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LOS HIJOS ANTE EL DIVORCIO  

 

 
 
 
PsicologoEscolar.COM ORIENTACIONES ARTÍCULOS

 

AUTORA: VANESA BIELSA SORO
ABC Psicologia

1. PROBLEMAS Y DIFICULTADES QUE SUELEN PRESENTARSE EN EL DESARROLLO EVOLUTIVO DEL NIÑO DE EDUCACION INFANTIL (DE TRES A SEIS AÑOS). DEFINICION DE ENURESIS, ENCOPRESIS, RABIETAS, CELOTIPIA Y ANSIEDAD POR SEPARACION

 



ENURESIS

La enuresis se define como una micción fundamentalmente normal que ocurre inconsciente e involuntariamente durante el sueño, al menos una vez a la semana en un niño/a de edad superior a los cinco años, en ausencia de defectos congénitos o adquiridos del tracto urinario.

La enuresis puede clasificarse en:

• Primaria: la presenta el niño desde siempre y tiene tendencia a la curación espontánea.

• Secundaria: si ha existido un periodo más o menos prolongado de continencia (de seis a doce meses).

Cada uno de estos tipos pueden ser a su vez:

• Nocturna: aquella en la que los episodios enuréticos ocurren durante la noche o bien durante el sueño. Esta es la forma más común de enuresis.

• Diurna: aquella en la que los episodios enuréticos ocurren durante el día o bien durante las horas en las que no se esté durmiendo.


ENCOPRESIS

Es la conducta que supone un descontrol intestinal, sin alteración de órganos implicados en dicha acción. Se caracteriza por la presencia de materia fecal en la ropa, en la cama o en otros lugares inadecuados.

Se estima que a partir de los cuatro o cinco años ya es edad suficiente para haber logrado un control adecuado sobre este tipo de acción y, además, también cabe decir que la incidencia es más frecuente en los niños que en las niñas.

Alrededor de los seis o de los siete años de edad, los niños que padecen de este tipo de conducta suelen superar el problema, aunque es aconsejable solucionarlo cuanto antes debido a que a estas edades es posible que la autoestima de dichos niños ya esté dañada.

 


RABIETAS INFANTILES

Entendemos por rabietas aquellos comportamientos (llantos, gritos, tirarse al suelo, encerrarse, enfurruñarse, quejarse, etc.) que aparecen cuando no se satisface alguna de las demandas del niño/a y que, de forma pretendida, buscan el salirse con la suya y así obtener aquello que no han podido conseguir mediante otro modo.

Tratar las rabietas no es castigar al niño ni a su forma de actuar. No atender este tipo de comportamientos no consiste en rechazar al niño de forma afectiva y sí en retirar la atención ante la rabieta y darla ante otro comportamiento más adecuado. Hay que tener cuidado para no confundir una rabieta con una necesidad real del niño de ser atendido.


CELOTIPIA

Los celos forman parte de las medidas de defensa y de consecución de privilegios de los niños, es decir, cumplen una determinada función. Con ellos, el niño trata de amparar unas prerrogativas que creía tener y que piensa que puede perder ante la aparición de un nuevo hermano o de un nuevo familiar que va a vivir en su misma casa. Estos celos son inconscientes y empiezan a mostrarlos con objeto de conseguir atención, afecto y otro tipo de beneficios. Se debe de tener mucho cuidado con esta situación ya que si por sentir celos son premiados de alguna forma (comprarle un juguete porque también se lo han comprado a su hermano/a, familiar, etc.), poco a poco aprenden que mostrarse celosos les produce algún tipo de beneficio. Son más frecuentes los celos de los hermanos mayores hacia los pequeños y, si son varios hermanos, los demás seguirán esta misma actitud cuando se den cuenta de que de esa forma pueden conseguir privilegios.

En ocasiones, los celos son agresivos y estos se manifiestan porque el niño tiene conductas agresivas contra sus hermanos. Disimulan más su expresión cuanto más perseguidos son los celos por los padres y, sobre todo, si éstos los castigan.

A la hora de tratar los celos lo que hay que tener como premisa principal es: No Premiar los Celos. A los niños no hay que concederles ningún beneficio ante una situación de celos.

No hay que tratar de igualar a todos los hijos en toda ocasión, habrá veces en las que se les dará lo mismo a cada uno de ellos, sin embargo, habrá otras ocasiones en las que no puede ser así y no se deberá forzar la situación para que lo sea.


ANSIEDAD POR SEPARACIÓN

Es una etapa normal del desarrollo durante la cual el niño experimenta ansiedad cuando se separa de sus padres, sienten una preocupación a cerca de la pérdida o daño de éstos, renuncian constantemente a ir a la escuela u otros lugares debido al miedo a que los separen de ellos y renuncian a acostarse sin la presencia cercana de sus padres aquejándose de dolencias físicas de forma repetitiva.
La resolución de la ansiedad por separación depende de un sentimiento adecuado de seguridad y confianza en personas distintas a los padres, la seguridad en su entorno y, la confianza de que sus padres van a regresar tras un determinado periodo de tiempo. Aun después de que el niño haya superado esta etapa de forma exitosa, puede retornar durante periodos de estrés.

Cuando los niños se enfrentan a según que situaciones, como por ejemplo la estancia en el hospital, y experimentan estrés, como en el caso de un dolor o de una enfermedad, buscan la seguridad, comodidad y protección de sus padres y, cuando no pueden estar con ellos, experimentan sufrimiento.

No se requiere ningún tratamiento para la separación ordinaria.

 


2. EL DIVORCIO DE LOS PADRES

Cuando dos personas deciden separarse, ocurren una serie de hechos que suelen ser incómodos, y en medio de todas las cuestiones legales y de la vivencia emocional de cada miembro de la antigua pareja, existe otra situación a la que muchas veces no se le da la importancia suficiente y que requiere de un adecuado manejo para sobrellevarla, y es la vivencia que los hijos están teniendo ante la separación.

Se suele coincidir al hablar de la familia en que ésta es el núcleo de nuestra sociedad y que su importancia es vital para el sano desarrollo de todos los seres humanos. Si embargo, en algunas circunstancias el divorcio puede ser una medida necesaria, ya que, cuando la relación de pareja se ha tornado demasiado conflictiva y se han agotado todos los recursos para solucionar la situación, ésta tiene repercusiones graves sobre los hijos.

2.1. LA IMPORTANCIA DEL APEGO

Los niños, desde muy pequeños establecen vínculos de apego con las personas que los cuidan, siendo éstas la madre y el padre generalmente. Esto es un símbolo de salud.

Sin apegos seguros y sin el contacto físico y la ternura en que se sustente, los niños no se desarrollan con normalidad. Cuando los niños crecen sin este tipo de vínculos, se sienten inseguros y no confían en sí mismos, tienen dificultades para establecer relaciones con otras personas y corren el riesgo de desarrollar diversos trastornos de comportamiento y de personalidad.

Estar lejos de un padre, aunque se trate de un mal padre, despierta uno de los sentimientos más alteradores que un niño puede experimentar (ansiedad por separación), llegando a sufrir este tipo de sentimientos hasta los más pequeños. Cuando los padres deciden divorciarse y uno de ellos tiene que irse de casa, la sensación de seguridad se ve amenazada.

El experto en psicología infantil Jonh Bowlby, señaló que cuando un niño es abandonado o bien cuando se le separa de alguno de sus padres durante mucho tiempo, experimenta un síndrome de ansiedad agudo en tres fases:

• Primero se enfada y protesta por lo ocurrido.

• Después se vuelve reservado y triste, incluso se deprime, pierde peso o tiene problemas de sueño.

• Finalmente llega el desapego.

A veces, niega todo tipo de interés por el padre ausente y, en su búsqueda de apego con otros adultos, acaba volviéndose caprichoso y demasiado absorbente.

Es normal que un niño eche en falta al progenitor que se ha ido de casa. Aun pudiéndole ver con regularidad gracias a un buen régimen de visitas, muchos niños se sentirán tristes e insatisfechos. Aunque el padre o la madre ya no vivan en casa, los sentimientos de apego del niño siguen vivos.


2.2. COMPETENCIAS DE UN NIÑO DE TRES A SEIS AÑOS PARA AFRONTAR EL DIVORCIO.

El niño cambia de status y se transforma en un niño grande. Su dominio de la palabra, su desempeño psicomotriz y su ingreso a la escuela modifican su papel en el seno de la familia y le confieren un lugar particular en la sociedad. Estas alteraciones en su vida social van acompañadas de un cambio profundo en las relaciones que él establece con cada uno de sus padres. La intensidad de las manifestaciones que presenta el niño y lo que ellas implican (el descubrimiento de su propia identidad y la ambivalencia de sus sentimientos, su autoafirmación), justifican que este periodo resulte comparable al de la adolescencia. Si la separación paternal sobreviene en este momento, ella puede entrañar problemas de comportamiento que repercutan en los primeros pasos del niño en el universo escolar.

En esta edad, el niño afirma lo que piensa, si bien es incapaz de demostrarlo. Su pensamiento funciona sobre una base intuitiva y mágica. Puede anticipar una respuesta sólo cuando ya la ha experimentado repetidamente. Por tanto, explicarle al niño que es lo que va a suceder resulta esencial para que él lo comprenda, se apropie de los acontecimientos de su vida y se anticipe a ellos, pero con la condición de que cada elemento le sea presentado de manera concreta y en relación directa con él, dado que el pequeño funciona de manera totalmente egocéntrica.

Cuando sus padres se separan, el pequeño piensa en sí mismo y se cuestiona acerca de los cambios que se operarán en su vida cotidiana. Es incapaz de imaginar las consecuencias lejanas de esa ruptura, así como la forma en que sus padres la resisten. Percibe su sufrimiento, pero en ocasiones se le dificulta comprender a qué obedece. El niño, egocéntrico en grado sumo, se siente responsable, e incluso culpable, de una situación que no entiende del todo. El pequeño puede tener la impresión de que su padre se ha marchado debido a que él no se portó bien y le hizo enojar. Su comportamiento se hace difícil con su madre y en la escuela, como si con ello pretendiera recibir su castigo. Los correctivos no tendrán efecto ni finalidad en tanto no se plantee la verdadera razón de la marcha del padre y no se le dé sentido a ésta, la cual ha experimentado el niño dolorosamente. Este sentimiento de culpabilidad suele ser muy intenso y, rara vez se expresa por medio de palabras. La mayoría de las veces, la voz de alerta la da un comportamiento agresivo o el repliegue en sí mismo. Con el propósito de ayudar a la desculpabilización del niño, es fundamental que se le explique la situación y se le brinde seguridad; sin embargo, hay ocasiones en que es necesario que esté más crecido con el fin de que pueda comprender mejor una realidad compleja.

En esta edad, el niño entiende mejor la situación familiar, pero no por ello la acepta. Cuando se le pregunta: “¿Sabes porqué se han separado tus padres?”, responde: “Sí, porque ya no se quieren”. A la pregunta: “¿Qué te gustaría que sucediera ahora?”, responde sonriendo: “Vivir con papá y con mamá”; “¿Sabes que eso es imposible?”, “Sí, pero yo lo quiero”. La comprensión intelectual se encuentra, al parecer desvinculada del deseo afectivo. Son necesarios el paso del tiempo y cierta madurez para que el niño tome en cuenta la realidad y la integre en su vida afectiva, así como para que pueda revestir deseos realizables y renunciar a sus sueños imposibles. De esta manera hay algunos niños que hacen cuanto pueden para propiciar el encuentro de sus padres, llegando incluso al extremo de ponerse enfermos (“En el hospital, mis papás están juntos, como antes”) o de observar en la escuela una conducta insoportable con objeto de que la maestra cite a ambos padres para hablar con ellos. El niño abriga el deseo de vivir con sus dos padres, y espera que ello se realice como por milagro.

Algunos padres se culpabilizan por no poder responder favorablemente al deseo de su hijo pese a que lo entienden, y es, sin duda, por esta razón por la que se les dificulta enterarse de cuanto sufre su hijo. Este sufrimiento responde a una pregunta que deja a los padres desarmados: “¿Por qué?” Cuando los niños sienten que esa pregunta es la causa de un sufrimiento adicional para el adulto, la ocultan o la reprimen. Todo lo que el adulto percibe como insoportable lo es así mismo para el niño. La culpabilidad que experimentan los niños es tanto más obsesiva por cuanto remite, a menudo, a la del adulto.

Los padres debilitados por la ruptura de la pareja parental pueden ser protegidos por el hijo, quien se siente responsable de su sufrimiento. En estos casos el niño adapta su comportamiento a las reacciones del adulto, invirtiendo así los papeles en el seno de la familia. Algunos niños se mostrarán particularmente contentos con el fin de distraer al padre que está triste. Otros más serán especialmente amables y serviciales para compensar lo que ellos consideran una equivocación perpetrada contra el progenitor que se ocupa de ellos. Esta parentalización del niño no lo beneficia, no corresponde a una maduración interna y se inscribe en una relación de dependencia invertida con el padre que no consigue superar el sufrimiento ni asumir su función parental. Mientras perdura esa situación, el niño sufre por tener que mantenerse en ese papel, y en ocasiones manifiesta tal sufrimiento a través de una descompensación en otra esfera, como puede ser la enfermedad o la depresión.

El pequeño no decodifica el lenguaje del adulto valiéndose del mismo sistema de referencia. Interpreta cada palabra en función de sí mismo y es incapaz de percibir todas las implicaciones simbólicas que expresa la palabra del adulto. El niño, siendo como es un diestro imitador, puede manejar un discurso que a los padres les parezca coherente y verdadero, cuando resulta que dicho discurso no se remite forzosamente a las mismas necesidades.

No siempre se lleva a cabo la adecuación entre una proposición verbal y su significado. Por lo tanto, es necesario descifrar el lenguaje del niño y adaptarse a su manera de reflexionar, advertidos de que se corre un riesgo considerable de proyectar sobre sus palabras las del adulto. Hasta los seis años de edad, el lenguaje del niño expresa su visión egocéntrica, característica de su visión del mundo. No habla sino de él, aun cuando se refiera a lo que hacen o sienten otros niños. Es incapaz de adoptar el punto de vista de su interlocutor o de adaptar sus miras a lo que se le expresa en cierto momento. Si siente que el adulto no lo comprende, puede repetir una situación conflictiva en tanto no obtenga respuesta a su verdadera petición, o bien, puede reprimir sus sentimientos y someterse, sin comprenderla, a la voluntad de sus padres.


2.3. EL IMPACTO EMOCIONAL DEL DIVORCIO SOBRE EL DESARROLLO EVOLUTIVO DEL NIÑO

Etapa de desarrollo Situación cognitiva Respuesta emocional (0-2 años tras el divorcio)

Guardería y preescolar.
• Entienden divorcio como separación física.
• Perciben divorcio como temporal.
• Confusión en intercambios afectivos, confunden positivo y negativo de cada figura parental.
• Entienden divorcio en términos diádicos, pensando que su conducta puede ser la causa del divorcio.
• Miedos.
• Regresión.
• Fantasías amenazantes.
• Aturdimiento, perplejidad.
• Suplencia afectiva.
• Fantasías negativas.
• Juego alterado/inhibido.
• Incremento conductas agresivas.
• Inhibición, agresividad.
• Culpabilidad.
• Mayores necesidades emocionales.

Aunque el divorcio se lleve a cabo en las mejores condiciones e, independientemente de la edad, es de esperar que surjan ciertas dificultades debido a que la familia, tal y como el niño la ha conocido durante toda su vida, cambiará.

Frecuentemente, el período más crítico para los niños es el año siguiente a la separación de los padres.

Las reacciones generales de los niños ante separación son:

• Conmoción.
• Tristeza.
• Miedo.
• Negación.
• Vergüenza.
• Hiperresponsabilidad.
• Enfado.
• Culpa.
• Soledad.
• Regresión.
• Problemas escolares.
• Problemas de sueño.
• Problemas de alimentación.
• La fantasía de la reunificación.
• Reacciones físicas.


CONMOCION

A menudo, esta es la primera de las reacciones enumeradas. Un hijo puede sospechar que las cosas andan mal, pero hasta el día en el cual uno de los progenitores se va de casa o bien, es él mismo el que se muda, trata de no creerlo. Pueden experimentar un pequeño sentimiento de alegría cuando acaban las peleas verbales o físicas y es entonces cuando aparece la culpa por sentirse de esa manera.

La conmoción puede tener varios efectos. Puede parecer aturdido, casi apático y ausente, a veces causa problemas físicos, malestares estomacales, vómitos, erupción alérgica. Por la acumulación de tensión que ha soportado, el niño puede volverse propenso a contraer diferentes tipos de infecciones como por ejemplo oculares o en los oídos, resfriados o bien tener tos.


TRISTEZA

La tristeza es la reacción principal de los niños ante la separación de los padres y la consiguiente división de la familia.

La familia ha cambiado y nunca volverá a ser como antes; esta es una realidad que el niño tiene que ir elaborando.

El padre y la madre son irremplazables en la vida de un niño, y con la separación el menor va a perder, inevitablemente, la relación cotidiana con uno de ellos.

La separación conlleva otras pérdidas, puede perder la referencia con sus amigos, de su colegio, de su barrio. En muchas ocasiones pierde el contacto con una de las ramas de la familia, ya no verá a sus tíos, abuelos, primos; por ello, es tan importante que ante la separación el niño tenga el menor número de cambos y pérdidas posible. Los niveles de tristeza del niño irán asociados al número e intensidad de dichas pérdidas.

El niño puede manifestar su tristeza de manera diversa: llorando, permaneciendo más callado, alejado, abstraído, mostrando dificultades para disfrutar con las actividades que le resultaban divertidas anteriormente. Otra forma frecuente de expresar la tristeza es el enfado, las conductas agresivas y oposicionistas, la hiperactividad, que pueden confundirse con alteraciones del comportamiento, que no hacen sino enmascarar la sintomatología depresiva.

La expresión del sentimiento de tristeza es especialmente reprimido en el caso de los varones des edades muy tempranas. “Los niños no lloran”, “compórtate como un hombre” son mensajes enormemente perjudiciales en momentos en que es beneficiosa su expresión.


MIEDO

Los niños en la edad preescolar pueden presentar miedos a ser abandonados por el padre con quien viven, miedo a que no les quiera el padre no custodio, miedo a quedarse sin comida, sin casa, etc.

La angustia de separación puede reaparecer. El niño tenía antes dos padres y ahora sólo tiene uno, y el temor de perder a esa persona le resulta insoportable.

La forma más común de manifestar estos miedos puede ser a través del llanto frecuente, del aumento de las conductas de apego, de la inquietud o del rechazo ante la separación del padre o de la madre o bien de cualquier otra persona con quien el niño tenga un vínculo de apego.

Es frecuente que los niños lleguen a pensar y a sentir que si sus padres han dejado de quererse, también pueden dejar de quererles a ellos. Ésta suele ser otra fuente de preocupación e inseguridad en los niños.


NEGACION

No aceptar el hecho de que los padres se han divorciado es una reacción muy fuerte que puede persistir a lo largo de muchos años. Las fantasías de que vuelvan a estar juntos, de que todos conformen de nuevo una familia son muy intensas.

Estos sentimientos son muy comunes y a menudo están reforzados cuando el padre, la madre o ambos, no han podido ellos mismos aceptar la realidad del divorcio.


VERGÜENZA

Muchos niños sienten vergüenza, ya que todavía hay un cierto estigma en relación al divorcio, es un signo de fracaso, de rechazo, de ser distinto, y sienten esta vergüenza al decir que sus padres se están separando.

A veces, los amigos cambian de actitud, se pueden volver extremadamente críticos en lugar de comprensivos, sobre todo los niños más grandes. Los niños notan la desaprobación y sus emociones se agitan con mayor fuerza dentro de ellos.


HIPERRESPONSABILIDAD

El alejamiento de uno de los progenitores amenaza la seguridad de todos los miembros de la familia; algunos miembros reaccionan asumiendo la responsabilidad de proteger sus hogares y a sus hermanos.

ENFADO

El enfado es otra de las reacciones frecuentes; es una situación ante la cual el niño no puede hacer nada y que le provoca muchas emociones nuevas y no agradables.

Los niños manifiestan ese enfado de diferentes formas: con actitudes de desobediencia hacia los padres y profesores, peleándose con otros niños; también se observan niños que no exteriorizan su enfado, como reacción a un entorno que se lo censura excesivamente; en estos casos es probable que lo que observemos sean reacciones depresivas.
 

CULPA

La culpa surge de la creencia infantil de que ellos son el centro del universo, y por ello tienen que ser la causa o el fin de todo lo que ocurre a su alrededor. El niño siente que si se hubiera portado mejor, si hubiera estudiado más, si no hubiera enfadado a papá, si no hubiera deseado en secreto que mamá o papá se fuesen de casa..., seguro que no se habrían separado.

Muchos niños se sienten responsables de la ruptura de sus padres y también de la reconciliación de éstos, por lo que intentan hacer lo posible para que se unan de nuevo.

Los años preescolares son considerados críticos para el desarrollo del niño; muchos especialistas de la primera infancia plantean que la culminación con éxito, o sin él, del desarrollo que afronta el preescolar determina su actitud en el resto de su vida.

Estos años suponen en el proceso evolutivo del niño el nacimiento de su conciencia (super-yo, en términos psiquiátricos-psicológicos), y la aparición de un orden moral, un sentimiento de lo que es bueno o malo; todo ello conlleva que aparezca la posible carga de culpa. El niño se culpa de todo lo que vaya mal en su familia, y por consiguiente de la separación de sus padres.


SOLEDAD

Cuando un miembro deja de formar parte de una familia, hay un enorme hueco en su lugar. Los niños se sienten solos debido a que uno de los padres ha dejado de vivir con ellos, con independencia del tipo de relación mantuvieran con él.

En la mayoría de las familias, el progenitor custodio, que con mayor frecuencia es la madre, pasará menos tiempo que antes con los hijos, ya que necesitará aumentar su jornada laboral por motivos económicos o incorporarse al mundo laboral cuando no lo había hecho antes. El progenitor custodio deberá asumir las tareas de la casa que antes compartía con su ex cónyuge, lo que inevitablemente le va a restar tiempo de atención y dedicación a sus hijos. El resultado de todo ellos es que el niño estará más tiempo solo.


REGRESION

La reacción regresiva es frecuente en muchos niños ante la separación de los padres; este tipo de reacciones permite al niño evadirse de los acontecimientos estresantes que está viviendo y retirarse mentalmente a un lugar donde se sentía más seguro y tranquilo.

Las conductas regresivas pueden manifestarse de varias formas; las más habituales son: chuparse el dedo pulgar, habla infantil, hacerse pipí en la cama, tener rabietas, mostrarse más dependiente de los padres y con conductas más infantiles (dejar de usar el tenedor o la cuchara, pedir el alimento en biberón), volver a establecer relación con algún objeto de apego de etapas anteriores (muñeca, juguete de peluche, sábanas, etc.).

La regresión es la reacción más universal de los preescolares ante el divorcio de los padres.


PROBLEMAS ESCOLARES

Las repercusiones que la separación de los padres van a tener en los rendimientos escolares y en la adaptación al ámbito educativo son inevitables; con frecuencia, durante el proceso de separación las calificaciones bajan, los niveles de atención y concentración descienden y el niño suele mostrarse más abstraído en la clase.


PROBLEMAS DE SUEÑO

Las alteraciones en el sueño son un síntoma frecuente en el proceso de separación; los niños suelen presentar ansiedad, pesadillas frecuentes, negativa a irse a la cama, insomnio y miedo a dormir solos.

Los problemas de sueño deben desaparecer conforme vaya evolucionando el proceso de adaptación a la nueva situación.


PROBLEMAS DE ALIMENTACION

Es importante que el estrés de las primeras fases del proceso de separación afecte a los hábitos alimenticios de los niños. Las reacciones más frecuentes son la inapetencia en mayor o menor grado, o por el contrario, el comer en exceso.

También son frecuentes los comportamientos regresivos asociados a las conductas alimentarias: negarse a comer solo cuando ya lo estaba haciendo antes de la separación o negarse a comer alimentos sólidos.

Pueden aparecer comportamientos caprichosos: sólo come si el alimento se lo da un miembro de la familia, rechaza muchos tipos de alimentos, volviéndose altamente selectivo.
En niños que están con altos niveles de ansiedad pueden aparecer vómitos repetidos y rechazo a tragar alimentos.


LA FANTASIA DE LA REUNIFICACION DE LOS PADRES

Es frecuente que el niño albergue la esperanza de que sus padres vuelvan a vivir juntos; tomada la decisión de la separación es preciso aclararle que esto no sucederá.

El niño tolera muy mal la falta de comunicación entre sus padres; de alguna manera intenta forzar la comunicación y puede presentar síntomas psicopatológicos con el ánimo de provocar el contacto entre ellos. En otras ocasiones, el niño enfrenta a sus padres y crea situaciones de conflicto: mientras se pelean, queda posibilidad de reencuentro; para el niño hubo un tiempo en que sus padres discutían y estaban juntos.

Muchos niños malinterpretan la cooperación entre sus padres como un signo evidente de que van a volver a estar juntos.


REACCIONES FISICAS

Algunos niños somatizan las reacciones llegando a tener fiebre, tos, vómitos, no comiendo y/o durmiendo de forma adecuada o tartamudeando.

En ocasiones tratan de enfermar deliberadamente, pueden mojar la cama, desobedecer, gritar, negarse a dormir por la noche, romper sus juguetes, etc.


Todas las reacciones generales que hemos comentado se pueden considerar normales al comienzo de la separación de los padres, el niño progresivamente se irá adaptando a la nueva situación y estos síntomas irán remitiendo. Si persisten en el tiempo, es conveniente consultar con un especialista para que realice una valoración.



3. PROGRAMA DE PREVENCION

Considero fundamental el trabajo con los padres y es por ello por lo que he centrado este proyecto en una escuela orientada hacia los mismos ("Escuela de Padres") en la que se les enseñen las pautas a seguir durante el transcurso del divorcio y así poder minimizar las posibles consecuencias emocionales en sus hijos.

En la edad comprendida entre los tres y los seis años, los hijos pasan la mayor parte del tiempo con sus padres y sienten un fuerte apego dirigido hacia ellos, con lo cual, son los más idóneos para ayudarlos en esta etapa de cambios inevitables.

No creo necesario el trabajo de prevención con los niños afectados debido a que los considero más bien víctimas en todo este proceso, al contrario, ahora más que nunca, necesitarán más cariño, atención y, sobre todo, comprensión, sin descartar una intervención si ello fuera necesario.

Tampoco veo como fundamental el trabajo orientado a los profesores, aunque si será beneficioso enseñarles algunas pautas a seguir cuando se encuentren en ciertas situaciones que para ellos muchas veces no son fáciles. Dichas pautas se abordan en el apartado siguiente.

Es importante decir que, aunque el divorcio se lleve a cabo en las mejores condiciones, es de esperar que surjan dificultades debido a que la familia, tal y como el niño la ha conocido a lo largo de toda su vida, sufrirá importantes cambios.

La intensidad de la reacción del niño va a depender en gran medida de los trastornos que la separación de sus padres ocasione en su vida, del nivel y de la intensidad de los conflictos entre sus progenitores y, de la prolongación de dichos conflictos.

Un divorcio entre una pareja no tiene porqué ser algo traumático ni conllevar situaciones emocionales negativas para los hijos, lo dañino para ellos en una separación no se centra en la nueva situación legal, sino en la acumulación de situaciones en las que falta el cariño y el respeto mutuo y, donde reina un clima de hostilidad y de rencor.

El divorcio por si mismo no es el que determina las alteraciones en los hijos, sino ciertas variables que acompañan frecuentemente la ruptura familiar.

La repercusión de la separación se amortiguará cuando se potencien al máximo las relaciones paterno-familiares y se tomen las decisiones relativas al niño pensando en sus necesidades, evitando que las diferencias de criterio se dirijan en perjuicio de aquel.

La mejor separación es aquella en la que se da un mínimo conflicto explícito entre los padres y se mantiene al niño al margen de dichos conflictos por mínimos que estos puedan ser.

3.1. PAUTAS CON LOS PROFESORES

Cuando una pareja decide divorciarse deberían informar a los maestros de sus hijos lo antes posible de tal acontecimiento. Lo ideal sería que los padres acudiesen juntos para hablar de dicha situación con el maestro o maestros. Este hecho, permite demostrar que ambos progenitores se responsabilizarán de la educación de sus hijos. En caso de no poder ir juntos pueden hacerlo por separado, ya que lo realmente importante es que los profesores puedan mantener una conversación con cada uno de los progenitores.

Los principales puntos que los padres deberían exponer en este tipo de conversaciones hacia los maestros, serían los siguientes:

• Darles una idea general de la situación familiar; con quien vive el niño, cualquier dificultad que pueda tener, etc.

• Indicarles cuales son las asignaturas que se les da mejor a su hijo para que los maestros puedan apoyarse en ellas. Comentando sus puntos fuertes, logrará crear una imagen positiva del niño en la mente de sus profesores.

• Pedirles que les informen de cualquier dificultad académica o cambio de comportamiento que detecten en el pequeño.

• Pedirles que les asignen responsabilidades especiales para fomentar la autoestima del niño.

• Indicarles cuales son los intereses y habilidades que tiene el niño para que se le pueda dar la oportunidad de demostrar lo que vale.

• Sugerirles que dediquen a su hijo una atención o empatía extra en aquellos casos en los que parezca distraído o preocupado.

• Pedir a los maestros o al claustro información sobre programas o servicios especiales para hijos de padres divorciados.

• Pedirles información sobre las actividades deportivas, musicales, artísticas o de otro tipo que ofrezca el colegio de sus hijos a niños de su edad. Participando en actividades extraescolares, sus hijos desarrollarán nuevas habilidades, se relacionarán con otras personas y se sentirán bien consigo mismos. De esta forma, se reducirán las posibilidades de que desarrollen problemas de conducta.

Una vez enumerados diferentes puntos a exponer por parte de los padres hacia los maestros de sus hijos y, debido a la importancia que tienen las reuniones de este tipo, los padres deberían preocuparse de:

• Ponerse de acuerdo con su ex cónyuge para concertar reuniones con los maestros de sus hijos.
• Los padres que no tienen la custodia de sus hijos y viven lejos del colegio en el que estudian, deben de hacer un esfuerzo por conocer a los profesores de los niños.

• Aunque a un padre le cueste mucho trabajo hablar con los maestros de sus hijos sobre ciertos temas, les será de gran ayuda tener en cuenta que la mayoría de ellos han tratado ya con hijos de padres divorciados y, que a menudo, se desviven por dedicarles una atención extra. Además, debido a su formación, los profesores suelen ser más sensibles y objetivos al tratar la conducta de los niños y saben aconsejar de manera acertada a los padres. En el caso de que un maestro sugiera a los padres de un determinado niño que éste necesita ayuda psiquiátrica o psicológica, aquellos no deben sentirse ofendidos.

Centrándonos únicamente en los profesores, las pautas que estos deberían de seguir a la hora de tratar determinados casos y ayudar en la medida de lo posible a los hijos de padres divorciados serían las siguientes:

• En los casos en los que un niño se queda triste cuando el padre o la madre lo dejan en el colegio, el maestro puede mostrarle al niño un reloj y enseñarle que cuando las agujas marquen una hora determinada o bien cuando suene el timbre correspondiente, mamá o papá regresarán a buscarle. Es frecuente que cuando esa hora de recogida se esté aproximando el niño comience a llorar, pero con el paso de los días, pronto empezará a confiar nuevamente en los adultos.

• Al hacer las tarjetas de felicitación de los días del padre o de la madre, no habrá que avergonzar a un niño que ya no conviva con su padre o con su madre o bien que en la actualidad se de el caso de que tenga dos padres y/o dos madres (además de los progenitores, un padrastro y/o una madrastra). El maestro ha de evitar decir en clase frases como: "Dile a tu padre que esta noche te firme este papel", sino que debería decir : "Dile a tu papá o a tu mamá, el que esté de los dos esta noche en tu casa, que firme este papel".

• Deben permanecer disponibles como confidentes del niño, pero nunca presionarles para que hablen.

• Han de mantener un contacto estrecho con el progenitor que vive con el niño, viendo así si hay cambios en el rendimiento o en la conducta.

• Pueden ayudar a los padres para hacerles ver que los adultos y los niños tienen diferentes perspectivas de las relaciones, que su hijo no necesariamente siente las mismas emociones que ellos.

• Han de continuar tratando a estos niños de la misma manera que al resto de los niños de la clase.


• A veces, es difícil para los profesores ser imparciales cuando los padres les cuentan historias o versiones opuestas de determinados hechos. Deben de recordar que al final, es el niño el que termina sufriendo.

• El niño, muchas veces lo que pretende es el ser escuchado, pero esto no requiere que nadie se entrometa en sus asuntos ya que nada puede hacer cambiar la situación ni resolver la separación de los padres.

• Si el niño es nuevo en el colegio debido a que tuvo que mudarse de domicilio al llevarse a cabo la separación de los padres, se le debe de prestar más atención que al resto de sus compañeros debido a que el sentimiento de aislamiento se les puede agudizar mucho más. Se les debe permitir hablar y desahogarse todo lo que quieran sobre su antiguo colegio, amigos, familia, etc De esta forma se les ayudará a sentirse menos extraños ante el cambio.


3.2. ESCUELA DE PADRES

En este apartado, expondremos las formas más adecuadas de llevar a cabo un divorcio con respecto a los hijos, daremos las pautas y las claves para que éstos sobrelleven el divorcio de sus padres de la mejor forma posible, evitando así las consecuencias emocionales negativas que les puedan surgir.

Se tratarán casos con familias normales, o lo que es lo mismo, sin que haya malos tratos de por medio, ni abusos sexuales, drogadicciones, alcoholismo, etc., por considerar que en cualquiera de estos casos se deberá de acudir al especialista pertinente para cada una de las situaciones.

Se intentarán resolver las dudas habituales que les surgen a los padres durante el transcurso del divorcio.



3.2.1. DIFICULTADES DE LOS PROGRAMAS DE ESCUELA DE PADRES

Los principales problemas que se plantean a la hora de realizar un programa de escuela de padres son los citados a continuación:

• Problemas de tiempo, horarios y obligaciones laborales de los participantes.

• Escasa comprensión de los objetivos por parte de los padres.

• Escasa adecuación a las necesidades de los padres.

• Temor hacia el cambio.

• Conflictos entre los participantes y/o el orientador.

• Personal con formación y aptitudes inadecuadas.

• Disminución del interés por parte de los padres.

• Problemas en el funcionamiento de los grupos tales como el negarse a participar o a colaborar cuando se requiera.

• Falta de regularidad en la asistencia por parte de los participantes.


3.2.2. JUSTIFICACION DEL PROGRAMA

Al haberse convertido el divorcio de una pareja en un fenómeno tan frecuente, conlleva la consecuente preocupación por los efectos que puede tener en la salud psicológica de los niños y por como hay que tratar esta situación a fin de minimizar el posible trauma emocional en ellos.

En numerosas ocasiones, se actúa de forma perjudicial para el menor por falta de conocimiento, por falta de información adecuada, pero también se observa que existe en los padres variables de personalidad que dificultan el proceso de separación y, consecuentemente, influye negativamente en los niños: inmadurez, baja autoestima, inseguridad, dependencia, etc.

El número de preguntas que surgen sobre la separación y el divorcio con respecto a los niños es muy amplio.


3.2.3. OBJETIVOS DEL PROGRAMA

Como objetivos de un programa de escuela de padres tenemos los siguientes:

• Enseñar a los padres estrategias de comunicación y de resolución de conflictos.

• Dar respuesta a las cuestiones que preocupan a los padres con respecto a sus hijos.

• Realizar un análisis y exposición de todos aquellos factores que se consideran determinantes para que uno de los acontecimientos más estresantes en la infancia no derive en trastornos psíquicos posteriores.

• Ayudar a los padres a manejar afectivamente los cambios que conlleva la separación o el divorcio entre ellos.

• Facilitar el ajuste de los padres y de sus hijos a la nueva realidad.

• Ayudar a los padres ponerse de acuerdo en temas como la custodia y relaciones filiales de una manera más objetiva pensando en el bien de los hijos.


3.2.4. CONTENIDOS QUE SE VAN A TRABAJAR

El taller, proporciona información a los padres sobre los siguientes temas:

• El proceso del divorcio (como hay que plantearlo y exponerlo, etc.).

• Como ayudar a los hijos en los impactos psicológicos y emocionales del divorcio en la etapa del desarrollo.

• Importancia de reducir la exposición de los niños al conflicto para minimizar los efectos emocionales.

• Importancia de mantener y fortalecer los lazos afectivos con los hijos.


3.2.5. TIPOS DE ACTIVIDADES

Los tipos de actividades a realizar en un programa de escuela de padres se pueden resumir en las siguientes:

• Charlas

• Role-playing (ejercicios prácticos basados en escenas cotidianas de relaciones entre padres e hijos).

• Exposición de videos.

• Exposición de diapositiva y de transparencias de los conceptos principales de cada una de las sesiones.

• Ejercicios prácticos.

• Registros de evaluación.


3.2.6. METODOLOGIA

La metodología del programa es participativa y activa y:

• Se dirige a grupos de padres entre quince y veinte participantes y consta de siete sesiones de entre dos y tres horas de duración cada una de ellas.

• Se atenderá a parejas de forma individual si se cree necesario.

• Ofrece materiales teóricos y ejercicios prácticos para que los padres practiquen estrategias tanto en las sesiones como en el hogar.

• Se requiere la presencia de un monitor especializado y dinamizador de los grupos de los padres.


3.2.7. RECURSOS Y MATERIALES

Como recursos y materiales que se emplearán en la escuela de padres se requerirá:

• Videos.

• Transparencias.

• Diapositivas

• Registros de evaluación.


3.2.8. MODOS DE LLEVAR A CABO LA EVALUACION

Pasaremos a los padres antes y después de la asistencia a la escuela unos registros de evaluación pretest y postest y unos cuestionarios para rellenar con el fin de conocer qué es lo que más les preocupa cuando entran en la escuela de padres y saber en qué les hemos ayudado.


3.2.9. DESARROLLO DE LA ESCUELA DE PADRES

Antes de dar comienzo a las sesiones de la escuela de padres, se les pasará a éstos unos cuestionarios para poder saber qué es lo que más les preocupa en relación al divorcio y a los problemas que éste puede ocasionarles a sus hijos.


PRIMERA SESION: Como explicar a los hijos el divorcio.

Ayudar a un niño a comprender las razones de la disolución de un matrimonio no es tarea fácil y es por ello por lo que en esta sesión trabajaremos tratando de buscar la mejor forma de comunicar a un hijo el divorcio de sus padres así como lo que no hay que decirles, ya que se considera que esto último es igual o incluso más importante que lo anterior.

• Primero elegirán el momento idóneo.

o Tiene que ser un momento tranquilo en el que tanto usted como su cónyuge estén sosegados y cuando toda su familia tenga mucho tiempo por delante para poder hablar sin prisas y sin interrupciones.

o Nunca elija la hora de irse a la cama ya que el niño no podrá conciliar el sueño tras la noticia. Tampoco es un buen momento antes de salir de casa ni cuando vaya a dar comienzo un nuevo periodo escolar.


• Intenten no mostrarse excesivamente preocupados y no pierdan el control: a los niños les afecta mucho ver llorar a sus padres y se mostrarán poco dispuestos a hacer preguntas o a exteriorizar sus sentimientos para terminar cuanto antes con la conversación y con las lágrimas de los progenitores. Es por este motivo por el cual los dos miembros de la pareja que deberán de mostrarse seguros de la información suministrada ya que así los niños reaccionarán con una mayor confianza.

• Es muy importante que le presenten la ruptura como una decisión tomada de forma conjunta entre usted y su pareja. Transmitir a los hijos que uno de los padres quiere separarse y el otro no, sólo contribuirá a hacer más dolorosa la situación.

• Si su pareja se niega a participar en la conversación, no hay que decirle a los niños que ella es la culpable de su ruptura debido a que la cuestión de la culpa tan solo les concierne a los adultos y esto no debería ser una carga para los niños.

• Aun cuando uno de los dos progenitores ha sido infiel y/o cruel con su respectiva pareja, lo más conveniente es tratar evitar las palabras vengativas. Sin embargo, nunca han de mentir al niño y hacerle creer que por ejemplo papi es un santo, que sólo tuvo mala suerte y que es maravilloso. Así sólo lograrían confundirlo y harían que el niño se preguntara el porqué de la separación de ustedes.

• El niño tiene que ser informado:

o Sin información, los niños no pueden comprender; con verdades a medias o con argumentos engañosos, su hijo tenderá a fantasear.

o Es importante no informarle antes de que la decisión no esté tomada debido a que el niño entrará en un estado de ansiedad e incertidumbre.

o La información que se le de su hijo debe de aproximarse lo máximo posible a la verdad, sin caer en pormenores que puedan ser dolorosos para el niño.

• Nunca deben decirle a su hijo cosas como estas:

o "Tu padre/madre nos deja. No entiendo como puede hacernos esto. Nunca me ha querido."

o "Tu padre/madre tiene una aventura con otra/otro. Ha dejado de necesitarnos."

• Hay que tener en cuenta que están tratando con niños menores de seis años:

o Estos niños no necesitan que se les den explicaciones largas y detalladas sobre la ruptura matrimonial de usted y de su pareja.

o Los pequeños de esta edad piensan en sus padres como una unidad indisoluble en lugar de pensar en una mamá y en un papá por separado. Por lo tanto, le deberán explicar que al progenitor que se va de casa no le pasará nada malo.

o "Los dos te seguimos amando". Este es un mensaje muy importante para transmitírselo a su hijo.

• Lo primero que sus hijos pueden pensar es: "Si mis papás ya no se aman, tal vez dentro de un tiempo dejen de quererme a mí también". Este punto es muy importante dejárselo muy claro a los niños. Tendrán que decirles que ustedes pueden dejar de ser marido y mujer, pero lo que nunca podrán dejar de ser es padre o madre, eso es para siempre.

• Es conveniente que le describan la nueva casa del progenitor que se marcha del domicilio familiar con palabras sencillas.

• El tono de voz es igual o más importante que las palabras exactas que empleen, le ayudarán a trasmitir a su hijo la sensación de seguridad de que nadie va a desaparecer de su vida.

• "No es tu culpa”. Han de dejarle siempre bien claro que no son la causa de la separación de ustedes, que él no tiene la culpa. Un niño pequeño cree implícitamente que hasta sus pensamientos pueden hacer que las cosas sucedan de forma mágica.
• Explíquenle su hijo que la separación evitará más infelicidad. También tendrán que exponerle que están pensando muchísimo a cerca de los mejores arreglos para cada miembro de la familia.

• Cuanto más participen los hijos en la toma de decisiones familiares, estarán más preparados a la hora de asumir sus propias decisiones en la vida.

• Pregúntenle si entiende lo que se le está diciendo. No es suficiente "decir y huir". Explíquenle cuantas veces sea necesario la situación durante los días posteriores, dejando la vía libre para que sean ellos los que hagan las preguntas.

• Habrán de escuchar atentamente las palabras de su hijo. No le interrumpan ni den por sentado que saben lo que va a decir.

• Empaticen con su hijo. Intenten ponerse en su piel.

• Si la situación lo requiere, consuelen al niño. Todo lo que necesitará será simplemente un buen abrazo o unas cuantas palabras cariñosas.


Todos estos puntos se tratarán en esta primera sesión, en la cual, los progenitotes podrán dar sus opiniones, sus experiencias personales si así lo desean y, se concluirá con una serie de preguntas de los padres de aquellas dudas que puedan tener.



SEGUNDA SESION: Que hacer ante las reacciones más habituales en los niños tras el divorcio.

• Los niños tienen que dejar que sus emociones afloren para poder elaborarlas y, los padres deben ayudarles a hacerlo.

• Si a los pequeños no se les permite enfrentarse a sus sentimientos, estos pueden salir más adelante en forma de depresión, ansiedad por separación, angustia, etc. Este tipo de niños necesitarán y reclamarán más atención de los adultos que lo rodean.

• Sabemos que es difícil proporcionar a los niños el espacio emocional que necesitan para elaborar sus sentimientos y ofrecerles un interlocutor siempre dispuesto a escucharles en unos momentos en los que los padres ya tienen bastantes problemas intentando ordenar sus propias emociones, pero es necesario.

En esta sesión daremos una serie de consejos para los padres relacionadas con las reacciones más frecuentes en sus hijos tras el divorcio. Se trabajarán las emociones más comunes a través del role-playing. En cada una de las parejas, el padre o la madre interpretará el papel del niño.

TRISTEZA

Con demasiada frecuencia, los padres no aceptan los sentimientos de tristeza de sus hijos ni los suyos propios, bloqueando así todo el mundo emocional del menor. Es especialmente reprimido en el caso de varones desde muy pequeños con frases del tipo: “los niños no lloran”, “sé un hombre”, “pareces una niña”, las cuales, son enormemente perjudiciales en momentos en los que es tan beneficiosa su expresión.

La mejor forma de ayudar a su hijo a dominar la tristeza, es dándole permiso para que la exprese y hablándole sobre ella empleando sus propias palabras. No ignore su tristeza ni espere que termine por desvanecerse por sí sola.

Después de reconocer los sentimientos de los niños y consolarlos, intente redirigirlos hacia alguna actividad que les guste hacer. También es muy beneficioso compartir sus propios sentimientos con ellos: “¿sabes que hay veces que yo también me pongo triste?”.

Es fundamental no utilizar frases como: “¡No entiendo el porqué lloras ahora, pues se han marchado todos los problemas de casa!”.


CULPA

Han de dejar claro que su hijo no es la causa de la separación. Los niños han de entender que el divorcio es algo permanente y que nada pueden hacer para volver a unir a la familia. Esto se le deberá repetir cuantas veces sea necesario, pero nunca se le darán argumentos como: “lo hacemos por el bien de vosotros”, ya que éstos no benefician en nada al niño, al contrario. Ellos tienen una gran tendencia a autoinculparse, por lo tanto, hay que tener mucho cuidado a la hora de elegir las palabras adecuadas al entablar una conversación con él relacionada con estos temas.


MIEDO

Pídanle a su hijo que describa de qué tiene miedo exactamente. Para ayudarle, hay que propiciar su expresión. Es fundamental asegurarle que ninguno de los dos le va a abandonar y mostrarse dispuestos a hablar sobre sus miedos.


ENFADO

Han de evitar decirle que su enfado es algo malo o forzarles a que lo guarden para ellos mismos. Si no lo expresan, posiblemente terminarán deprimiéndose. Tampoco hay que reforzar su hostilidad hacia el otro progenitor diciéndole cosas como: “estás enfadado con papá por lo que nos ha hecho, ¿verdad?”. Tienen que ayudarle a expresarlo de forma positiva y adecuada.

REGRESION

Si el divorcio es solucionado de forma madura por los padres, estas reacciones regresivas serán más breves. Es fundamental que no castiguen a su hijo por las regresiones, el niño necesita apoyo y seguridad por parte de ustedes. Piensen que el niño no lo hace por portarse mal, es tan simple como que todavía no está preparado para abordar sus emociones.


PROBLEMAS DE SUEÑO

Es recomendable que el niño siga con los mismos rituales al acostarse que mantenía antes de la separación de sus padres. Si lloran y quieren dormir con el cónyuge con el que viven, tienen que tranquilizarle y decirle que tan solo está a unos pasos de distancia y que le irá a ver antes de irse a la cama. No se quede en la habitación hasta que se duerma, puesto que luego tendrá volverlo a hacer cada noche para que el niño concilie el sueño y no le dará la oportunidad a su hijo de tranquilizarse por sí solo.


PROBLEMAS ESCOLARES

No debe dejar de llevar al niño al colegio por consolarlo ya que se establece una dependencia entre el padre o la madre y el hijo. Si se procediese de esta forma, cuando regresaran al colegio pensarían que al progenitor con el cual viven le podría ocurrir algo malo.

También es muy importante la presencia continuada del progenitor no custodio en la vida escolar del niño, ya que su falta les repercutirá en su motivación de logro y en sus aspiraciones educativas.


PROBLEMAS ALIMENTARIOS

Hay cambios en los hábitos alimentarios que pueden ser una reacción normal a la ruptura matrimonial. Es frecuente que el niño pierda el apetito y no se interese por la comida, aunque, a veces, ocurre todo lo contrario. Si el niño gana o pierde más kilos de los normal, se debe de acudir al pediatra.


FANTASIA DE REUNIFICACION DE SUS PADRES

Han de dejar claro a su hijo que ustedes no volverán a estar juntos, pero que serán sus padres para toda la vida y que siempre que los necesite se reunirán y le apoyarán colaborando para decidir que es lo mejor para ellos.


Todas estas reacciones que se acaban de enumerar y para las cuales se han dado soluciones, son normales ante el divorcio, pero no deben de persistir más allá de cierto tiempo (entre seis meses y un año), de lo contrario, se debe de acudir al especialista.

Después de exponer todos estos puntos, se les preguntará a los padres si sus hijos han tenido reacciones diferentes a las enumeradas y, se les intentará ayudar a entenderlas y a tratarlas de la mejor manera posible.



TERCERA SESION: Saber diferenciar las reacciones normales de las que no lo son.

En esta sesión proporcionaremos a los padres hojas informativas sobre señales de alarma que pueden percibir en sus hijos y que signifiquen que éstos puedan requerir ayuda especializada de un pediatra, psicólogo o psiquiatra. Algunas de estas señales son:

• Su hijo está muy preocupado por sus sentimientos y es incapaz de afrontarlos.

• Los profesores no dejan de preguntarle a su hijo que qué es lo que le sucede. Su rendimiento escolar empeora vertiginosamente.

• Tiene miedos o fobias sin razón y éstas interfieren en sus actividades normales.

• Llora frecuentemente, se aísla de los demás, no cesa de hablar de la muerte e insinúa que no puede hacer las cosas él solo y que necesita ayuda para todo.
• Siempre parece preocupado, intranquilo, ansioso y tenso.

• No puede concentrarse en los deberes o en otras tareas propias de su edad.

• Intenta autoestimularse o autolesionarse continuamente.

• No tiene amigos y se mete en peleas de forma muy frecuente.

• Parece tener baja autoestima y muy poca confianza en sí mismo. “No hago nada bien”, “Soy tonto”, “Ya sé que no me quieres”, son parte de sus pensamientos.

• Los problemas de sueño no cesan: no concilian el sueño adecuadamente, no quieren dormir solos y tienen pesadillas y terrores nocturnos.

• Pierden toda clase de interés por jugar o realizar actividades propias de su edad y, sus juegos, giran siempre en torno a la ruptura familiar y a la fantasía de que sus padres puedan volver a unirse.

• Comienza a actuar de una forma sexualmente provocativa.

Si su hijo presenta uno o dos de estos problemas que se acaban de citar, tampoco es un motivo de alarma, indica tan solo que hay que tomar alguna medida extra. Pero en el caso de que se presenten varios de estos síntomas a la vez, habrá que acudir al especialista apropiado para cada caso.



CUARTA SESION: Factores emocionales de estabilización emocional.

Es muy importante para la estabilidad emocional de los niños los factores que se citan a continuación:


1. Mantener relaciones continuadas con ambos progenitores.

• Para los niños que viven las separaciones de sus padres, ésta significa la ruptura de la relación con uno de los progenitores.

• Mantener el contacto tanto con el padre como con la madre debe ser primordial para el bienestar del niño.

• La relación continuada con cada uno de ellos es un factor de estabilización emocional de primera magnitud.

• Los hijos necesitan a los dos progenitores.

• La relaciones paternofiliales tienen que ser regulares debido a que amortiguan los niveles de ansiedad que manifiestan los hijos en la separación de sus padres.

• Crea mayor perturbación psicológica las visitas intermitentes o imprevistas por parte de uno de los progenitores que la ausencia de éstos.


2. Intentar minimizar los cambios familiares en la época del postdivorcio.

• Normalmente, la separación de la pareja conlleva cambios de domicilio de uno de los padres. Si éste resulta ser el padre custodio, el cambio de domicilio también suele conllevar el consiguiente traslado de colegio, cambio de barrio, de amigos, etc. en definitiva, demasiadas situaciones nuevas para que las afronte el niño en un corto periodo de tiempo.

• Cuanto más se respete la continuidad en la vida del niño, más fácil será su adaptación a los nuevos cambios.

• Ante los nuevos e inevitables cambios, los niños necesitan mantener sus rutinas y, sus primeras preguntas después de ser informados de la separación suelen ser: “¿podré seguir yendo a casa de los abuelos?”, etc.

• Lo mejor para la adaptación del niño es que permanezca dentro del mismo espacio físico. Lo primordial sería que los niños se quedasen en su vivienda habitual y si es posible también en el mismo colegio.


3. Transmitir la importancia del otro progenitor.

• Es fundamental que el padre o la madre así como aquellas personas allegadas al niño, tengan presente que para que éste crezca sano y estable necesita que se respete la imagen de sus padres. Para que esto sea posible, es preciso aprender a separar las vivencias que se han tenido como pareja y no proyectarlas sobre la figura paterna/materna.

• El niño que capte que su madre no acepte al padre o viceversa, puede interiorizar este rechazo de forma inconsciente y puede sentir que si por ejemplo a su madre no le gusta su padre, a él tampoco.
• Hay que convertir a la otra figura paternal en alguien importante en la vida del niño: animarle a que le llame por teléfono, a que cuando ocurra alguna noticia importante en su vida se la cuente, etc. Se trata de hacer que durante el tiempo en el que el niño no esté con el progenitor ausente, éste permanezca presente de alguna forma. La mayor parte de los niños necesitan una especie de permiso psicológico para relacionarse con el padre no custodio.


4. Cooperar en la disciplina educativa.

• Es muy frecuente tener distintos criterios educativos con la otra figura paternal.

• Normalmente, el progenitor custodio se enfrenta a las tareas y rutinas cotidianas que implican un mayor grado de supervisión y de coherencia en la disciplina del niño. El padre no custodio se aprovecha de la inexistencia de horarios de los fines de semana y de las vacaciones y, de aquellas actividades que pueden realizar al tener todo el día libre sin horarios de colegios y deberes. Esto, alimenta su imagen de buen padre. Al pasar tan poco tiempo con ellos, no les riñen, les conceden todos los caprichos y no les suelen negar nada cayendo así en un gravísimo error. Estos progenitores suelen ser inseguros, con miedo a no ser unos buenos padres para sus hijos y es habitual el intentar rivalizar con el otro progenitor. Se trata de una situación muy perjudicial para los niños puesto que los hijos no quieren más a un padre o a otro por la cantidad de regalos o de caprichos que les puedan dar.


• Para ayudar a la estabilidad emocional de un niño, es imprescindible la cooperación entre los progenitores:

o Tener comunicación para hablar de rutinas familiares.

o Horarios de alimentación y de sueño.

o Prácticas educativas.

o Programas de televisión.

o Actividades que pueden realizar.

ambos progenitores deben de llegar juntos a un acuerdo.


5. Evitar el permisivismo y la sobreprotección.

• Muchos progenitores temen el no ser buenos padres y, es ese temor el que les puede llegar a provocarles comportamientos permisivos y excesivamente tolerantes con el hijo.

• Debemos asumir el rol paternal:

o Enseñar al hijo a tolerar la frustración.

o Negarle según que cosas.

o No satisfacer todas y cada una de sus demandas.

o Demorar la satisfacción de sus deseos.

No debemos pensar que esto provocará traumas en los niños o que con ello dejarán de querernos. La vivencia de la frustración en necesaria en la infancia y permite una mejor adaptación a la realidad.

• Los hijos necesitan límites claros, lógicos, coherentes y justos por parte de los dos progenitores.

• ¿Qué conductas han de evitar con respecto a su hijos cuando el padre y la madre actúan por separado?

o Utilizar a los hijos en beneficio propio o para perjudicar al contrario.

o Ceder al chantaje de los hijos.

o Permitir que los hijos se enganchen a un solo progenitor en una relación cerrada, dependiente y empobrecida.


Estos puntos son muy importantes durante el transcurso del divorcio y habrá que recalcarlos en los padres.

Pondremos transparencias con los puntos más importantes a tratar así como ejemplos prácticos de casos reales de cada uno de estos puntos y de lo que es positivo y negativo para el niño. Dedicaremos los últimos minutos de la sesión para preguntas sobre el tema.



QUINTA SESION: ¿Cómo podemos ayudar al niño entre todos?.

Querer ayudar, saber cómo ayudar y poder ayudar no es siempre lo mismo. Sabemos que hay familias que necesitan mucha ayuda y otras que pueden arreglarse bastante bien por sí mismas aunque nunca estará de más el dejar que le gente querida de nuestro alrededor como amigos, parientes, abuelos, madrastras, padrastros, etc. nos ayuden con los hijos tras el divorcio.

En esta sesión veremos en qué nos podemos beneficiar de cada uno de estos grupos de gente cercana y en qué nos pueden ayudar con respecto a los niños.


PADRES

Si los hijos viven con usted:

• No los proteja demasiado, se sentirán mal con usted y no aprenderán a ser independientes.

• No los ignore y se concentre en su trabajo. Les faltará la seguridad y el cuidado que tan necesario es para ellos.

• Deberá reconocer la infelicidad de su hijo, aliviarlo cuando esté enojado y asegurarle que las cosas cambiarán a mejor.

• Se puede ayudar mucho a su hijo con tan solo estar con él y manteniendo la vida del hogar lo más parecida posible a la que había antes de la separación.

• Desarrolle la autoestima de su hijo. Aprecie todo lo que haga correctamente por pequeñeces que sean y realce su talento siempre que le sea posible.

• Deberá de ser paciente y no esperar resultados positivos de su hijo de forma inmediata.
• Recurra a sus amigos en busca de ayuda. Sus hijos necesitan saber que la vida social es todavía posible para usted y quieren verle alegre y contento.

• No hay nada malo en llorar, dejen que los niños compartan su llanto, les hará bien a todos. Si el llora, nunca se ría ni le castigue, muéstrele empatía.

• Nunca castigue sus emociones ni las censure.


Si los hijos no viven con usted:

• No les someta a un interrogatorio acerca de su vida diaria o a cerca de los amigos que pueda tener su ex pareja.

• Su domicilio tiene que representar un hogar y no el lugar de entretenimiento de los fines de semana.


• Si sospecha que su hijo está excesivamente angustiado o que tiene una conducta inusual, háblelo con su ex cónyuge sin echarle por ello las culpas ni criticarlo, simplemente muéstrele su preocupación.

• Al principio, las despedidas serán más traumáticas (llantos, rabietas, pataleos, etc.), pero se irán normalizando conforme pase el tiempo, más aun si se vive cerca y las visitas son frecuentes.

• Las visitas se tiene que convertir en algo estable en la vida de su hijo. Para ellos es muy necesario. Si alguna vez el niño prefiere irse a casa de un amigo o de un familiar en el lugar de ir a su casa, ni mucho menos debe de sentirse ofendido, ha de darle libertad.


ABUELOS

• Los abuelos se hallan en una posición privilegiada para ayudar a los niños.

• Deben de comenzar ayudando a los padres y jamás han de criticar la separación ni a la ex pareja de su hijo.

• Si ellos se encuentran disponibles para el cuidado de los niños, se deberá de contar con ellos cuando los padres no puedan hacerse cargo por motivos mayores.

• El domicilio de los abuelos tanto maternos como paternos puede convertirse en un lugar neutral para las visitas de los padres no custodios.

• No deben de tomar partido ni culpar a ninguno de los padres, esto les dará a los nietos la mayor ayuda que puedan recibir por parte de ellos.

• No se puede negar a los hijos que sigan viendo a sus abuelos ya que así se les puede causar bastante daño tanto a unos como a los otros.

• Muchas veces, los abuelos tienen más tiempo para acompañar a los niños que los mismos padres que tienen la custodia.

• Con los abuelos, los niños crecen emocionalmente y aprenden el valor de interdependencia, ayudándoles al realizarles recados o bien con tareas domésticas cotidianas.


MAESTROS

• Muchos niños pueden ser ayudados con el apoyo de su maestro más que por derivación directa a un psicólogo ya que éstos se encuentran en una situación inmejorable para evaluar al niño y sus problemas.

• Tienen experiencia, y si se coordinan con los padres de forma frecuente son capaces de detectar cuando y donde es necesaria la ayuda.

• La primera ayuda del maestro consiste en evitar que el niño se sienta culpable debido a que sino, éste puede sentirse diferente y pensar que sus padres hicieron algo de lo que deben avergonzarse.


PARIENTES

• Los tíos, primos o cualquier otro pariente de los niños, también pueden desempeñar un papel muy importante en la vida de éstos.

• Su implicación de forma regular transmite al pequeño el mensaje de que tiene un apoyo real de personas que lo quieren y en las cuales puede confiar.



SEXTA SESION: Adaptarse a la vida en una segunda familia.

Pasados entre uno y tres años tras el divorcio, la mayoría de los adultos se han adaptado bien a su nueva forma de vida y han recuperado su equilibrio interior. Parte de este ajuste suele incluir una relación afectiva estable y cada vez es más habitual que las personas divorciadas vivan con sus nuevas parejas antes de plantearse la posibilidad de contraer matrimonio de nuevo, aunque a largo plazo la mayoría de ellos vuelven a casarse. El hecho de que un padre divorciado contraiga otra vez matrimonio implica reconocer que compartirá su vida con otra persona y que reducirá la cantidad de tiempo y atención que va a poder dedicar a sus hijos. Ante esta situación los niños sienten como si estuvieran perdiendo a sus padres otra vez.

Adaptarse a la nueva situación familiar puede ser complicado, sobre todo si la persona que contrae matrimonio con el padre de los niños tiene hijos también.

Un segundo matrimonio implica una serie de cambios difíciles y amargos para todos los miembros de la familia, pero la transición será más llevadera y el resultado más prometedor si los adultos conocen las posibles reacciones de los niños y tienen claro cual es el papel que la nueva pareja del padre debe desempeñar en la familia.

En esta sesión daremos algunas claves para llevar de forma adecuada esta nueva situación y ayudaremos al niño a la adaptación a la nueva familia.


LAS PRIMERAS REACCIONES

• “¿Serás nuestro papá?” o, “¡Vete!, ¡tú no eres nuestra mamá!” son preguntas o reacciones que suelen tener los niños pequeños con la nueva pareja de su padre o de su madre.

• Es más difícil explicar a un hijo que uno de sus padres se vuelve a casar que la propia separación.

• Ante esta situación, a un hijo se le ven frustradas todas sus esperanzas de que sus progenitores vuelvan a estar juntos y sus reacciones serán variadas y temperamentales.

• Es mucho pedirle a un niño que se mude a la casa de un hombre extraño ya que todavía esté tratando de aceptar de forma desesperada que uno de sus progenitores le ha dejado.

• Habrá de presenciar como esa nueva persona se ha apoderado de la vida de su padre y sentirá que se entromete en los momentos en los que necesita estar a solas con él. Esta nueva situación va a despertarle una amplia gama de situaciones intensas, como el miedo, el resentimiento, la rabia y, a menudo, una gran tristeza y un sentimiento de impotencia cuando la vida se desmorona a su alrededor y no hay nada que hacer para impedirlo o para volver atrás.

• Si se obliga a los niños a vivir con una nueva familia demasiado pronto tras el divorcio, no estarán emocionalmente preparados para elaborar nuevas angustias. es entonces cuando aparecen las acusaciones de haber robado a uno de los progenitores.

• Para muchos niños, aceptar a un padrastro o a una madrastra equivale a dar la espalda al padre que creen que está siendo reemplazado o dejado de lado.

• Para que las nuevas relaciones conyugales tengan un buen inicio y un correcto desarrollo, se necesita mucha paciencia, comprensión y comunicación. Pautas recomendables a seguir para ello son las siguientes:

o Dejar pasar un tiempo después de la separación antes de presentar a la nueva pareja.

o No presentar a la nueva pareja en un encuentro casual sin haber hablado antes de estas personas.

o Los primeros encuentros serán breves y en un lugar que no sea la el domicilio de la padre o de la madre.

o Dejar que pregunten lo que ellos quieran a la nueva pareja de su padre o de su madre.

o Tener en cuenta la edad del niño.

o Dejar claro que continúan teniendo a los papás de siempre.

o No establecer comparaciones con su otro progenitor.

o Tener siempre un respeto a la presencia del padre o de la madre que viven con el niño.

o Responder severamente ante frases descalificativas como: “Tú no eres mi madre”, etc.

o Aceptar sentimientos de culpabilidad por creer ocuparse más de los otros hijos que de los propios.

o Evitar sobreproteger a nuestros hijos.

o Procurar dar un trato individualizado a cada miembro de la familia.

o Cada hijo de ambas parejas necesitan un espacio de intimidad.

• En la mayoría de los casos lo mejor es que le padre o la madre sean los que comuniquen la noticia del inminente matrimonio a cada uno de sus hijos por separado y a solas con ellos. De esta manera, el niño se siente mucho más libre de expresar lo que quiera.

• El padre, nunca deberá pedir permiso a sus hijos para poder casarse o no, de hacerlo, estaría otorgando a sus hijos una autoridad sobre su vida que no les corresponde. Volver a casarse es una decisión que deben de tomar los padres, no los hijos.

• Debido a que los niños suelen ser bastante egocéntricos por naturaleza y quieren estabilidad y predictibilidad en sus vidas, necesitan saber como les afectará a ellos el hecho de que uno de sus padres vuelva a casarse. Necesitarán respuestas concretas a preguntas también concretas.

• Si los niños no expresan abiertamente sus preocupaciones, el padre deberá tratar este tipo de cuestiones y no tratar de ignorar este tipo de preocupaciones ya que es más que probable que sus hijos estén confundidos y sientan un estrés proporcional a los cambios que tengan que afrontar.


Algunos puntos importantes de los progenitores con respecto a sus hijos son los siguientes:

• El padre y su cónyuge deben pasar tiempo a solas con cada uno de los niños con regularidad.

• Es responsabilidad del progenitor impartir disciplina.

• No se debe de forzar al niño a que quiera y acepte al nuevo cónyuge ni a llamarlo mamá o papá. El niño se dirigirá al nuevo integrante de la familia de la forma que más cómoda le resulte.

• Respetar los rechazos al nuevo cónyuge. Es normal al principio que el niño tenga ese tipo de sentimientos, los cuales, se irán desvaneciendo con el tiempo.

• No se deberá posponer la decisión de buscar ayuda profesional si persistieran los problemas y las relaciones no mejoraran. Un terapeuta puede enseñar a los miembros de una segunda familia a compartir sus sentimientos, a buscar y a mejorar sus habilidades para comunicarse eficazmente entre sí.



SEPTIMA SESION: Lo que no debemos hacer.

En esta sesión es muy importante que acudan los dos padres y expondremos unos puntos que son altamente perjudiciales para el niño y los deberemos evitar a toda costa. también trataremos algunos casos especiales de las visitas.



• No se debe de preguntar al niño con quien quiere vivir.

o Es colocar al niño ante un conflicto de lealtad.

o Esto es siempre responsabilidad de los padres.

o Si el niño elige alimenta la autoestima del padre escogido pero a su vez, puede crear en el padre no elegido sentimientos de culpa en el niño, mandándole mensajes de rechazo afectivo. Este hecho daña gravemente el equilibrio del menor.

• Nunca niegue a su hijo el poder ver al progenitor no custodio.

o Existen madres o padres que envían mensajes negativos sobre la ex pareja con el fin de conseguir que su hijo invalide a este ultimo como padre. El niño no tiene permiso psicológico del padre custodio para poder ver al no custodio. A esta hecho se le conoce como “Síndrome de Alineación Parental”.

o Estos niños sentirán miedo a ser independientes en sus sentimientos.

o Cuando un niño no quiere relacionarse con uno de sus progenitores, requerirá de intervención psicológica.

o Ningún menor debe crecer rechazando a uno de sus padres, esto derivaría en graves consecuencias.

o No transmitirle al niño información que pueda enturbiar la imagen que tiene con el ex cónyuge. Si se comporta como un mal padre ya se irá dando cuenta sólo conforme se vaya haciendo mayor. De pequeños, le haremos ver que tiene un buen padre y que éste le quiere muchísimo.

o El temor del niño a ser abandonado le obliga a alinearse y termina compartiendo los mismos comportamientos que el padre alineador. Como consecuencias tendremos que el niño no desarrollará de forma adecuada su identidad.

• Cuando el progenitor no custodio desparece:

o Si el padre abandona a la familia, es recomendable que la madre pida a alguna persona próxima a la familia que actúe como el modelo masculino que todo niño necesita.

o En el caso de que fuese la madre la que abandona el hogar, se procedería de manera análoga buscando un modelo femenino.


• Jamás utilice a su hijo de espía con el otro progenitor:

o Es un error muy frecuente en las parejas separadas intentar saber todo lo posible de los ex cónyuges a través de los hijos.

o Este hecho lleva al niño a situaciones de angustia, se vuelve más reservado y evitará quedarse a solas con el progenitor que le interroga por evitar ser preguntado.

• Nunca utilice chantajes con su hijo.

o Hay padres que recurren al chantaje emocional con los hijos para conseguir información del otro progenitor o bien que el niño termine queriéndole más a él.

• Vigile que su hijo no utilice esos chantajes emocionales. Hay niños que se aprovechan de la separación de sus padres para conseguir beneficios, se hacen víctimas ante sus profesores, familiares o antes sus propios padres. Por ejemplo, un niño puede decirle a un profesor que no ha hecho los deberes por culpa de la situación familiar que le está tocando vivir.


Con esta sesión terminaremos la escuela de padres. Se preguntarán dudas y si algún padre lo desea podrá exponer aquellas vivencias personales que no hayan sido tratadas en este tipo de charlas.


Una vez finalizada la escuela de padres se les pasará a éstos unos cuestionarios para poder saber que beneficios y conclusiones han podido sacar y, que se les ha aportado.

Esta comprobado que existe una mayor mejora del clima familiar cuando ambos padres han asistido a las sesiones.




4. CONCLUSIONES

Se ha comprobado que es preferible para la estabilidad emocional de los hijos unos padres separados pero felices que no unos padres juntos que conviven peleando continuamente y sin mostrase ningún respeto ni ninguna muestra de amor ni de cariño.

Indudablemente, un divorcio siempre afecta a los hijos, pero a veces, mucho menos de lo que se piensa ya que es bastante más perjudicial para ellos el presenciar las riñas y la falta de respeto entre sus progenitores.

Los factores más importantes que determinan la adaptación psicosocial de los niños dos años después del divorcio son la cooperación entre los padres después del divorcio y la forma en que resuelven los conflictos. Cuando los ex cónyuges son capaces de cooperar en cuestiones relacionadas con las pautas a la hora de criar a sus hijos, es menos probable que éstos presenten comportamientos agresivos y problemas de conducta. Por el contrario, cuando recurran a la agresividad verbal para resolver los conflictos que puedan plantearse, el niño presentará más problemas de conducta, una menor autoestima y se reducirá su conducta prosocial.

Una investigación reciente asegura que:

• Los niños que siguen teniendo una relación adecuada y continua con ambos padres son los menos afectados por la separación de éstos.

• Los niños cuyos padres están peleados abiertamente, ya sea que se hayan separado o no, acaban afectado de forma muy seria.

• Los niños que nuca ven al progenitor que no vive con ellos (habitualmente suele ser el padre), son los más perturbados desde el punto de vista emocional.



5. BIBLIOGRAFIA

“Los hijos del divorcio”. Colección Trillas Eduforma.

“Cuando los padres se separan”. Guías para padres. Paidés.

“Claves para que los hijos superen el divorcio de sus padres”. Rosemary Wells.

“Hijos de padres separados”. Temas de hoy. Alejandro Vallejo-Nájera.

“El niño ante el divorcio”. Ed. Pirámide.

“Ustedes se divorciarán, sus hijos no”. Ed. Estaciones Buenos Aires.

“¿Seguimos juntos o nos separamos?” Paulino Castells. Ed. Plaza y Janés

 

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INTRODUCCIÓN TEÓRICA Y CONCEPTUAL

POBLACIÓN A LA QUE SE DIRIGE EL SERVICIO

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SESIONES DE TRATAMIENTO

BIBLIOGRAFIA

ANEXOS

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