenga ese tipo
de sentimientos, los cuales, se irán
desvaneciendo con el tiempo.
• No se deberá posponer la decisión de buscar
ayuda profesional si persistieran los problemas
y las relaciones no mejoraran. Un terapeuta
puede enseñar a los miembros de una segunda
familia a compartir sus sentimientos, a buscar y
a mejorar sus habilidades para comunicarse
eficazmente entre sí.
SEPTIMA SESION: Lo que no debemos hacer.
En esta sesión es muy importante que acudan los
dos padres y expondremos unos puntos que son
altamente perjudiciales para el niño y los
deberemos evitar a toda costa. también
trataremos algunos casos especiales de las
visitas.
• No se debe de preguntar al niño con quien
quiere vivir.
o Es colocar al niño ante un conflicto de
lealtad.
o Esto es siempre responsabilidad de los padres.
o Si el niño elige alimenta la autoestima del
padre escogido pero a su vez, puede crear en el
padre no elegido sentimientos de culpa en el
niño, mandándole mensajes de rechazo afectivo.
Este hecho daña gravemente el equilibrio del
menor.
• Nunca niegue a su hijo el poder ver al
progenitor no custodio.
o Existen madres o padres que envían mensajes
negativos sobre la ex pareja con el fin de
conseguir que su hijo invalide a este ultimo
como padre. El niño no tiene permiso psicológico
del padre custodio para poder ver al no
custodio. A esta hecho se le conoce como
“Síndrome de Alineación Parental”.
o Estos niños sentirán miedo a ser
independientes en sus sentimientos.
o Cuando un niño no quiere relacionarse con uno
de sus progenitores, requerirá de intervención
psicológica.
o Ningún menor debe crecer rechazando a uno de
sus padres, esto derivaría en graves
consecuencias.
o No transmitirle al niño información que pueda
enturbiar la imagen que tiene con el ex cónyuge.
Si se comporta como un mal padre ya se irá dando
cuenta sólo conforme se vaya haciendo mayor. De
pequeños, le haremos ver que tiene un buen padre
y que éste le quiere muchísimo.
o El temor del niño a ser abandonado le obliga a
alinearse y termina compartiendo los mismos
comportamientos que el padre alineador. Como
consecuencias tendremos que el niño no
desarrollará de forma adecuada su identidad.
• Cuando el progenitor no custodio desparece:
o Si el padre abandona a la familia, es
recomendable que la madre pida a alguna persona
próxima a la familia que actúe como el modelo
masculino que todo niño necesita.
o En el caso de que fuese la madre la que
abandona el hogar, se procedería de manera
análoga buscando un modelo femenino.
• Jamás utilice a su hijo de espía con el otro
progenitor:
o Es un error muy frecuente en las parejas
separadas intentar saber todo lo posible de los
ex cónyuges a través de los hijos.
o Este hecho lleva al niño a situaciones de
angustia, se vuelve más reservado y evitará
quedarse a solas con el progenitor que le
interroga por evitar ser preguntado.
• Nunca utilice chantajes con su hijo.
o Hay padres que recurren al chantaje emocional
con los hijos para conseguir información del
otro progenitor o bien que el niño termine
queriéndole más a él.
• Vigile que su hijo no utilice esos chantajes
emocionales. Hay niños que se aprovechan de la
separación de sus padres para conseguir
beneficios, se hacen víctimas ante sus
profesores, familiares o antes sus propios
padres. Por ejemplo, un niño puede decirle a un
profesor que no ha hecho los deberes por culpa
de la situación familiar que le está tocando
vivir.
Con esta sesión terminaremos la escuela de
padres. Se preguntarán dudas y si algún padre lo
desea podrá exponer aquellas vivencias
personales que no hayan sido tratadas en este
tipo de charlas.
Una vez finalizada la escuela de padres se les
pasará a éstos unos cuestionarios para poder
saber que beneficios y conclusiones han podido
sacar y, que se les ha aportado.
Esta comprobado que existe una mayor mejora del
clima familiar cuando ambos padres han asistido
a las sesiones.
4. CONCLUSIONES
Se ha comprobado que es preferible para la
estabilidad emocional de los hijos unos padres
separados pero felices que no unos padres juntos
que conviven peleando continuamente y sin
mostrase ningún respeto ni ninguna muestra de
amor ni de cariño.
Indudablemente, un divorcio siempre afecta a los
hijos, pero a veces, mucho menos de lo que se
piensa ya que es bastante más perjudicial para
ellos el presenciar las riñas y la falta de
respeto entre sus progenitores.
Los factores más importantes que determinan la
adaptación psicosocial de los niños dos años
después del divorcio son la cooperación entre
los padres después del divorcio y la forma en
que resuelven los conflictos. Cuando los ex
cónyuges son capaces de cooperar en cuestiones
relacionadas con las pautas a la hora de criar a
sus hijos, es menos probable que éstos presenten
comportamientos agresivos y problemas de
conducta. Por el contrario, cuando recurran a la
agresividad verbal para resolver los conflictos
que puedan plantearse, el niño presentará más
problemas de conducta, una menor autoestima y se
reducirá su conducta prosocial.
Una investigación reciente asegura que:
• Los niños que siguen teniendo una relación
adecuada y continua con ambos padres son los
menos afectados por la separación de éstos.
• Los niños cuyos padres están peleados
abiertamente, ya sea que se hayan separado o no,
acaban afectado de forma muy seria.
• Los niños que nuca ven al progenitor que no
vive con ellos (habitualmente suele ser el
padre), son los más perturbados desde el punto
de vista emocional.
5. BIBLIOGRAFIA
“Los hijos del divorcio”. Colección Trillas
Eduforma.
“Cuando los padres se separan”. Guías para
padres. Paidés.
“Claves para que los hijos superen el divorcio
de sus padres”. Rosemary Wells.
“Hijos de padres separados”. Temas de hoy.
Alejandro Vallejo-Nájera.
“El niño ante el divorcio”. Ed. Pirámide.
“Ustedes se divorciarán, sus hijos no”. Ed.
Estaciones Buenos Aires.
“¿Seguimos juntos o nos separamos?” Paulino
Castells. Ed. Plaza y Janés
Más
Monografías
PROTOCOLO DE INTERVENCIÓN EN NIÑOS HIPERACTIVOS:
Índice
INTRODUCCIÓN TEÓRICA Y CONCEPTUAL
POBLACIÓN A LA QUE SE DIRIGE EL SERVICIO
PAUTAS DE INTERVENCIÓN.
SESIONES DE TRATAMIENTO
BIBLIOGRAFIA
ANEXOS
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