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Lo que el "Efecto Pigmalión" nos enseñó
El poeta Ovidio
escribió en su obra Las Metamorfosis el mito de Pigmalion y Galatea.
Pigmalion, rey de la
isla de Chipre, esculpió una estatua de mujer en marfil tan perfecta que de
tanto admirarla acabó enamorándose de ella. La diosa Afrodita transformó a
la estatua en una mujer real, Galatea, con la que Pigmalion se casó.
Este mito sirvió de título al libro “Pygmalion in the classroom” que el
psicologo Rosenthal escribió para demostrar la influencia de lo que pensamos
de los alumnos en su desarrollo intelectual y rendimiento escolar.
En los experimentos de Rosenthal, se informó a los profesores de la
capacidad intelectual de unos niños a los que se les habían pasado algunos
tests de inteligencia.
Aunque todos los niños tenían un nivel similar, a los profesores se les
informó falsamente que un grupo de ellos tenía un potencial elevado para el
trabajo escolar, y que por ello dichos alumnos aprenderían más rápidamente.
Meses más tarde, se sometió a los niños a nuevas pruebas de inteligencia.
Sorprendentemente, los niños a los que (falsamente) se consideró con más
potencial, obtenían mayor puntuación en estos nuevos tests de inteligencia.
Es decir, se habían desarrollado más, aunque todo el grupo había recibido la
misma instrucción. |
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La interpretación que dio Rosenthal a los resultados de este experimento es
que los profesores esperaban más de esos niños (ya que se les informó que
eran más capaces), es decir tenían mayores expectativas, y esos alumnos
intentaron llegar al nivel que el profesor esperaba de ellos.
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