PROTOCOLO DE INTERVENCIÓN EN NIÑOS HIPERACTIVOS: INTRODUCCION TEORICA Y CONCEPTUAL 

 
 
 
 
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AUTORA: VANESA BIELSA SORO
ABC Psicologia

 

1. INTRODUCCION TEORICA Y CONCEPTUAL

 

 

1.1. DEFINICION:

 

Es normal encontrar en niños y adolescentes comportamientos molestos o perturbadores sin que les lleguen a afectar gravemente, pero cuando estos comportamientos aparecen de forma repetida y frecuente sí que les lleva a tener problemas de adaptación tanto familiar como escolar y social. Se consideran conductas gravemente perturbadoras las hiperactivas (actividad motora y/o verbal excesiva o inoportuna), las desobedientes (acciones que incumplen normas de los adultos), las oposicionistas (rabietas, discusiones, desafíos, etc) y las agresivas (comportamientos violentos, crueles y destructivos).

 

 

Clasificación de trastornos y síndromes que incluyen conductas perturbadoras:

 

Sistema

Categoría

Trastorno

DSM-IV-TR

Trastorno por déficit de atención y comportamiento perturbador.

Trastorno por déficit de atención/hiperactividad:

      Tipo combinado.

      Tipo con predominio de déficit de atención.

      Tipo con predominio hiperactivo-impulsivo.

 

Trastorno disocial:

      Tipo de inicio infantil.

      Tipo de inicio adolescente.

      Tipo de inicio no especificado.

Trastorno negativista desafiante.

CIE-10

Trastornos hipercinéticos.

Trastorno de la actividad y de la atención.

Trastorno hipercinético disocial.

Trastornos disociales.

TD limitado al contexto familiar.

TD en niños no socializados.

TD en niños socializados.

TD desafiante y oposicionista.

Trastornos disociales y de las

emociones mixtos.

Trastorno disocial depresivo.

ASEBA

Síndromes mixtos.

Problemas de atención.

Síndromes exteriorizados.

Conducta delictiva o de ruptura de reglas.

Conducta agresiva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH, es un trastorno del desarrollo del autocontrol. Engloba problemas para mantener la atención y para controlar los impulsos y el nivel de actividad. Estos problemas se reflejan en el deterioro de la voluntad del niño o de la capacidad para controlar su conducta a lo largo del tiempo y, en el de mantener en su mente las metas y consecuencias futuras. Las características necesarias para que se pueda hablar de hiperactividad o de TDAH son la presencia de la hiperactividad evolutiva y la naturaleza transituacional de los síntomas. La primera característica se refiere a que la conducta del niño hiperactivo, el cual se caracteriza por falta de atención y por el exceso de actividad motora en situaciones que exigen control de los movimientos y de la impulsividad, ha de ser persistente y continuada en el tiempo, año tras año. Y la segunda de las características, se refiere a que esta conducta se debe dar en diversas situaciones: el hiperactivo no se muestra inquieto en su casa y luego tranquilo cuando, por ejemplo va al colegio o a casa de un amigo.

 

Aunque tradicionalmente se ha relacionado con una situación clínica típica de la infancia y la adolescencia, en la actualidad definimos al TDAH como un trastorno crónico sintomáticamente evolutivo. Los pacientes afectos se muestran inquietos y dispersos en los primeros años de edad, e incluso, en los primeros meses de vida. El cuadro se hace especialmente notable a partir de los tres primeros años, mostrando una diversidad clínica e intensa a partir de los seis años de edad, es decir, durante la etapa escolar. Es en ella donde se percibe claramente ya que el niño tiene que ser capaz de mantener concentrada su atención y guardar una posición sedentaria. Otras veces puede permanecer sentado en su sitio, por ejemplo, viendo una película de dibujos que le guste, pero es entonces cuando exterioriza su inquietud con movimientos nerviosos de todo tipo (mueve piernas, pies o manos, brazos, se hurga la nariz sin parar y tienen tics entre otros), los cuales no cesan.

 

Las áreas de dificultad más destacadas en los niños con TDHA son tres:

                                                                                                                                       

·        Problemas para mantener la atención en tareas tediosas, prolongadas en el tiempo, repetitivas o que carezcan de interés intrínseco (no se detectan problemas cuando el niño está motivado para la realización de las tareas).

 

·        Conducta impulsiva o déficit de inhibición de respuesta (tendencia a responder precipitada e impacientemente) en situaciones que por su naturaleza (complejas, peligrosas, etc) deben ser abordadas con tranquilidad y, dificultades para posponer el reforzamiento (actúan en función de las consecuencias inmediatas de su comportamiento)

 

·        Comportamientos motores y /o vocales excesivos, inoportunos y cambiantes (sin ir dirigidos a una meta), en situaciones estructuradas, sedentarias o que implican restricción de conducta.

 

Los niños con hiperactividad también suelen presentar una deficiente conducta gobernada por reglas, es decir, pobre conducta bajo control de instrucciones o reglas de tipo verbal presentadas por otras personas o por ellos mismos.

 

 

 

 

 

Criterios adoptados por Barkley y Taylor para definir la hiperactividad infantil:

 

Barkley (1982)

Taylor (1991)

Quejas de padres y profesores sobre falta de atención, impulsividad e inquietud.

Patrón de conducta que incluye déficit de atención, inquietud y problemas antisociales.

 

 

Constituye un obstáculo para el desarrollo del niño.

Edad de inicio aproximada, seis años.

Presencia de este patrón conductual en un grado inapropiado para la edad y el CI del niño.

Aparición de las conductas en el 50 por 100 de las situaciones escolares evaluadas.

Persistencia de este patrón conductual en distintas situaciones ambientales ( casa, escuela).

Duración de los síntomas al menos doce meses.

Observación directa de falta de atención,

inquietud y falta de control motor.

Exclusión de déficit o alteraciones sensoriales (sordera, ceguera),

Ausencia de autismo infantil, otras psicosis infantiles y trastornos.

Motoras y trastornos emocionales severos.

Afectivos.

 

 

Inicio antes de los seis años y duración de al menos seis meses.

 

 

1.2. COMO SABER SI UN NIÑO ES HIPERACTIVO:

 

Muchas veces los niños con TDAH son detectados en la escuela porque es allí, momento en el cual comienza la escolarización, cuando se le piden conductas de atención y control de movimientos que a él le resultan muy difíciles de ejecutar como, entre otros, permanecer sentado en el asiento,. De todas formas, y como ayuda a los padres para saber detectar si su hijo es hiperactivo, en éste se darían las condiciones siguientes (Barkley, 1999):

 

·        Durante seis meses al menos, su hijo ha mostrado actividad, falta de atención e impulsividad muy superiores a los niños de su edad.

 

·        Durante varios meses otros padres le han comentado que el niño tiene mucho menos autocontrol o es mucho más activo, desatento e impulsivo que otros niños cuando está con ellos.

 

·        Han de emplear mucho más tiempo y energía con su hijo para controlarlo que otros padres para evitar que se haga daño.

 

·        A los otros niños con los que se relaciona su hijo no les gusta jugar con él y lo evitan debido a que su conducta es demasiado activa, emotiva o agresiva.

 

·        El personal de la guardería o su profesor le han informado de que su hijo ha mostrado problemas de conducta importantes durante varios meses.

 

·        Con frecuencia pierden los nervios con el niño, están tentados de darle un castigo físico severo o que podría hacerle daño o, están muy cansados e incluso deprimidos a consecuencia de los esfuerzos que comporta la tarea de cuidarlo y controlarlo.

1.3. CONCEPTO ACTUAL DE HIPERACTIVIDAD O TDAH:

 

Los síntomas que definen el TDAH son la impulsividad, la hiperactividad y la inatención. Los criterios diagnósticos del DSM-IV como del DSM-T-R son los siguientes:          

 

·        Seis o más de los síntomas de desatención que se enumeran a continuación y que han persistido al menos durante seis meses con una intensidad desadaptativa e incoherente con el nivel de desarrollo:

 

1.      A menudo no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares, el trabajo u otras actividades.

 

2.      A menudo presenta dificultades para mantener la atención en tareas o actividades lúdicas.

 

3.      A menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente.

 

4.      A menudo no sigue instrucciones y no finaliza las tareas escolares, los encargos o las obligaciones en el centro de trabajo (ello no se debe a comportamiento negativista o a incapacidad para comprender instrucciones).

 

5.      A menudo tiene dificultades para organizar tareas y actividades.

 

6.      A menudo evita o le cuesta dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (como trabajos escolares o domésticos).

 

7.      A menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades (juguetes, ejercicios escolares, lápices, libros, etc.).

 

8.      A menudo se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes.

 

9.      A menudo es descuidado en las actividades diarias.

 

·        Seis o más de los síntomas de hiperactividad-impulsividad que se enumeran a continuación y que han persistido al menos durante seis meses con una intensidad desadaptativa e incoherente con el desarrollo:

 

HIPERACTIVIDAD:

 

1.      A menudo mueve en exceso manos o pies, o se remueve en su asiento.

 

2.      A menudo abandona su asiento en clase o en otras situaciones en las que se espera que permanezca sentado.

 

3.      A menudo corre o salta excesivamente en situaciones en que es inapropiado hacerlo (en adolescentes o adultos puede limitarse a sentimientos subjetivos de inquietud).

 

4.      A menudo tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio.

 

5.      A menudo “está en marcha” o suele actuar como si tuviese un motor.

 

6.      A menudo habla en exceso.

 

IMPULSIVIDAD:

 

1.      A menudo da respuestas precipitadas antes de haber sido completadas las preguntas.

 

2.      A menudo tiene dificultades para guardar su turno.

 

3.      A menudo interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros.

 

·        Algunos de estos síntomas se daban en el niño antes de los siete años de edad.

 

·        Algunas alteraciones se presentan en dos o más ambientes (en la escuela, en casa, etc.).

 

·        Hay pruebas claras de un deterioro clínicamente significativo de la actividad social, académica y laboral.

 

·        Los síntomas no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia u otro trastorno psicótico, y no se explica mejor por la presencia de otro trastorno mental (por ejemplo, trastorno de ansiedad, trastorno de personalidad, etc.).

 

El DSM-IV establece tres tipos de trastornos en el síndrome TDAH:

 

·        El trastorno por déficit de atención con hiperactividad tipo combinado, si satisface los criterios 1 y 2 durante los últimos seis meses.

 

·        El trastorno por déficit de atención con hiperactividad tipo con predominio del déficit de atención, si satisface el criterio 1 pero no el 2 durante los últimos seis meses.

 

·        El trastorno por déficit de atención con hiperactividad tipo con predominio hiperactivo-impulsivo, si satisface el criterio 2 pero no el 1 durante los últimos seis meses.                                  

 

 

EPIDEMIOLOGIA:

 

El TDAH  es el desorden más frecuente por el que acuden los niños a los servicios de neurología, psiquiatría y psicología. Diversos estudios indican que existen de 1 a 17 casos por cada 100 niños. La mayoría de estudios coinciden en que en los niños en edad escolar la frecuencia es de 5 a 9 por cada 100 niños, por lo que si juntamos a 40 niños casi con seguridad hay de 2 a 4 niños con TDAH.

 

Asimismo, este trastorno es más habitual en niños que en niñas en una proporción de 5:1, dependiendo de la población estudiada. Esto puede indicar que muchas niñas con TDAH no son diagnosticadas adecuadamente, quizá porque presentan un mayor porcentaje de problemas intelectuales y de ansiedad y menor de hiperactividad.

 

La frecuencia del TDAH en consulta médica varía según el grupo estudiado, desde el 10% de todos los problemas de conducta en niños que acuden a una unidad de pediatría, hasta el 50% en las unidades paidopsiquiátricas.     

 

ETIOLOGIA:

 

ASPECTOS GENETICOS:

 

La etiología de este trastorno es desconocida y probablemente intervengan factores genéticos y ambientales. Indudablemente, el TDAH tiene un intenso componente genético. Los estudios realizados en los últimos 30 años revelan una heredabilidad de 0,6-0,9. Otros estudios más recientes efectuados en gemelos apuntan incluso valores más elevados. Paralelamente, la frecuencia de hiperactividad en gemelos monocigóticos es 1,5 veces más elevada que en gemelos dicigóticos.

 

Otros estudios de análisis familiar revelan que los padres de hijos con TDAH tienen un riesgo de 2 a 8 veces más que la población general de sufrir también este trastorno. Del mismo modo, los familiares de niños con TDAH tienen una mayor prevalencia de trastornos neuropsiquiátricos como la personalidad antisocial, los trastornos del estado de ánimo, el trastorno disocial, los trastornos obsesivo-compulsivos, los trastornos por ansiedad y el abuso de sustancias. Esta circunstancia se ha puesto en evidencia de forma contundente al estudiar a los padres biológicos de niños adoptados que sufren este trastorno; la incidencia de patrones psicopatológicos es claramente superior en los padres biológicos que en los adoptivos. Por este motivo se han propuesto múltiples teorías genéticas que intentan justificar una transmisión asociada o simultánea del TDAH con otras patologías psiquiátricas.

 

La transmisión familiar ha mostrado diferente penetrancia en relación con el sexo. Aunque es muy frecuente encontrar familias con numerosos varones afectos en diferentes generaciones, cuando una niña es diagnosticada de TDAH, los antecedentes familiares positivos son más prevalentes que cuando el diagnóstico se efectúa en un varón. Para este efecto umbral propio del sexo como lo definen Popper y West, se proponen diferentes teorías:

 

·        Una menor penetrancia para la expresión clínica en niñas.

 

·        Diferencias del estilo cognitivo o de la comorbilidad.

 

·        Diferencias de la propia sintomatología del TDAH.

 

·        Diferencias etiológicas.

 

La prematuridad y el bajo peso al nacer se han asociado con frecuencias entre el 20 y el 30% a hiperactividad y déficit de atención. La presencia de dificultades escolares supera el 50% de los casos en niños con peso inferior a 1000gr. Estos hallazgos, probablemente ponen de manifiesto la lesión selectiva de ganglios basales y lóbulos frontales, aunque otros factores como las complicaciones postnatales y los tratamientos empleados en estos niños pueden posteriormente contribuir a la sintomatología.

 

Del mismo modo, la exposición mantenida a toxinas cerebrales como el tabaco, el plomo, el alcohol o la cocaína pueden favorecer, e incluso justificar, la sintomatología a estudio. El síndrome de alcohol fetal asocia rasgos físicos peculiares, retraso mental o nivel cognitivo medio-bajo y, con mucha frecuencia, síntomas de hiperactividad, déficit de atención e impulsividad. Esta relación clínica se ha observado también en madres fumadoras o con exposición al humo del tabaco durante la gestación. La relación entre el consumo de tabaco durante el embarazo y la mayor prevalencia de trastornos comportamentales o alteraciones del desarrollo cognitivo en el niño se ha reflejado con frecuencia en la literatura médica con independencia de la mayor frecuencia de bajo peso o la mayor predisposición a complicaciones perinatales en el hijo de madre fumadora. A este factor, algunos autores suman un componente adicional; la madre que fuma durante el embarazo, a pesar de conocer los efectos nocivos para el niño probablemente tenga una falta de autocontrol o una tendencia compulsiva por el tabaco, rasgos que estos autores asocian a la propia hiperactividad.

 

 

ESTUDIOS NEUROLOGICOS:

 

Algunos científicos han sugerido que las personas con TDAH tienen niveles insuficientes de algunos neurotransmisores, sustancias químicas que permiten la transmisión de información entre las neuronas. Esta idea se halla respaldada por diversas fuentes:

 

·        Los fármacos estimulantes que afectan temporalmente a los neurotransmisores mejoran la conducta de los niños con TDAH.

 

·        Los estudios con animales sugieren que esos fármacos incrementan en el cerebro los niveles de dos neurotransmisores, la dopamina y la noradrenalina. Estos estimulantes producen mejoras de la conducta de las personas con TDAH. Esto implica que estos fármacos incrementan la cantidad de estos dos neurotransmisores en el cerebro y que a su vez podrían ser menos abundantes en el cerebro de las personas con TDAH.

 

·        Cuando, mediante un agente químico, se destruyen selectivamente las rutas cerebrales ricas en dopamina de animales jóvenes, por ejemplo ratas y perros, estos animales se vuelven más hiperactivos. Estos estudios también han encontrado que esta hiperactividad se puede reducir administrando medicación estimulante a estos animales. Esta medicación es idéntica a la que se administra a los niños con TDAH.

 

·        Algunos estudios han tomado muestras de líquido céfalo-raquídeo de niños con TDAH para analizar los niveles de determinadas sustancias químicas relacionadas con los neurotransmisores cerebrales. De nuevo estos estudios señalan la posibilidad de que el TDAH está relacionado con niveles más bajos de dopamina. Sin embargo, los resultados de otros estudios realizados a partir de muestras de sangre y de orina no apuntan a la misma dirección.

 

Las pruebas disponibles indican que uno de los posibles problemas de las personas con TDAH reside en la cantidad de dopamina y, posiblemente noradrenalina, que produce su cerebro. Sin embargo, estas evidencias no se pueden considerar concluyentes. Así pues, la idea de que un déficit en la cantidad de uno o dos neurotransmisores puede ser la causa del TDAH es prometedora pero no ha sido probada.       

                                                                                  Índice

INTRODUCCIÓN TEÓRICA Y CONCEPTUAL

POBLACIÓN A LA QUE SE DIRIGE EL SERVICIO

PAUTAS DE INTERVENCIÓN.

SESIONES DE TRATAMIENTO

BIBLIOGRAFIA

ANEXOS