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Para abordar la
educación ambiental hablaríamos de una educación a
partir del conflicto, ya que la atención a los problemas
ambientales que
afectan a nuestro entorno, –o pueden hacerlo en un futuro–,
va a constituir
el punto de partida de nuestro trabajo. En esta línea
conviene
recordar la necesidad de ampliar el concepto de medio
ambiente, identificándolo
no sólo con los aspectos naturales, sino también con el
medio social, económico y cultural. Las metodologías
globalizadoras
permitirán la relación y la interdependencia en los
enfoques.
Las características de interdisciplinariedad que requieren
en el marco
escolar formal temas como los relativos al medio ambiente,
llevó a proponer
su carácter de transversalidad. No siempre se supo
comprender
bien este concepto, con lo que muchas veces quedó en manos
de un
determinado “especialista” o asociado a un área concreta del
currículo.
Hoy sabemos que la transversalidad no se puede abordar de
una manera
compartimentada, como si educar en la salud, en la paz o en
el respeto
al medio ambiente, fueran realidades diferentes. Es
necesario globalizar
las propuestas, diseñando objetivos válidos para cualquiera
de los
ámbitos educativos; por tanto, y según este principio, la
transversalidad
sólo será realmente efectiva en un centro si es asumida por
un grupo significativo
del profesorado.
El fomento de la participación activa en la prevención y
resolución
–o al menos mejora– de los problemas ambientales, en un
proceso permanente
y continuo de compromiso social con el entorno y constituirá
uno de los pilares fundamentales en nuestra actuación.
Hay que buscar siempre el enfoque socio-afectivo de las
propuestas.
Hemos de tratar de conseguir que nuestras propuestas
propicien la creación
en las aulas de esa atmósfera educativa que debe envolver a
la totalidad
de los aspectos curriculares y a la propia vida en el
centro.
Trabajar por una auténtica educación en valores es un tema
que siempre
se ha visto difícil de abordar. De ahí la propuesta de
utilizar los
ámbitos educativos que nos proponen las transversales para
conseguirlo.
Hay que trabajar en valores desde la educación ambiental,
desde la
salud, desde la paz..., porque la salud, la paz o el medio
ambiente, son
ámbitos más próximos a nosotros, y nos permiten abordar esa
educación
en valores con más seguridad.
¿CÓMO ABORDAR EL ESTUDIO DE UN PROBLEMA AMBIENTAL?
I. Enfoque del problema
Diseñamos y realizamos actividades de aproximación a la
problemática
ambiental que vamos a abordar.
Desarrollamos actividades de sensibilización.
II. Análisis de la gestión ambiental
Buscamos conocer cuál es la gestión ambiental que se
realiza.
Decidimos qué elementos y procesos vamos a analizar.
Diseñamos los instrumentos de recogida de la información.
Analizamos la realidad mediante observaciones, medidas,
entrevistas y
encuestas.
Ordenamos los resultados y extraemos conclusiones.
III. Definición de propuestas de mejora
Tratamos de responder a la pregunta de qué podemos mejorar y
cómo
hacerlo.
Nos informamos de soluciones y alternativas posibles.
Contrastamos las propuestas realizadas por los diferentes
sectores de
la comunidad educativa.
IV. Plan de acción
Damos a conocer las propuestas y estudiamos su viabilidad.
Acordamos las medidas que vamos a realizar y organizamos el
proceso.
Implementamos las acciones propuestas.
V. Seguimiento y evaluación
Diseñamos los instrumentos para el seguimiento de las
actuaciones.
Hacemos una revisión continua del proceso y una puesta en
común de
los resultados alcanzados.
Información extraída del
Portal
del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte.
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