Lo que el "Efecto Pigmalión" nos enseñó  

 

 

 

 

Lo que el "Efecto Pigmalión" nos enseñó

El poeta Ovidio escribió en su obra Las Metamorfosis el mito de Pigmalion y Galatea.

Pigmalion, rey de la isla de Chipre, esculpió una estatua de mujer en marfil tan perfecta que de tanto admirarla acabó enamorándose de ella. La diosa Afrodita transformó a la estatua en una mujer real, Galatea, con la que Pigmalion se casó.

Este mito sirvió de título al libro “Pygmalion in the classroom” que el psicologo Rosenthal escribió para demostrar la influencia de lo que pensamos de los alumnos en su desarrollo intelectual y rendimiento escolar.

En los experimentos de Rosenthal, se informó a los profesores de la capacidad intelectual de unos niños a los que se les habían pasado algunos tests de inteligencia.

Aunque todos los niños tenían un nivel similar, a los profesores se les informó falsamente que un grupo de ellos tenía un potencial elevado para el trabajo escolar, y que por ello dichos alumnos aprenderían más rápidamente.

Meses más tarde, se sometió a los niños a nuevas pruebas de inteligencia.

Sorprendentemente, los niños a los que (falsamente) se consideró con más potencial, obtenían mayor puntuación en estos nuevos tests de inteligencia. Es decir, se habían desarrollado más, aunque todo el grupo había recibido la misma instrucción.

 

La interpretación que dio Rosenthal a los resultados de este experimento es que los profesores esperaban más de esos niños (ya que se les informó que eran más capaces), es decir tenían mayores expectativas, y esos alumnos intentaron llegar al nivel que el profesor esperaba de ellos.

 

 
 

A este fenómeno también se le llama de la “Profecía Autocumplida”.

Los profesores competentes suelen tener altas expectativas respecto al aprendizaje de sus alumnos, porque estos pueden responder de manera mas positiva si perciben que pueden superar el reto que el profesor les marca.

Los padres “suficientemente buenos” (expresión que utilizan algunos psicólogos, para señalar que los padres perfectos no existen) dan nuevas oportunidades a sus hijos, considerando el error como la parte inicial del aprendizaje.

De esta manera es más probable que la imagen ideal del niño que pacientemente han esculpido cobre vida y se vuelva realidad.

     
     

Más Reflexiones Educativas

 
   
 
  Educar, poesía de Gabriel Celaya
  Esta poesía de Gabriel Celayano necesita muchos comentarios. Habla por sí misma de la educación y del oficio de educar...
   
  Carta de un hijo a todos los padres del mundo

 

No me grites. Te respeto menos cuando lo haces. Y me enseñas a gritar a mí también y yo no quiero hacerlo...
   
  Decálogo para convertir a un niño en delincuente

 

Escrito dirigido a los padres con irónicos "consejos" para convertir a sus hijos en delincuentes...
 
  Recibir Orientaciones Gratis

 

Ver Más Orientaciones

PsicologoEscolar.COM MAS ORIENTACIONES ARTÍCULOS