Orientaciones sobre Tareas Escolares para casa: CÓMO AYUDAR AL NIÑO EN LOS DEBERES (1)

 

 

 

 

Los deberes son un recurso que si bien permiten que los niños puedan finalizar en casa lo que no han podido terminar en el colegio, posibilitando a la vez la iniciación del hábito de estudio, pueden sin embargo resultar una situación que provoque emociones negativas y conflictos en la relación padres-hijos.

 

 

Para ayudar a que esta relación sea armónica y que a la vez el niño se beneficie de los aspectos positivos de las tareas para casa, se proponen las siguientes orientaciones:

- La primera reunión de padres con el tutor a comienzos de curso suele ser el momento en que se dan las normas sobre los deberes por lo que es importante asistir a ella.

- Además de asistir a las reuniones es conveniente comunicarse con el tutor cuando sea necesario y hablar con él de cómo realiza el niño los deberes. Además de que el profesor le puede aconsejar sobre cómo ayudarle, si fuera necesario podrían llegar a un acuerdo sobre la cantidad de deberes a realizar por el niño dependiendo de sus dificultades, motivación, etc.

- En los primeros cursos, preguntar diariamente al niño por los deberes, revisar con él sus cuadernos (aprovechar para felicitarle por su trabajo) y comprobar que tiene los deberes anotados en la agenda. Conforme el niño va adquiriendo autonomía estas comprobaciones pueden espaciarse en el tiempo.

- El lugar de estudio: Una regla básica es no hacerlos delante de la televisión, ya que es una fuente continua de distracciones. Se necesita además un lugar tranquilo, con buena iluminación, materiales de trabajo, etc.

- Es importante consolidar el hábito de realizar los deberes diariamente. El día que el niño no lleve deberes puede dedicar al menos algunos minutos a la lectura, organizarse el cuaderno, buscar información sobre algún tema, etc.

- En relación a cuándo hacer los deberes, no existe una hora más adecuada que otra. Sería preferible llegar a un acuerdo con el niño sobre el momento de llevarlos a cabo.

- Ese momento sí debería respetarse y ser el mismo todos los días para favorecer el hábito.

- Si se ha elegido realizarlos después de la cena, habría que tener en cuenta que el tiempo para hacerlos debería permitir media hora de juego y/o actividades relajantes antes de irse a la cama.

- Por lo que respecta a la cantidad de tiempo que un niño debería dedicar a los deberes, depende de la capacidad y actitud de cada niño. Pero sobre todo los deberes no deberían suponer una carga excesiva para ningún niño, que ya ha tenido una larga jornada escolar.

- También habría que tener en cuenta el esfuerzo que le suponga al niño. En general, a los niños que presentan dificultades se les debería facilitar más la tarea. Hay que evitar que, además de fracasar en el colegio, tengan "más de lo mismo" al llegar a casa.

- Hay que procurar que, dentro de lo que supone una actividad que puede ser difícil para el niño, éste disfrute con la tarea y/o con su consecución o logros alcanzados. Los padres pueden facilitar esto animando al niño.

- Niños con dificultades de atención pueden necesitar periodos breves de descanso y/o juego después de acabar una actividad y antes de iniciar la siguiente.

- Marcar con el niño el tiempo máximo que puede estar haciendo los deberes. Es preferible que si algún día ha hecho el remolón, se interrumpa cuando ha acabado el tiempo y que se enfrente al día siguiente con su responsabilidad por no haberlos acabado. De ninguna manera debe plantearse un tira y afloja que ocupe gran parte de la tarde o vida familiar.

- Para aumentar progresivamente el tiempo que el niño es capaz de estar con los deberes puede resultar útil el hacer un gráfico con él y que vaya anotando cómo aumentan los minutos de dedicación a la tarea. Establecer algún pequeño premio motivará al niño a mejorar.

- Sería preferible que fueran los dos padres los que se interesaran y/o apoyaran al niño; así aumentará la motivación de éste hacia las tareas.

Continuación: Cómo ayudar al niño en los deberes (2)